En los últimos meses, muchos se están preguntando si de verdad la inteligencia artificial nos va a dejar a todos sin trabajo. Desde Silicon Valley hasta una simple conversación con amigos, el futuro luce un tanto extraño, con máquinas que sustituyen, humanos en la cola del paro e incluso un sueldo garantizado.
Pero Pep Martorell, físico y doctor en informática, en un reciente pódcast, prefiere ser más cauteloso y no lanzar respuestas sin más al aire. «No lo sabemos», comenta. «La ciencia es prudente», añade.
Entre los estudios que menciona, el de referencia para Martorell es el Jobs Report del World Economic Forum, que cada año pronostica los cambios del mercado laboral a nivel mundial. Según este informe, la IA será motor de destrucción, sí, pero también de creación, tal y como ocurrió con todas las revoluciones tecnológicas previas.
Tal y como explica, la historia demuestra que, aunque algunos empleos desaparecen, otros nacen y la balanza suele ser positiva. Eso sí, advierte Martorell, el impacto será desigual. Los trabajos donde la automatización es posible —tareas repetitivas, administrativas, modelos en publicidad digital— sufrirán primero.
Pero hay un punto importante que las máquinas probablemente nunca logran alcanzar: la confianza entre las personas. Ahí está el lugar perfecto para los empleos: enfermeros, fisioterapeutas, médicos, peluqueros, profesionales de la estética. Incluso educadores y asistentes. En todos esos campos la interacción humana es imprescindible y la IA apenas puede ser apoyo y no sustituto.
«El informe habla de una palabra fundamental: ‘trust’, confianza»
Este mismo fenómeno ocurre con las actividades que valoran la experiencia única: la música en vivo, el deporte, los eventos presenciales. Por mucho que existan conciertos virtuales en streaming, miles seguirán prefiriendo vivir el espectáculo físico, sentir en persona el ambiente y la emoción.
Es por eso que el foco, según el experto, debe estar menos en el destino final y más en el viaje. Como en la Revolución Industrial, lo que realmente da miedo no es cómo termina la transformación, sino cómo se sobrevive a la transición.
Para él, el gran reto está en la adaptación y la formación de las personas y sería un error permitir que la automatización deje a millones sin herramientas para ponerse el día. Si todos tenemos acceso a formación en IA, podremos adaptarnos, encontrar caminos y oportunidades.
El sueño de la IA que te quita trabajo no ha llegado y más bien es la»IA nos obliga a trabajar más para no quedarnos atrás
Tal y como explica el experto, hay que aprender a usar todas esas herramientas de golpe. El problema es que no es fácil, no es instantáneo, ni mucho menos intuitivo si no estás acostumbrado.
Esa curva de aprendizaje significa que, de momento, tocará trabajar más horas para usar la IA de forma decente, no menos. Y encima sin garantía de que este chatbot no te dé sorpresas con respuestas falsas, ideas inservibles o errores por todos lados.
Lo que queda claro es que ya no es una elección. Por el momento puede que te estés librando, pero los expertos, en repetidas ocasiones, ya han lanzado el mensaje de que la IA no te quitará el trabajo, será alguien que sepa utilizarla.
Antes mencionado, el Foro Económico Mundial predice que la IA podría hacer desaparecer 92 millones de empleos para 2030, pero también generará 170 millones de nuevos roles. Por tanto, la clave para mantenerse ahí y que no te desplacen es desarrollar habilidades para trabajar con IA en lugar de temerla.
El problema principal es la falta de formación. Así como en los años 90 se exigía ser un auténtico pro de Excel para cualquier puesto relacionado con datos, ahora se comienza a pedir competencia en el uso de IA para optimizar procesos, mejorar la toma de decisiones y aumentar la eficiencia.


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