Como ya bien sabrás, el CEO de Tesla nunca ha tenido demasiados reparos para enzarzarse con parte de las grandes figuras de Silicon Valley, y esta vez su objetivo son Apple y OpenAI.
El multimillonario presentó en agosto una demanda contra ambas compañías alegando que la integración de ChatGPT en funciones del iPhone es una maniobra anticompetitiva que bloquea a su querido chatbot Grok y favorece un monopolio en la generación de texto por IA.
El problema es que la forma en que Musk argumenta sus cálculos ha dado pie a las burlas. Según la querella de su empresa xAI, el simple hecho de que ChatGPT esté ligado a Siri implica que OpenAI tendría acceso exclusivo a miles de millones de prompts diarios. Con esos datos, dice, la compañía de Sam Altman entrenaría sus modelos y marginaría a cualquier rival, incluida Grok.
La situación es que tanto OpenAI como Apple han usado de ironía. Califican los cálculos de Musk como «matemáticas de servilleta» y advierten que ninguno de los números presentados se sostiene. OpenAI comenta que la propia demanda mezcla cifras de 2024, pese a que la industria está actualmente atravesando un crecimiento enorme, lo que hace absurdo el paralelismo.
La compañía de Sam Altman aseguran que Musk infla las cifras. Según xAI, Siri tiene 1.500 millones de solicitudes al día y eso equivaldría a la mitad de los prompts globales de chatbots. El problema, señalan sus rivales, es que el razonamiento es un tanto enrevesado.
No todas las consultas a Siri van a ChatGPT, la integración solo existe en los iPhone de última generación y, además, el usuario debe dar su consentimiento vinculando cuenta. De forma simple, el volumen real es «una fracción de una fracción de una fracción».
De un choque de trenes a nivel legal, escala a una burla hacia Elon Musk
Apple también se ha sumado a la crítica contra la querella del sudafricano. En su documento afirma que Musk “estira la lógica» hasta el absurdo al asumir que todos los iPhone, viejos y nuevos, están alimentando a ChatGPT.
Más aún, la compañía de Tim Cook comenta que Musk malinterpreta incluso el funcionamiento de la App Store. Su pataleta sobre la ausencia de Grok en listas de apps imprescindibles ignora la diferencia entre las recomendaciones editoriales y los rankings de descargas. El trasfondo de este caso es un choque de egos absoluto, de eso no cabe duda.
Una pelea de egos que viene de lejos entre Sam Altman y Elon Musk
Pero volviendo a la actualidad y como ya bien sabrás, es una constante este tipo de batallas que Musk normalmente inicia con Altman, aunque en este caso los de Cupertino salen peor parados. Las rencillas entre estos dos CEO vienen de lejos.
La disputa entre ambos se remonta a los inicios de OpenAI. Elon Musk fue uno de los cofundadores de la compañía, pero se distanció en 2018 cuando sus intentos de integrar la empresa con Tesla no prosperaron. Desde entonces, ha sido un crítico constante de la dirección de OpenAI, acusándola de desviarse de su misión inicial de ser una organización sin fines de lucro y centrarse más en la rentabilidad.
El multimillonario lleva años sosteniendo que OpenAI ha traicionado su propósito original al comercializar su tecnología de IA. Sam Altman, en cambio, argumenta que el crecimiento y su actual modelo de negocio son esenciales para el desarrollo sostenible de la inteligencia artificial. «Creo que probablemente solo intenta frenarnos», afirmó en una entrevista.
Elon Musk no solo ha lanzado críticas públicas, sino que también ha recurrido a la vía legal. En 2024, presentó una demanda contra OpenAI, alegando que la empresa había tergiversado su misión para maximizar beneficios. Aunque él retiró su primera demanda tras la publicación de correos electrónicos que mostraban su respaldo inicial a la financiación comercial.










