No todos los puertos HDMI son iguales: descubrí que estaba desperdiciando la mitad de mi tele por una mala elección

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Comprar un televisor moderno se ha convertido en una inversión importante. Ya no se trata solo de elegir entre tamaños o marcas, sino de desembolsar una cantidad considerable por tecnologías de panel como OLED o resoluciones 4K.

Sin embargo, existe una realidad que suele pasarse por alto en la mayoría de los salones: la pantalla es solo el último eslabón de una cadena. Si la señal que llega al panel no es perfecta, el televisor no puede hacer milagros.

La mayoría de los usuarios conecta sus dispositivos al primer puerto HDMI que ven libre y utiliza el cable que tenían a mano, una práctica que reduce drásticamente la calidad de imagen y sonido por la que han pagado.

Cabe señalar que la tecnología HDMI ha evolucionado mucho en los últimos años, pasando de ser un simple conector de vídeo a convertirse en una autopista de datos compleja.

Por ello, entender cómo gestionar estas conexiones es obligatorio si quieres que tu equipo rinda como debe. No hace falta ser experto, pero sí aplicar cierta lógica al conectar la consola, la barra de sonido o el ordenador.

La importancia de elegir el puerto correcto

Si giras la pantalla y miras las conexiones traseras, verás que aunque todas las entradas tienen la misma forma, no todas ofrecen las mismas prestaciones. Los fabricantes suelen incluir diferentes tipos de puertos para ahorrar costes, y saber diferenciarlos es clave.

La entrada más valiosa es la que viene etiquetada como HDMI 2.1 o, en algunos modelos, como 4K/120 Hz. Este puerto es el único que tiene el ancho de banda necesario para soportar las exigencias de las consolas actuales.

Si tienes una PlayStation 5, una Xbox Series X o un PC de juegos reciente, es obligatorio que uses esta entrada específica. La razón es sencilla: solo este puerto permite enviar imágenes a 120 fotogramas por segundo y activar funciones como el VRR (Tasa de Refresco Variable), que hace que el movimiento en los videojuegos sea fluido y sin cortes.

Por ello, si conectas una consola en un puerto HDMI estándar (normalmente la versión 2.0), el televisor limitará la señal a 60 hercios y perderás esa suavidad de movimiento, desperdiciando la potencia gráfica de tu consola.

El sonido tiene su propio HDMI exclusivo

Por otro lado, el audio suele ser el gran olvidado. Muchos usuarios conectan su barra de sonido o amplificador mediante un cable óptico antiguo o en cualquier puerto HDMI libre, pero esto es un error.

Debes buscar la conexión marcada como eARC (canal de retorno de audio mejorado) o ARC. Esta entrada está diseñada específicamente para enviar el sonido desde el televisor hacia un equipo externo con la máxima calidad posible.

La diferencia técnica es notable, porque mientras que una conexión normal comprime el sonido para que quepa por el cable, el puerto eARC tiene capacidad suficiente para enviar formatos de audio de alta definición sin compresión, como Dolby Atmos.

Si has comprado un buen equipo de sonido para ver cine en casa, conectarlo en el puerto incorrecto es como ponerle un tapón; oirás el sonido, pero perderás la nitidez, la espacialidad y los detalles que hacen que la experiencia sea inmersiva.

Asimismo, existe la costumbre de reutilizar los cables de aparatos viejos para los nuevos. Guardamos cables de hace diez años en un cajón y los usamos para conectar un reproductor 4K HDR, pero esto genera problemas.

Los cables HDMI se clasifican por su velocidad de transmisión de datos. Un cable antiguo no tiene la capacidad física de transportar los gigas de información por segundo que requiere una película con alto rango dinámico (HDR).

Cuando usas un cable lento, el televisor y el dispositivo se «ponen de acuerdo» para bajar la calidad. La pantalla deja de mostrar el HDR, reduce la profundidad de color o incluso provoca parpadeos negros intermitentes.

Para evitar esto, debes asegurarte de usar cables certificados como Ultra High Speed para las conexiones más exigentes. No es necesario gastar una fortuna en cables con recubrimientos de oro, basta con que la certificación sea la correcta.

La calidad de imagen hoy en día no es algo que venga garantizado solo por sacar la tele de la caja. Requiere revisar dónde conectas cada cable, es la única forma de asegurarte de que tu inversión merece la pena.

 

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