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  • ¿Para qué sirve la lámina de plástico negro que cubre las memorias RAM y los SSD en los ordenadores portátiles?

    ¿Para qué sirve la lámina de plástico negro que cubre las memorias RAM y los SSD en los ordenadores portátiles?

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    Cuando abres un portátil para actualizar componentes como la memoria o el almacenamiento interno, lo primero que encuentras es un aparente desorden de láminas negras de plástico y cintas amarillas que protegen a la RAM o el disco SSD.

    A primera vista puede parecer un acabado descuidado del fabricante, pero en realidad se trata de una protección de control de daños esencial. En un PC de sobremesa, el aire actúa como aislante natural entre componentes; en el interior comprimido de un portátil, ese lujo no existe

    Es por esta razón que los ingenieros deben usar estos materiales para gestionar tres fuerzas físicas esenciales dentro de estos equipos: el ruido electromagnético, la electricidad estática y la concentración térmica.

    Control de interferencias y ruido electrónico

    La velocidad de procesamiento tiene un efecto secundario inevitable, que es la radiofrecuencia. Por ello, componentes como la memoria RAM y los SSD NVMe operan a frecuencias tan altas que, sin quererlo, actúan como potentes emisores de ondas de radio.

    El problema es que las antenas que sí necesitamos, como las del WiFi o el Bluetooth, suelen estar ubicadas a escasos milímetros de estos componentes ruidosos debido a la falta de espacio.

    Las láminas negras de plástico y adhesivos conductores que envuelven la memoria funcionan como jaulas de Faraday localizadas. Su función es confinar el ruido electromagnético dentro del componente para evitar que «ensucie» la señal de la tarjeta de red.

    Sin estas láminas, el funcionamiento normal de un SSD rápido podría anular la conexión WiFi simplemente por proximidad, creando interferencias que reducirían la velocidad de navegación o causarían cortes en periféricos inalámbricos.

    Es una protección adicional contra los cortocircuitos

    La mayoría de los portátiles utilizan carcasas de aluminio o magnesio que, aunque son estéticas y rígidas, convierten todo el chasis en un conductor eléctrico.

    Además, los portátiles no son bloques sólidos; su estructura sufre ligeras torsiones y flexiones cada vez que se manipulan o transportan en una mochila.

    La cinta amarilla y los plásticos negros actúan como espaciadores dieléctricos en puntos críticos donde la placa base queda peligrosamente cerca del metal exterior.

    Los ingenieros aplican estos materiales resistentes al calor y la abrasión para prevenir que esa flexión natural del equipo provoque un contacto accidental entre las soldaduras de la placa y la carcasa.

    El objetivo es mover el calor, no solo enfriarlo

    En portátiles con diseños ultradelgados donde no es posible instalar ventiladores sobre cada chip, los componentes generan puntos de calor muy concentrados.

    Si este calor no se gestiona, puede degradar químicamente la batería o calentar zonas del teclado hasta hacerlas incómodas al tacto. Las láminas negras que cubren estos chips suelen ser de grafito sintético diseñado para conducir el calor de forma lateral.

    Su propiedad física clave es que toman la energía térmica de un punto minúsculo y la distribuyen rápidamente por una superficie amplia.

    Al final, esto permite que el sistema de refrigeración general del ordenador portátil disipe esa temperatura de manera eficiente sin necesidad de añadir disipadores metálicos que no cabrían en el chasis.

    Mantener estas capas garantiza que el equipo siga funcionando bajo los parámetros con los que fue diseñado. Por ello, ignorar estos elementos puede derivar en problemas de rendimiento y sobrecalentamiento.

     

  • Ben van der Burg, experto en ciberseguridad: «Olvídate de usar WhatsApp y Gmail, cambia a estas alternativas europeas»

    Ben van der Burg, experto en ciberseguridad: «Olvídate de usar WhatsApp y Gmail, cambia a estas alternativas europeas»

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    Ben van der Burg, experto en tecnología y analista digital, califica el uso masivo de software estadounidense como una vulnerabilidad estratégica tanto para empresas como para particulares.

    Si utilizas herramientas como Gmail, WhatsApp o Google Drive, estás operando bajo un marco legal que no garantiza tu privacidad de la misma forma que lo hace la normativa europea.

    La advertencia del experto es clara, y es que la comodidad de las grandes tecnológicas de Silicon Valley tiene un coste oculto en términos de seguridad de datos que deberías dejar de ignorar.

    Por ello, la propuesta de este especialista no se basa en un rechazo ideológico a la tecnología que proviene en su mayoría de los Estados Unidos, sino en una necesidad pragmática de independencia.

    En un contexto geopolítico inestable, depender de proveedores extranjeros para las comunicaciones críticas o el almacenamiento de información sensible es un riesgo innecesario.

    Europa ha desarrollado un ecosistema de alternativas muy completas y funcionales que permiten recuperar el control de la vida digital, priorizando la privacidad sobre el modelo de negocio publicitario.

    Quién es Ben van der Burg y por qué debes escucharle

    El perfil de Van der Burg es atípico y eso le otorga una perspectiva valiosa. Expatinador de velocidad de élite en los Países Bajos, ha trasladado la disciplina del deporte de alto nivel al análisis tecnológico.

    Es un comentarista que entiende la tecnología como una herramienta de poder geopolítico. Su tesis es que la tecnología no es neutral; quien controla los servidores, controla las reglas del juego.

    Reconoce abiertamente que migrar duele, que las interfaces europeas a veces son menos intuitivas y que pagar por servicios que Google ofrece gratis genera fricción. Sin embargo, argumenta que esa fricción es el precio de la seguridad.

    Para Van der Burg, la independencia tecnológica es un activo que empresas y ciudadanos deben cultivar activamente si quieren protegerse de la vigilancia masiva y la explotación comercial de sus datos.

    El conflicto legal: Ley CLOUD frente al RGPD

    Debemos comenzar a entender que el problema principal es meramente jurídico, puesto que la infraestructura de internet se rige por leyes tanto físicas como legales.

    Por ejemplo, aunque tus datos estén alojados en un servidor en Europa, si la empresa matriz es estadounidense (como Microsoft, Google o Meta), está sujeta a la Ley CLOUD (CLOUD Act).

    Esta normativa permite a las agencias federales de EE. UU. reclamar datos alojados por sus compañías en cualquier lugar del mundo, puenteando las protecciones locales.

    Por supuesto que esto entra en conflicto con el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) de la Unión Europea, diseñado para blindar tu información. Al usar software americano, te colocas voluntariamente en una posición de vulnerabilidad legal.

    Sin embargo, las alternativas europeas, al estar sujetas únicamente a la jurisdicción de la UE, eliminan este vector de riesgo y garantizan que tus datos solo responden ante jueces locales bajo normativas garantistas.

    ProtonMail y Tutanota

    El correo electrónico es el pilar de tu identidad digital y la principal vía de entrada para el perfilado comercial. Gmail escanea metadatos para optimizar su publicidad, pero existen opciones europeas diseñadas desde la privacidad.

    ProtonMail es la referencia indiscutible en este sector. Con sede en Suiza, opera fuera de la jurisdicción de la UE y de Estados Unidos, protegido por leyes de privacidad extremadamente estrictas.

    Sus servidores se encuentran físicamente en búnkeres bajo los Alpes, lo que añade una capa de seguridad física a la digital. Su principal ventaja es el cifrado de extremo a extremo automático.

    Es decir, ni siquiera la propia empresa posee las claves para descifrar tus mensajes, lo que impide técnicamente que puedan ceder tu información a terceros.

    Desde Alemania, Tutanota ofrece una alternativa igual de potente y basada en código abierto. Su diferenciación radica en la profundidad del cifrado: a diferencia de otros servicios, cifra también la línea de asunto de los correos y la lista de contactos.

    Al hacerlo cierra automáticamente posibles brechas de metadatos. Además, sus centros de datos funcionan con energía 100 % renovable.

    Por otro lado, si buscas una identidad digital personalizada, la opción holandesa Soverin te permite gestionar tu propio dominio web.

    Es un servicio de pago que garantiza contractualmente que no se realiza ningún tipo de minería de datos sobre tu bandeja de entrada, ofreciendo una experiencia limpia y libre de anuncios.

    NextCloud

    Almacenar tus documentos y todo tipo de archivos en Google Drive o Dropbox implica ceder la custodia de tu propiedad a terceros. Pero por fortuna, la respuesta europea para recuperar esa soberanía es NextCloud.

    Desarrollada en Alemania, esta herramienta no es solo un disco duro en la nube, sino una suite de colaboración completa que compite directamente con Office 365 o Google Workspace.

    La gran fortaleza de NextCloud es su modelo de despliegue, donde tú decides dónde están tus datos. Puedes contratar un proveedor local europeo de confianza o, si tienes conocimientos o una infraestructura empresarial, alojar la nube en tus propios servidores.

    Esto te otorga un control total y auditoría sobre quién accede a qué archivo, eliminando el riesgo de espionaje industrial o filtraciones por parte del proveedor del servicio.

    Threema

    Sabemos perfectamente que la app de mensajería instantánea, WhatsApp, es el estándar de comunicación en todo el mundo, pero su integración en el ecosistema de Meta compromete tus metadatos.

    Para comunicaciones verdaderamente privadas, Van der Burg y otros expertos señalan a Threema como la opción superior. Y es que esta aplicación suiza se distingue por un diseño de anonimato radical.

    A diferencia de Signal o Telegram, no requiere que vincules tu cuenta a un número de teléfono o correo electrónico. Al registrarte recibes un ID aleatorio, lo que te permite comunicarte sin revelar tu identidad real.

    Es una aplicación de pago único, lo cual es su mayor garantía de honestidad: su cliente eres tú, no un anunciante que compra tu perfil de comportamiento. Sus servidores son propios y están ubicados exclusivamente en Suiza.

    Ecosia y Startpage

    El motor de búsqueda es el filtro a través del cual accedes a la información, y Google utiliza ese poder para registrar cada uno de tus intereses. Europa propone modelos que respetan tu derecho a buscar sin ser rastreado.

    Ecosia, con base en Berlín, utiliza la tecnología de búsqueda de Bing, pero bajo una estricta política de no rastreo. No venden tus datos a anunciantes y su modelo de negocio es social: destinan el 80 % de sus beneficios a la reforestación global.

    Es una forma de convertir una acción cotidiana en un impacto positivo sin comprometer tu privacidad. Por otro lado, la holandesa Startpage ofrece una solución ingeniosa para quienes no quieren renunciar a la calidad de los resultados de Google.

    Actúa como un intermediario o proxy, donde tú realizas la búsqueda en Startpage, ellos la envían a Google de forma anónima, recogen los resultados y te los muestran.

    Con esto obtienes la relevancia del algoritmo del buscador de Google, pero el gigante americano nunca llega a saber quién ha hecho la consulta ni puede registrar tu dirección IP.

    Hardware y responsabilidad

    La soberanía digital también abarca el dispositivo físico que llevas en el bolsillo. Van der Burg destaca el Fairphone, un teléfono inteligente modular diseñado en los Países Bajos, como el ejemplo a seguir.

    Este dispositivo no compite en potencia bruta con los últimos modelos asiáticos o americanos, pero funciona. Su diseño modular te permite cambiar componentes como la pantalla, la batería o la cámara con un simple destornillador, alargando la vida útil del aparato.

    Además, la empresa audita su cadena de suministro para asegurar que los materiales no proceden de zonas de conflicto. El experto insiste en que el cambio no vendrá del usuario, sino de la responsabilidad de las empresas.

    Cita el caso de la Universidad Radboud de Nimega, que ofrece Fairphones a sus empleados como teléfono corporativo. Las empresas tienen el poder de compra y la capacidad de decisión para normalizar estas tecnologías.

    Al elegir herramientas europeas y hardware europeo, las organizaciones no solo protegen sus secretos industriales, sino que impulsan el desarrollo de una industria tecnológica local independiente.

    El coste de la libertad digital

    Recuperar el control de tu vida digital requiere un esfuerzo. Migrar a estas plataformas implica una curva de aprendizaje y asumir costes económicos directos por servicios que antes pagabas con tus datos.

    Como señala Van der Burg, la privacidad es «un poco más cara y hay que acostumbrarse». Sin embargo, ese coste es la inversión necesaria para garantizar tu libertad en la red.

    Es por esta razón que empezar hoy a sustituir una sola herramienta estadounidense por su alternativa europea es el primer paso para construir tu propio refugio privado y seguro.

     

  • WhatsApp prepara mensajes que desaparecen después de ser leídos: así será esta nueva función de privacidad

    WhatsApp prepara mensajes que desaparecen después de ser leídos: así será esta nueva función de privacidad

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    WhatsApp prepara una nueva función que reforzará la privacidad de las conversaciones. Según la última versión beta de la aplicación para Android, los ingenieros de WhatsApp están desarrollando un sistema que permitirá que los mensajes desaparezcan automáticamente después de ser leídos, lo que ofrecerá a los usuarios un mayor control sobre el tiempo que su contenido permanece visible.

    Actualmente, WhatsApp ya cuenta con mensajes temporales, pero su funcionamiento se basa en temporizadores fijos. Los usuarios pueden elegir entre varias opciones como 24 horas, 7 días o 90 días para que los mensajes se eliminen una vez transcurrido ese tiempo.

    En la última versión preliminar de la aplicación, se han empezado a probar temporizadores más cortos, con opciones que van desde 1 hora hasta 12 horas. Sin embargo, WhatsApp quiere ir un paso más allá con una nueva opción llamada “Después de ser leído”. Esta función permitirá que los mensajes desaparezcan según el momento en que sean vistos.

    En concreto, el contenido se eliminará del chat del destinatario 15 minutos después de haber sido leído. Si el mensaje no llega a abrirse, desaparecerá automáticamente tras 24 horas. Por su parte, en el dispositivo del remitente, el mensaje se borrará 15 minutos después de haber sido enviado.

    Este sistema introduce un enfoque más dinámico, ya que no depende únicamente del tiempo desde el envío, sino también de la interacción del receptor.

    WhatsApp también ha tenido en cuenta escenarios en los que los recibos de lectura estén desactivados. Incluso en estos casos, el comportamiento de los mensajes no cambiará y desaparecerán siguiendo las mismas reglas.

    El objetivo de esta función es ofrecer alternativas más estrictas para situaciones sensibles, como el envío de información confidencial, contraseñas de un solo uso o mensajes que solo deben verse durante un periodo breve.

    Por ahora, esta característica se encuentra en fase de desarrollo, pero se espera que sea una de las funciones más esperadas para 2026.

     

  • ¿Cuánto duran los televisores Smart TV actuales? Diferencias de vida útil real entre OLED, LED, QLED y Micro LED

    ¿Cuánto duran los televisores Smart TV actuales? Diferencias de vida útil real entre OLED, LED, QLED y Micro LED

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    De nada sirve que aprendas cómo descargar aplicaciones en un Samsung TV o LG si pronto se va a dañar porque no lo usas adecuadamente. La vida útil de tu televisor inteligente varía dependiendo de varios factores, pero también influye el tipo de pantalla que tiene.

    Desde el LED al OLED, los distintos estándares se degradan de manera diferente y es posible que el Smart TV se escuche y siga funcionando, pero no se vea nada. Sí, algunos modelos ofrecen mayor calidad, pero en ciertas ocasiones, estos suelen ser más delicados.

    Aunque hay trucos que sirven para cuidar tu TV y prolongar los años de utilidad, lo cierto es que la tecnología juega un papel importante. ¿Quieres saber cuánto falta para reemplazar tu televisor? Los detalles de cada uno de ellos los tienes aquí.

    ¿Cuánto duran los Smart TV?: LED, OLED, QLED y Micro LED

    Comprar un Smart TV 4K es una de las mejores cosas que puedes hacer, pero antes de invertir el dinero seguro que has investigado bastante sobre las características.

    Más allá de la memoria RAM, conectividad y sistema operativo como Google TV, webOS o Tizen, una de las especificaciones más importantes es la pantalla. Puedes seleccionar uno de muchas pulgadas, pero también es crucial el tipo de tecnología.

    Si conoces cómo funcionan las resoluciones y calidades de los televisores, entonces sabes que existen opciones que van desde el LED hasta la Micro LED, pero ¿cómo influye esto en la vida útil? Cada una de las pantallas funciona distinto y contiene materiales diferentes, por lo que la degradación no se da igual para todas.

    Algunas se van dañando en puntos específicos, mientras que otras son realmente resistentes a años de uso. Para entenderlo fácilmente, aquí tienes la lista que explica cómo y cuánto tiempo duran:

    • LED (de 7 a 10 años o más): es la opción más antigua, pero también la más económica y resistente. En ella hay bombillas LED externas que se encargan de distribuir la luz para mostrar los píxeles adecuadamente. No hay riesgo de quemado, pero sí de pérdida de imagen con manchas blancas o azuladas.
    • QLED (de 7 a 10 años o más): ofrece la misma longevidad que su antecesor, pero más apto para habitaciones muy iluminadas. Con el tiempo puede tener fuga de luz, píxeles muertos o fallos en la retroiluminación.
    • OLED (de 5 a 7 años): ya es una opción más avanzada con más calidad, pero con una “fecha de caducidad” más marcada. Su material es orgánico y eso causa que los píxeles se degraden de forma individual, haciendo que haya riesgo de burn-in (retención permanente de imagen) o caída de brillo y colores.
    • Micro LED (de 10 a 20 años o más): con píxeles como OLED, pero con materiales no orgánicos (LED inorgánico microscópico), este estándar evita el riesgo de burn-in, errores de sombra o problemas que sí tienen los demás. Hasta ahora, es el que tiene mayor vida útil en la industria.

    Hay que tener en cuenta que el Micro LED es un formato muy caro que suele ser utilizado para crear grandes paneles, como para conciertos, cines y demás.

    Es eficiente y extremadamente duradero, pero no es el más popular debido a la asequibilidad. Este puede sufrir de fallos individuales en algún micro-LED, desalineación de módulos y puede ser delicado a impactos.

    Esto deja a OLED como la opción equilibrada entre calidad y durabilidad, pero si tu objetivo es tener un televisor que dure mucho tiempo y se adapte a tu presupuesto, un LED o QLED es lo ideal a pesar de que no ofrezca las mismas ventajas en visualización.

    Otros factores críticos de degradación y hábitos de consumo

    Las pantallas son fundamentales, pero no lo son todo. Las piezas internas del modelo también reaccionan de manera distinta y la manera en la que se usa el dispositivo también.

    Como cualquier otro aparato electrónico que tienes en casa, para no perder esa inversión es importante cuidar al máximo el Smart TV. Hacerle el mantenimiento de limpieza adecuado para no deteriorar las superficies, evitar usar el brillo máximo todo el tiempo o hacer que muestre imágenes estáticas con frecuencia.

    A su vez, es algo que va de la mano con necesidades personales. Por ejemplo, si eres una persona a la que le gusta el contenido variado sin preocuparse tanto por la máxima calidad, entonces usa LED o QLED. De lo contrario, es bueno escoger OLED, dejando el Micro LED para un futuro en el que sea más fácil de obtener.

     

  • ¿Por qué tu router WiFi no es capaz de llegar a la velocidad de internet que realmente estás pagando?

    ¿Por qué tu router WiFi no es capaz de llegar a la velocidad de internet que realmente estás pagando?

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    Lo normal es que el enrutador llegue a la velocidad del plan de internet que pagas a tu proveedor. La misma cantidad de Mbps que aparece en la factura es justamente la que tendrías que recibir.

    Si es mucho menos de lo que debería o notas que hay demasiadas interferencias y ralentizaciones cuando navegas por WiFi, entonces algo malo podría estar pasando y no necesariamente tiene que ser por culpa del operador.

    Antes de asumir lo peor, es importante entender que la potencia y rapidez podrían variar dependiendo de otros factores técnicos o externos con los que probablemente no te has familiarizado.

    Los routers trabajan con bandas de frecuencia 2.4 GHz y 5 GHz, por lo que existen obstáculos que afectan la señal o detalles como malas configuraciones y posicionamiento en el área. La siguiente información te va a ayudar a confirmar si el inconveniente de lentitud es culpa de un uso incorrecto o errores en el plan.

    El Ethernet siempre va a dar mejores resultados que el WiFi

    A veces haces el test de velocidad de Internet y el resultado no es tan bueno como esperabas. Por ejemplo, siempre está a un porcentaje inferior a lo que debería llegarte en realidad, como si pagaras 600 Mbps y estuvieses recibiendo entre 300 o 500.

    Muchas veces se debe a que se hace el test con el WiFi, pues la conexión inalámbrica siempre va a ser inferior al Ethernet. Comprueba conectando el ordenador o dispositivo directamente a este cable para ver si entrega cerca del 100% contratado.

    Otro detalle importante es que se percibe la velocidad publicitada como la real, cuando en realidad son sumas teóricas de las bandas y eso casi nunca llega al uso práctico.

    Lo probable es que el el rendimiento esté a un 30% o 50% de la cifra indicada, ya que a veces es una estrategia de marketing y por eso hay que verificar bien antes de firmar el contrato.

    Interferencias de dispositivos que reducen la velocidad sin que te des cuenta

    Aunque tengas un router potente, si tu móvil, portátil, Smart TV, consola y muchos otros dispositivos están conectados al mismo tiempo mientras que son usados, solo aumenta la exigencia de consumo y hace que se debilite la potencia porque la señal se reparte entre todos.

    Esa saturación es importante solucionarla optimizando los tipos de redes 2.4 GHz y 5 GHz para los aparatos adecuados. Por otro lado, es posible que haya algún cuello de botella que esté limitando la rapidez y estabilidad, siendo crucial determinar el tipo de tecnología WiFi usada, el soporte entre los equipos y las actualizaciones correspondientes.

    Ubicación del enrutador

    El sitio en el que pones tu enrutador es clave para mejorar la recepción de la señal en los dispositivos de toda la casa u oficina. No debería posicionarse en una habitación cerrada con muchas cosas alrededor y tampoco en un lugar con exposición a calor excesivo.

    El router tiene que permanecer en un espacio centrado de la casa y a una altura elevada para que el rango alcance a la mayor distancia posible. Mientras el lugar esté más abierto y con menos cosas cerca, mejor.

    Obstáculos físicos: electrodomésticos, paredes, agua, espejos y más

    ¿Por qué no deberías tener cosas cerca del router? Muchas veces se pone cerca de electrodomésticos que funcionan en frecuencias iguales o similares, generando una superposición en las ondas que causa interferencias.

    Entre otros de los obstáculos están las superficies reflectoras, como el agua, metales y los espejos, porque desvían la señal WiFi. A su vez, si existen enrutadores cercanos de vecinos en gran medida, podría volverse una saturación de canales que es necesario solucionar cambiando del canal desde 192.168.1.1 o 192.168.1.0, valga la redundancia.

    Como ves, no siempre es tu proveedor, muchas veces es tu red la que está siendo el problema debido a diversos factores. Ahora, si nada de esto sirve, lo más probable es que tengas que actualizar el router o emplear tecnologías como WiFi 6 y WiFi Mesh.

     

  • El «peligro» oculto de conectar el Smart TV a internet por cable que muchos usuarios ignoran

    El «peligro» oculto de conectar el Smart TV a internet por cable que muchos usuarios ignoran

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    ¿Por qué deberías desconectar tu Smart TV del WiFi? A simple vista parece una pregunta que tiene una respuesta muy simple: el cable Ethernet. Es evidente que la conexión inalámbrica tiene más inestabilidades, caídas y la potencia es menor.

    Sin embargo, no importa qué modelo de televisor Samsung, LG, Phillips u otro tengas en tu casa, pues así sea el más avanzado, usar internet por cable también tiene sus límites y podría ser un «peligro», algo que muchos usuarios ignoran en el día a día.

    Sin darte cuenta, podrías estar invirtiendo más de lo que deberías y toparte con varios problemas en el camino por dejar a un lado el WiFi. Claro, tiene sus beneficios, pero una vez que conozcas su nivel máximo, tal vez vuelvas a replantearte qué tipo de conexión usar para las plataformas de streaming como Netflix o Disney+.

    ¿Por qué el cable Ethernet puede convertirse en una limitación oculta?

    Con los mejores routers WiFi y un buen plan se obtiene una potencia de internet muy buena como para disfrutar de las mejores series de Prime Video, HBO Max y Chrunchyroll. Todo lo que quieras ver, hasta la TDT en España se puede disfrutar con una conexión estable.

    No obstante, cuando está la posibilidad de usar cable Ethernet, lo más lógico es pensar que es la mejor opción para estabilidad y velocidad, ya que con este método se evitan interferencias, caídas o lentitudes repentinas.

    ¿Cuál es el problema de la conexión por cable entonces? Pues muchos usuarios piensan que todos los formatos funcionan por igual y que no hay límites. Esto solo ocasiona que surgan otros problemas que no se aprecian directamente porque hay limitaciones en el hardware de los Smart TV.

    Para ser más específicos, la tarjeta de red integrada en casi todos los Smart TV está limitada a 100 Mbps, tanto para WiFi, como para Ethernet. No importa que tengas un plan de internet de 600 Mbps o 1 Gbps y uses un cable Cat 5e de 1 Gbps con 100 MHz, prácticamente obtendrás un pequeño porcentaje de velocidad.

    La mayoría de los fabricantes realizan esto únicamente para reducir costos en la producción. En pruebas reales, un televisor inteligente con Ethernet se mantiene alrededor de 90 Mbps, mientras que el WiFi también está en ese promedio, pero a veces podría ser superior cuando hay una buena cobertura.

    Pruébalo ahora mismo, haz un test de velocidad de internet en ambas situaciones y notarás que hay una clara diferencia y no es culpa del internet, sino de las mencionadas limitaciones.

    ¿Cuándo deberías preocuparte por la limitación y si vale la pena usar cable en el Smart TV?

    No es un problema grave, ya que 100 Mbps es más que suficiente para la velocidad de conexión que necesitas, incluso para reproducir contenido en 4K Ultra HD sin caídas o ralentizaciones.

    Si te preocupa el uso óptimo de las plataformas de streaming, la mayoría se mantiene funcionando entre 15 Mbps y 50 Mbps. De hecho, para ver a 4K y HDR es normal el consumo de 25 Mbps con comodidad.

    Además, sucede lo mismo si se trata de jugar videojuegos en la nube u otras actividades de entretenimiento similares, como usar YouTube, Spotify y demás apps.

    Entonces, básicamente la limitación técnica no te afecta, pero es importante que lo sepas en el caso de que piensen en pagar el plan, cable y televisor más caro. Si quieres menos caídes, Ethernet es mejor, pero si quieres potencia, da igual si utilizas WiFi.

     

  • ¿Tienes un televisor LG Smart TV en casa? Llega una superactualización para todos, incluso los televisores más antiguos

    ¿Tienes un televisor LG Smart TV en casa? Llega una superactualización para todos, incluso los televisores más antiguos

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    LG ha decidido dar un paso más con sus televisores OLED y QNED al presentar Gallery+, un servicio que transforma la pantalla en un marco digital con más de 4.000 imágenes entre obras de arte, escenas de cine, fotografías temáticas e incluso creaciones pensadas para videojuegos.

    La idea de la compañía coreana es que tu Smart TV sea útil cuando no estás viendo nada y se convierta en un elemento decorativo. El sistema permite elegir imágenes estáticas o presentaciones en forma de diapositivas, e incluso acompañarlas con música de fondo.

    Además, incorpora funciones como el ajuste automático en función de la luz de la habitación o la opción de mantener el panel encendido en modo Always-On o solo como salvapantallas. En la práctica, convierte la televisión en un lienzo dinámico que se adapta al salón.

    Cabe señalar que la compañía ha planteado dos niveles de acceso. Por un lado, una modalidad gratuita con una selección reducida de imágenes. Por otro, una suscripción de pago que desbloquea la colección completa con novedades cada mes.

    A ello se suma la posibilidad de vincular la cuenta con Google Fotos para mostrar tus propias fotos o álbumes. Un detalle importante a mencionar es que no hace falta comprar un televisor nuevo para probar esta función.

    Aunque se estrenará en la gama de 2025, LG ha confirmado que llegará también a modelos anteriores compatibles mediante actualización de software. Esto multiplica el alcance del servicio, ya que miles de hogares podrán acceder a Gallery+ sin necesidad de cambiar de equipo.

    Gallery+, la respuesta de LG a los televisores The Frame de Samsung

    Samsung fue pionera con The Frame, un modelo diseñado para convertirse en un cuadro cuando está apagado. Después se sumaron otras marcas como Hisense o TCL con propuestas similares. LG ha optado por otro camino, que es ofrecer la misma experiencia sin obligarte a comprar un televisor exclusivo, esa es su principal ventaja competitiva.

    Para muchos usuarios, la diferencia de precio también es clave. Mientras que The Frame se comercializa como un producto premium, buena parte de los televisores OLED y QNED de LG se encuentran en gamas más asequibles. Al añadir Gallery+ a modelos que ya están en el mercado, la compañía coloca a su catálogo en una posición interesante frente a la competencia.

    Lo que propone LG va más allá de añadir imágenes bonitas, supone un cambio en la forma de entender el papel de la televisión en casa. Estos dispositivos ya no se limitan a reproducir canales en abierto o a servir como pantalla para plataformas de streaming, cada vez más, forman parte de la estética del hogar.

    Gallery+ permite que el televisor deje de ser un objeto pasivo para integrarse como pieza decorativa, adaptándose al gusto de cada persona. Desde un cuadro clásico hasta una fotografía personal, pasando por ilustraciones digitales, la tele se convierte en una ventana versátil que se ajusta al momento.

    Además, la incorporación de modos inteligentes que ajustan brillo y color según la luz del entorno refuerza esa sensación de naturalidad. Ya no se trata solo de consumir contenido, sino de personalizar el ambiente del salón con un dispositivo que ya tenías en casa.

    Los televisores ya no son lo que eran

    Hace años, el televisor era un aparato pensado únicamente para sintonizar canales en abierto. Después llegaron los reproductores de DVD, las consolas y más tarde las plataformas de streaming. Hoy, las Smart TV se han transformado en auténticos centros digitales que permiten jugar, trabajar, hacer videollamadas o, como en este caso, convertirse en un espacio artístico.

    El salto que plantea Gallery+ refleja esa evolución. Un televisor ya no es un simple dispositivo de entretenimiento, sino un equipo capaz de adaptarse a distintos usos, incluso a los más inesperados. En un mercado donde cada marca busca diferenciarse, integrar funciones decorativas y de personalización puede ser tan relevante como mejorar la calidad de imagen.

    Por ello, si tienes una Smart TV de la marca LG, estás de enhorabuena, puesto que la compañía no solo ha pensado en quienes compren su próxima gama, también en los usuarios que ya tienen un televisor en casa. Con esta función, la pantalla se convierte en un marco digital con miles de posibilidades.

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  • Qué es un «interruptor de hombre muerto» y cómo crear uno en tu móvil Android

    Qué es un «interruptor de hombre muerto» y cómo crear uno en tu móvil Android

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    En las películas, algunos personajes a veces tienen un “interruptor de hombre muerto” que activa una secuencia de autodestrucción o mensaje secreto si alguien no pulsa un botón en un determinado lapso de tiempo, como el Joker en Batman: El Caballero Oscuro (2008).

    Aprender cómo hacer una limpieza automatizada en tu Android es más o menos lo mismo, ya que tienes la caacidad de crear un sistema que te proteja de las amenazas físicas o intrusos que quieran tomar el control de tu móvil con malwares o ciberataques.

    ¿Quieres meterle una capa de seguridad misteriosa y genial a tu dispositivo? Si bien no es un proceso complicado, requiere de un poco de paciencia. Sea como sea, vale la pena que prestes atención para resguardar todos los datos personales en el smartphone.

    Cómo instalar Tasker y empezar a usarlo

    Para tener tu propio “interruptor de hombre muerto” al estilo Hollywood, es necesario usar una app llamada Tasker que se encarga de hacer automatizaciones. Para comenzar, debes instalar Tasker desde Play Store.

    Se trata de una aplicación de pago con un precio de 4,49 dólares (3,86 euros) o con Play Pass, pero muy efectiva para que cuando no interactúes con tu teléfono (ni lo desbloquees) durante 24 horas, se active una acción específica, como una función que sale a la luz solo bajo condiciones específicas.

    Esto podría ser cualquier cosa como enviar un mensaje o llamada de emergencia, activar una alarma, compartir tus coordenadas GPS, reiniciar el teléfono o borrar tus datos.

    En cuanto abras la aplicación, vas a ver cuatro pestañas principales: Perfiles, Tareas, Escenas y Variables. A pesar de que todas cumplen una función importante, solo te centrarás en Perfiles y Tareas, que son la base de la automatización. El primero funciona como activadores o sensores.

    Estos se encargan de supervisar el dispositivo en busca de eventos específicos, como el desbloqueo de la pantalla, una conexión WiFi o una notificación. Si se cumple esa condición que definiste en un perfil, este activa automáticamente una tarea asociada.

    Por su parte, las Tareas son las acciones que se ejecutan cuando un perfil se activa. Como te mencioné anteriormente, estas pueden ir desde enviar un mensaje, reproducir un sonido o ejecutar un script, hasta realizar operaciones más complejas.

    El papel de las variables en la automatización

    En muchos casos, Tasker necesita trabajar con datos que cambian constantemente. Para eso existen las variables, que actúan como pequeños contenedores que almacenan información temporal. Las variables de tasker permiten guardar valores y utilizarlos más adelante en cálculos o condiciones.

    En este caso específico, tienes que usar la variable “%TIMES”, que representa el tiempo Unix. Es decir, cuenta la cantidad de segundos transcurridos desde el 1 de enero de 1970. Cada vez que se desbloquea el teléfono, Tasker puede capturar ese valor exacto y almacenarlo como referencia.

    Al guardar ese momento en una variable personalizada, como “%LastInteraction”, el sistema consigue un punto de comparación claro. De esta forma, más adelante puede calcular cuánto tiempo ha pasado desde la última vez que interactuaste con el dispositivo.

    Registrar la última interacción con el teléfono

    El primer paso es crear un perfil que detecte cuándo se desbloquea la pantalla. Para ello, dentro de la pestaña Perfiles, tienes que agregar un nuevo evento seleccionando Evento, luego Pantalla y luego entrando en Pantalla Desbloqueada. Esto hace que Tasker te supervise cada vez que accedas al teléfono.

    Después de crear el perfil, debes asociar una nueva tarea, por ejemplo, llamada Actualizar Interacción. Dentro de esa tarea, agrega una acción de tipo Variables y entra en Conjunto de Variables. Aquí define “%LastInteraction” como nombre y “%TIMES” como valor.

    Tras hacer esto, cada vez que desbloquees el teléfono, Tasker guardará el instante exacto en segundos. Esto crea una especie de registro automático que indica la última vez que hubo actividad. Se trata de un dato clave para activar el botón.

    Configurar el sistema de verificación periódica

    El siguiente paso es crear un segundo perfil que se ejecute de forma periódica. En lugar de usar un evento, tienes que seleccionar la opción Tiempo. Esta se puede configurar para que se repita cada cierta cantidad de minutos u horas, dependiendo de la frecuencia deseada.

    Es importante que tengas en cuenta que cuanto más frecuente sea la comprobación, mayor será el consumo de batería. Una configuración común es hacer que se ejecute cada hora, lo cual ofrece un buen equilibrio entre eficiencia y control. Sin embargo, todo depende de tus deseos y necesidades.

    Al crear este perfil, tienes que asignarle una nueva tarea llamada DMS. Esta cuenta con la capacidad de comprobar si ha pasado demasiado tiempo desde la última interacción registrada.

    Calcular el tiempo transcurrido y activar la acción

    Dentro de la tarea DMS, toca agregar una acción para crear una nueva variable, por ejemplo «%time_diff». Esta variable la defines como “%TIMES – %LastInteraction”, marcando la opción de realizar cálculos. Así Tasker consigue el número exacto de segundos transcurridos desde el último desbloqueo.

    Una vez calculada la diferencia, añades una segunda acción que solo se ejecutará si se cumple una condición específica. En el apartado Si, configuras que “%time_diff” sea mayor que 86400, que corresponde a 24 horas expresadas en segundos.

    Ya está listo. Si se cumple esa condición, Tasker ejecutará la acción elegida. Puede ser una alarma sonora, el envío de un mensaje o incluso la ejecución de código personalizado. Tal y como acabas de ver, así creas un sistema automático desde tu teléfono Android.

    Nadie puede decir que crear un «interruptor de hombre muerto» sea algo de pocos pasos, pero la satisfacción de lograrlo es incomparable. Después de que configures esta automatización, sentirás esa tranquilidad de que tu teléfono sabrá cómo reaccionar en caso de alguna emergencia extraña.

     

  • ¿Sigue siendo mejor montar un PC por piezas en 2026?

    ¿Sigue siendo mejor montar un PC por piezas en 2026?

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    Montar un PC por piezas casi siempre ha sido más rentable que comprar uno ya prefabricado, ya que en muchas ocasiones ajustar los propios componentes ofrece más control al consumidor final sobre el precio.

    No obstante, los expertos del sector han asegurado que la actual crisis de memoria RAM, provocada mayormente por la elevada oferta para centros de datos de inteligencia artificial, ha encarecido el precio total del producto.

    Una tendencia que, al menos, continuará hasta 2027, con precios que han aumentado más de un 300%, una inversión que resulta difícil de realizar para el conjunto de los consumidores.

    Esta misma situación se ha extendido a otros componentes vitales, sobre todo para quienes busquen el mejor rendimiento en videojuegos AAA o en el lanzamiento de modelos locales de IA, con una crisis de oferta en compañías importantes, como Nvidia.

    En su caso, la llegada de la serie 60 de GeForce RTX se ha retrasado hasta 2028, debido a la elevada demanda de tarjetas gráficas, así como al suministro limitado de memoria.

    Por eso, antes de elegir si comprar un ordenador prefabricado o montarlo por piezas, conviene revisar qué ocurrirá en el mercado, para no pagar por encima de lo que sería habitual en un contexto normal.

    Montar un PC por piezas solo es rentable ya en algunos casos

    Aunque el mercado haya aumentado los precios por la elevada demanda, lo ciertos es que muchos fabricantes ya habían cerrado acuerdos fijos sobre los componentes, por lo que comprar un ordenador ya montado de fábrica suele ser lo más recomendable.

    Ahora bien, existen algunos aspectos a tener en cuenta si prefieres elegir cada componente, ya que esto podría ser más rentable dependiendo del uso que vayas a hacer de él.

    Si buscas un PC que pueda lanzar los videojuegos más novedosos, como el GTA VI que está a la vuelta de la esquina, lo mejor es que revises sus requisitos mínimos, y si tienes ya alguna pieza anterior, aprovéchala.

    A pesar de que el precio de las cajas o de la refrigeración no han sufrido un incremento extremadamente elevado, siempre conviene partir de esta base, con el objetivo de ahorrar en el coste final.

    Tomemos como ejemplo uno de los modelos MSI Cyborg, que llega con una RAM DDR5 de 32 gigabytes, 1 terabyte SSD de almacenamiento y una RTX 5060, un portátil gaming por un precio de aproximadamente 1.350 euros.

    Si quisiéramos montar un PC de sobremesa con dichas características, este mismo precio se alcanzaría solo con añadir el disco, la RAM, la ventilación de la CPU –no refrigeración líquida–, la fuente de alimentación y la placa base.

    A ese precio, que ya puede comenzar a ser algo elevado, habría que añadir un monitor adaptado a las características de la tarjeta gráfica –una RTX 5060–, así como el sistema operativo y otros componentes que necesites.

    Es decir, que el precio final oscilaría alrededor de unos 2.000 euros, el mismo que ya puedes encontrar en ordenadores portátiles o de sobremesa para gaming; si solo buscas un PC para tareas más básicas, siempre es recomendable comprarlo ya de serie.

    En definitiva, a día de hoy, solo es rentable montar un PC por piezas si ya tienes la placa base u otras piezas, como una RAM o tarjeta gráfica compatibles, así podrás reutilizar dichos componentes y ahorrar.

    En todos los demás casos, lo mejor es revisar ofertas puntuales según tus necesidades, incluso ajustando los valores de la RAM a cifras más humildes, algo con lo que sí notarás que la inversión es mucho más factible.

     

  • Samsung Galaxy S26, S26+ y S26 Ultra: ¿para quién es realmente cada modelo?

    Samsung Galaxy S26, S26+ y S26 Ultra: ¿para quién es realmente cada modelo?

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    Samsung, un año más, ha vuelto a lanzar su clásica trilogía de gama alta. Los nuevos Galaxy S26, S26+ y un flamante Galaxy S26 Ultra, que ya hemos podido probar a fondo, llegan con las mejoras típicas de una nueva generación en lo que a procesador se refiere, un pequeño lavado de imagen y muchas funciones basadas en inteligencia artificial.

    Pero es cierto que el cambio ha generado algo de dudas con respecto a la generación anterior. Dejando ese debate a un lado, sobre el papel, estos tres modelos comparten, por fin, muchas características, pero en la práctica cada uno apunta a un tipo de usuario distinto.

    A simple vista, la diferencia parece evidente: uno es pequeño, otro medianamente grande y otro enorme. Pero cuando pasas unos días con ellos, te das cuenta de que Samsung ha diseñado tres móviles con personalidades muy distintas. No se trata solo de tamaño o precio, sino de la forma en que cada modelo encaja en el día a día.

    Después de probarlos durante un tiempo, tengo bastante claro que elegir entre ellos no depende tanto del presupuesto como del tipo de usuario que eres. Y aquí es donde realmente tiene sentido preguntarse: ¿para quién está pensado cada Galaxy S26?

    Samsung Galaxy S26: el ‘flagship’ compacto para quien quiere lo básico

    El Samsung Galaxy S26 es el modelo más equilibrado para la mayoría de usuarios. Tiene una pantalla de 6,3 pulgadas, una batería de 4.300 mAh y un sistema de cámaras con sensor principal de 50 megapíxeles junto a teleobjetivo y ultra gran angular. Cuenta con 12 GB de RAM, compartidos en todos los modelos (así como colores y diseño).

    Lo interesante aquí es que, aunque sea el modelo básico, sigue siendo un móvil premium. Viene con un Exynos 2600, igual que el hermano mediano, y mantiene prácticamente todas las funciones de software, incluida la capa de inteligencia artificial de Samsung.

    Con todo esto, creo que este modelo está pensado para un usuario muy concreto: alguien que quiere un móvil top, pero no quiere llevar algo excesivamente grande en el bolsillo.

    Eso sí, pequeñito, pero tampoco busques la mejor cámara del mercado ni el mayor zoom posible. Está destinado para aquellos menos exigentes (si lo comparas con el resto de modelos) y que simplemente quieren un flagship completo que funcione bien durante años.

    Dicho de otra forma: es el Galaxy para la mayoría de personas que buscan un gama alta sin darle demasiadas vueltas. En cuanto al precio, parte de los 999 euros y, sinceramente, tampoco te hace falta pagar más gracias a esos 12 GB de RAM y 256 GB de almacenamiento.

    Samsung Galaxy S26+: un modelo con más pantalla y más batería

    El Galaxy S26+ es probablemente el modelo más difícil de explicar y defender. Los motivos son simples: comparte prácticamente todo con el S26, pero crece en tamaño con una pantalla de 6,7 pulgadas y batería de 4.900 mAh con algo más de carga rápida.

    El resto es idéntico, con las mismas cámaras, misma pantalla, mismo procesador… de ahí que, por un precio que parte de los 1.249 euros, me cueste justificar que esta es la opción perfecta. Quizá si lo que buscas es un móvil más grande y con más batería, deberías invertir solo un poco más de dinero e ir directamente a por el S26 Ultra.

    Si aun así para ti el Ultra es excesivo en tamaño y prestaciones para lo que buscas, quizá este smartphone encaja para ti si, por ejemplo, eres un usuario que ve mucho vídeo, juega bastante o pasa muchas horas con el móvil. El S26+ es más cómodo para Netflix, para redes sociales o para trabajar con varias apps abiertas.

    Es, en cierto modo, el Galaxy para quien quiere un móvil grande, pero no necesita el arsenal del Ultra. También puede ser el favorito de quienes priorizan la batería. Tan solo le separan 100 mAh con respecto al Ultra, por lo que es algo a tener en cuenta.

    Samsung Galaxy S26 Ultra: el móvil para quien quiere absolutamente todo

    El Galaxy S26 Ultra directamente juega en otra liga. Aquí Samsung coloca todo lo que tiene para ofrecer en 2026: pantalla de 6,9 pulgadas, batería de 5.000 mAh, cámara principal de 200 megapíxeles y un sistema fotográfico mucho más top con varios teleobjetivos. Por supuesto, presume de ser el que tiene el flamante procesador Qualcomm Snapdragon 8 Elite Gen 5.

    Además, es el único de la familia que tiene el famoso S Pen integrado, lo que lo convierte en un híbrido entre móvil y herramienta para trabajo.

    También viene con algunas funciones exclusivas, como la maravillosa pantalla de privacidad. Este es uno de los grandes órdagos de Samsung para que elijas este móvil.

    En cuanto a su funcionamiento, puedes configurarlo para que, en ciertas apps como el banco o WhatsApp, la pantalla solo sea visible si la miras de frente.

    Por otro lado, si te llega un mensaje privado, también vas a poder activarlo para que solo proteja esa parte de la pantalla. Es sencillísimo de activar y tan solo tienes que deslizar la pantalla, elegir en qué momentos quieres que se active y listo.

    En la práctica, el Ultra no está pensado para todo el mundo. Es grande, pesado y caro (parte de los 1.500 euros), pero para determinados perfiles de usuarios es simplemente perfecto.

    Entonces… ¿cuál de los tres Galaxy S26 tiene más sentido?

    Después de usar los tres, mi sensación es clara. El Galaxy S26 es el modelo que probablemente debería comprar la mayoría de gente. Tiene todo lo importante de la gama alta en un tamaño que parece que cada vez encaja con más perfiles de usuarios.

    El S26+ es el que va mejor si te gusta el contenido multimedia y quieres más batería y pantalla, aunque, un año más, es difícil de defender frente a los otros dos modelos. Por último, el S26 Ultra sigue siendo el móvil donde la marca demuestra todo lo que sabe hacer y sí, lo hace muy bien.

    Lo interesante es que esta generación no se diferencia tanto por potencia, ya que los tres comparten prácticamente el mismo rendimiento, RAM, casi batería y diseño, sino por experiencia de uso. Son, por así decirlo, tres formas diferentes de usar un móvil.