Me han obligado a pasar de Windows 10 a Windows 11: ojalá alguien me hubiera contado todo esto antes

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Windows 10 tiene los días contados, donde Microsoft ya ha marcado en el calendario el final de su soporte y está empujando a millones de usuarios a dar el salto a Windows 11. Para ello, solo tienes dos opciones: actualizar o comprar un nuevo ordenador si el que tienes no es compatible.

Puede que pienses que la actualización es solo cuestión de descargar, instalar y seguir, pero la realidad es que hay varios detalles que conviene conocer antes de dar el paso. No todo son mejoras, hay cambios que pueden hacerte replantear si quieres instalarlo tal cual lo ofrece la compañía.

Cosas que me habría gustado saber antes de pasarme a Windows 11

Dar el salto de Windows 10 a Windows 11 parece un simple trámite, pero la experiencia puede ser muy distinta a lo que imaginas. Hay cambios que afectan desde el momento de la instalación hasta la forma en la que usas tu ordenador en el día a día. 

Algunos son ajustes visuales y mejoras que se agradecen, mientras que otros son requisitos del sistema operativo o limitaciones que pueden resultarte incómodos si estabas acostumbrado a la flexibilidad de versiones anteriores.

Por ello, antes de que pulses el botón de Actualizar, hay cinco puntos clave que deberías conocer. Tener claro qué implica cada uno te evitará frustraciones y te permitirá configurar tu PC con Windows 11 de una forma más acorde a lo que necesitas.

  1. La cuenta de Microsoft ya no es opcional: Windows 11 exige iniciar sesión con una cuenta de Microsoft durante la instalación, significa que, incluso si en Windows 10 usabas una cuenta local, aquí tendrás que vincular tu PC a la nube de Microsoft. Hay formas de saltarse este requisito, como crear un medio de instalación con Rufus que permita configurar una cuenta local desde el principio, pero para hacerlo tienes que prepararlo antes de comenzar la instalación.
  2. Los requisitos de hardware son más estrictos: El nuevo sistema no se conforma con cualquier equipo, necesita un procesador compatible y el chip TPM 2.0 activado, lo que deja fuera a muchos ordenadores que funcionan perfectamente. Si bien es posible forzar la instalación en hardware no compatible, también con Rufus, Microsoft advierte que podría dejar de dar soporte en cualquier momento, lo que afectaría a actualizaciones de seguridad y nuevas funciones.
  3. La interfaz no es igual: El menú contextual que aparece al hacer clic derecho es más reducido y cambia la ubicación de opciones básicas como copiar o renombrar. El menú Inicio, por su parte, abandona la lista de programas al estilo clásico para mostrar iconos y una sección de aplicaciones recomendadas que incluye sugerencias preinstaladas. Además, hay que acostumbrarse a usar tanto la aplicación Configuración como el antiguo Panel de control, ya que algunas funciones siguen repartidas entre ambas.
  4. Mejoras visuales y de usabilidad que sí suman: En el lado positivo, Windows 11 ofrece un diseño más moderno y coherente, con bordes redondeados, animaciones más suaves y un Explorador de archivos que ahora admite pestañas, lo que agiliza la organización de carpetas. La app Configuración ha mejorado su estructura y concentra más opciones útiles que antes estaban dispersas. Son cambios que hacen que, en general, el sistema resulte más agradable de usar.
  5. El futuro es Windows 11 (y te guste o no, habrá que adaptarse): Windows 10 dejará de recibir soporte y nuevas funciones en poco tiempo, por lo que Windows 11 será la única versión con actualizaciones de seguridad y mejoras como DirectStorage, pensada para reducir los tiempos de carga en videojuegos. Si quieres seguir al día, antes o después tendrás que instalarlo, así que conocer sus particularidades te permitirá configurarlo a tu medida desde el primer día.

Windows 12 en el horizonte

 

Mientras te adaptas a Windows 11, Microsoft ya tiene en marcha el desarrollo de Windows 12. Aunque la compañía no ha confirmado fecha exacta, se espera que llegue en 2026 con un enfoque mucho más centrado en la inteligencia artificial integrada. 

La idea es que el sistema no solo ejecute tus programas, sino que te asista en tiempo real, con un Copilot mejorado capaz de interactuar en todas las aplicaciones y entender el contexto de lo que haces. Los requisitos de hardware volverán a subir, se habla de la necesidad de contar con chips optimizados para IA y, posiblemente, soporte nativo para funciones avanzadas en la GPU. 

También se espera que la conexión a Internet sea prácticamente obligatoria en la configuración inicial, lo que podría consolidar la dependencia de la cuenta de Microsoft. Entre las funciones probables están un rediseño más modular del escritorio, mejoras en la gestión de ventanas con mayor automatización y herramientas de productividad.

Todo apunta a que Windows 12 seguirá la línea de limitar el soporte a hardware reciente, tanto a nivel de procesador como de tarjeta gráfica, lo que obligará a muchos usuarios a plantearse la compra de un nuevo equipo si quieren aprovechar todas sus funciones.

 

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