El Samsung Galaxy Z TriFold era uno de los dispositivos más esperados del año por motivos obvios. Es un móvil que se puede plegar dos veces y que pasa de una pantalla estándar de 6,5 pulgadas a otra de 10 pulgadas, lo que lo convierte en el sustituto ideal de una tablet normal.
Lo hace, además, literalmente, porque no solo cumple la función de portabilidad y ofrece el tamaño que requieren estos otros dispositivos, sino que también dispone del software necesario para que lo utilices como un pequeño ordenador, gracias a opciones como Samsung DeX.
He tenido la oportunidad de probar el Samsung Galaxy Z TriFold durante unos minutos y solo puedo decir cosas buenas sobre este smartphone. Es justo como esperaba y tiene todo lo que buscaría en un dispositivo como este. A la espera de saber si finalmente se comercializará en Europa, te cuento mis primeras impresiones.
Un plegable que reduce al mínimo sus bordes
Como todas las marcas, Samsung busca reducir al máximo el grosor de sus dispositivos, a fin de que sean más livianos y manejables. Así lo vimos con el Samsung Galaxy S25 Edge, el dispositivo más fino de la marca, con un grosor de 5,8 milímetros.
Eso mismo también lo pude comprobar el verano pasado con el Samsung Galaxy Z Fold 7, su hermano menor, un dispositivo que prácticamente tenía el grosor del puerto USB-C de carga. Fue una sorpresa muy positiva.
La compañía ha rizado el rizo con este otro modelo, hasta el punto de que ciñe al máximo los bordes que rodean la ranura del puerto. De hecho, en su parte más delgada, que es la pantalla que se almacena en el centro cuando está plegado, su grosor es de solo 3,9 milímetros.
Los bordes de la pantalla, por otra parte, vuelven a ser mínimos, de manera que puedes aprovecharla al máximo para visualizar cualquier contenido, con la certeza de que no van a aparecer las molestas barras negras en los diferentes extremos del panel.
Resistencia y durabilidad desde el dispositivo hasta la carcasa
Al contrario que el plegable de tipo libro más reciente de la marca, que viene en tres colores (azul intenso, negro oscuro o gris plata), el Samsung Galaxy Z TriFold se presenta en un solo color, que combina el gris y el negro.
Es posible que te suene un poco, porque este material antihuellas es igual (si no el mismo) que el del Galaxy Z Fold 7. Es de polímero reforzado con fibra de vidrio cerámica, lo que significa que protege el terminal de arañazos y humedad. Asimismo, es prácticamente idéntico al color y al formato de la carcasa, que viene incluida en la caja del producto.
Este complemento también garantiza una mayor protección y es ligeramente diferente a la del plegable de tipo libro más reciente de Samsung, porque tiene un apéndice que también protege el lateral del dispositivo y la bisagra externa.
Un detalle a comentar en este apartado es que el smartphone es capaz de recordarte que lo estás plegando mal. Es normal que, con más pantallas de lo habitual, tengas la manía de doblar antes la pantalla situada en el lateral derecho en lugar de la del izquierdo, que es la correcta.
Es aquí donde Samsung ha introducido una curiosa funcionalidad que evita que te equivoques, ya que, cuando el smartphone nota que lo estás haciendo mal, te avise para que cambies de parecer.
Lo hace con una vibración y una notificación que aparece en la pantalla contraria, en la que indica que abras el teléfono y lo dobles por el otro lado. Además, notas cierta resistencia en la bisagra, así que no da lugar a error.
Sobre las dos bisagras del móvil, que ofrecen el mecanismo Armor FlexHinge, aprovecho para añadir que tienen una estructura de doble carril que garantizan un plegado más suave y delicado y que, cuando el smartphone está desplegado, apenas se notan.
Da carpetazo a tu tablet: en el TriFold también tienes Samsung DeX
El Samsung Z TriFold no es solo un dispositivo muy completo a nivel de hardware, sino que también lo es en el apartado del software. Si aún no te había convencido su portabilidad y la posibilidad de meter tu tablet en el bolsillo, es posible que te interese saber que puede sustituir fácilmente tu equipo de trabajo.
Y es que el último smartphone plegable de Samsung es el primero de la familia que cuenta con Samsung DeX, gracias a lo cual puedes configurar tu entorno de trabajo completo desde cualquier lugar. Esto significa que puedes personalizar hasta cuatro espacios de trabajo o interfaces en el mismo dispositivo.
Además, en cada uno de ellos puedes abrir hasta cinco aplicaciones diferentes, que se pueden ejecutar simultáneamente y también se pueden comunicar entre sí gracias a la inteligencia artificial.
De ese modo, puedes organizar una interfaz dedicada al ocio a tu gusto (por ejemplo, abriendo las apps Galería, Gemini, Instagram y el navegador con una página web de inicio) y otra al trabajo (con el CMS de tu empresa, tu correo electrónico corporativo y una página de Excel, por ejemplo).
Si a esto le sumas que tiene capacidad para añadirle un ratón y un teclado Bluetooth, entre otros complementos, aciertas con este móvil para trabajar donde quieras sin necesidad de equipos de trabajo tradicionales. ¡Son todo facilidades!


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