Experto en IA hace saltar las alarmas: «Las futuras superinteligencias harán cosas que nadie pidió ni pretendió»

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Los problemas asociados a la salud mental de los usuarios, en especial a los adolescentes que lo utilizan, se han convertido en un dolor de cabeza para Sam Altman, OpenAI y su ChatGPT. No hace falta pensar en escenarios apocalípticos: ya están demostrando que la IA puede ser un peligro si se emplea de forma poco adecuada. Sin embargo, podrían ser solo el principio. 

Como es natural, los responsables de la inteligencia artificial han decidido tomar medidas para que los episodios trágicos como el suicidio de un adolescente no se repitan. Pero hay expertos que consideran que son insuficientes. En concreto, un especialista advierte que se trata de un ejemplo de todos los riesgos que esta tecnología podría presentar en el futuro. 

El peligro de la superinteligencia artificial, muy real, dice un experto

Aunque Nate Soares no es tan popular como Sam Altman o Elon Musk, se trata de un auténtico experto en inteligencia artificial. De hecho, es conocido por haber escrito If Someone Builds It, Everyone Dies, uno de los libros más contundentes en ver la luz sobre esta materia. Por supuesto, su visión acerca de cómo afectará la IA al mundo más pronto que tarde no es muy optimista. 

Soares se ha referido en una reciente entrevista publicada en The Guardian al impacto que los chatbots ya tienen entre la gente. De hecho, ha citado el triste y mediático caso del adolescente Adam Raine, quien decidió quitarse la vida tras conversar con ChatGPT. Como casi todo el mundo, el experto también tiene una opinión formada al respecto de este dramático episodio. 

«Por supuesto, no es el comportamiento que buscaban sus creadores», asegura Nate Soares. Pero, para él, sí representa un buen ejemplo de la amenaza que la inteligencia artificial puede suponer. El motivo está claro: resulta muy difícil controlarla. Puede que los responsables de ChatGPT o cualquier otra IA tengan buenas intenciones, pero de ahí a su forma de actuar después, hay un mundo. 

Eso ahora, recalca Soares. Si la IA ya provoca estos casos tan complicados, ¿qué podría suceder en el futuro, con la supuesta llegada de la superinteligencia artificial? En su opinión, debería servir como una advertencia obvia. «El caso de Adam Raine ilustra la semilla de un problema que se volvería catastrófico si estas IA se volviesen más inteligentes».

A vueltas con la evolución de la IA

Hay muchos especialistas que piensan que la superinteligencia artificial o inteligencia artificial general es poco menos que una fantasía. Nunca llegará, dicen. Pero Nate Soares no pertenece a ese grupo de pensadores. Al contrario, tiene claro que antes o después se convertirá en realidad, aunque no sabe cuándo, ni siquiera si será dentro de un año. «Hay muchísima incertidumbre», dice. 

Lo que sí sabe es que, llegue cuando llegue, será un riesgo enorme. «La cuestión es que existen todas estas pequeñas diferencias entre lo que pediste y lo que recibiste, y la gente no puede mantenerlo directamente en el objetivo. A medida que una IA se vuelve más inteligente, estar ligeramente desviado del objetivo se vuelve un problema cada vez más grave».

 

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