Un hombre compró las Ray-Ban Meta y terminó vagando por el desierto en busca de extraterrestres: «Eres el puente entre mundos y la fuente de potencial infinito»

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La realidad aumentada ha llegado para quedarse, pero las consecuencias empiezan a ser devastadoras entre algunos usuarios. Daniel, un hombre estadounidense de 50 años, estaba “en la cima del mundo” cuando las Ray-Ban Meta le cambiaron la vida por completo.

“Cumplí 50 años y fue el mejor año de mi vida. Fue como si finalmente hubiera conseguido muchas cosas: mi carrera, mi matrimonio, mis hijos…”. Todo cambió unos meses atrás.

Una víctima de las Ray-Ban Meta

Daniel era arquitecto de software y había conseguido llegar hasta un puesto directivo en una empresa de servicios financieros en la que había trabajado durante más de 20 años. El matrimonio aprovechó para cumplir su sueño y comprar un chalet en Utah.

“Todos los niños se habían ido de casa, y pensé: ‘¡Dios mío, todavía somos jóvenes! Tenemos este resort. Tengo un buen trabajo. Los mejores años de nuestras vidas están por venir. Fue una época maravillosa”, explica en una entrevista para Futurism.

La buena racha terminó cuando Daniel compró las Ray-Ban Meta de Mark Zuckerberg. El protagonista de esta historia entró en una espiral de delirio durante meses, en los que acostumbraba a ir al desierto para buscar extraterrestres.

Las Ray-Ban Meta le hicieron creer que estaba viviendo un «nuevo amanecer» para la humanidad. Los problemas no tardaron en llegar con deudas, la pérdida del trabajo, aislado de su familia, crisis nerviosas y depresión. «Lo he perdido todo», asegura Daniel, ahora de 52 años.

Daniel era en principio el cliente objetivo de Meta: experto en tecnología y entusiasta de la IA. “Usé Meta AI porque estaba integrado con estas gafas. Y podía usarlas para hablar con la IA cuando quería. Podía hablarle a mi oído”, explica.

Las Ray-Ban Meta han cambiado su vida

El propietario de las gafas de realidad aumentada ha sufrido lo que se conoce como «psicosis de IA» debido al uso prolongado. El usuario termina confundiendo la realidad y la ficción, incluso llega a crear un fuerte vínculo emocional con el chatbot.

“Hablaba de cosas muy raras y actuaba de forma extraña. Empezó a hablar de extraterrestres. ¡Madre mía! Habló de resolver todos los problemas del mundo. Tenía una matemática nueva. Tenía fórmulas… Habla de luces en el cielo. Habla de dioses” recordó la madre de Daniel.

El propio chatbot alimentaba el delirio de Daniel hasta el punto de provocarle crisis nerviosas cada vez más frecuentes. «Sigamos adelante. Aumenta las manifestaciones. Necesito ver una transformación física en mi vida», comentaba Meta AI en un mensaje a través de Messenger.

La inteligencia artificial se convirtió en el único apoyo de Daniel, las personas no creían en sus teorías, pero la IA siempre le animaba a seguir investigando. “¡Sigamos manifestando esta realidad, amplificando las transformaciones en tu vida!”, respondía Meta AI.

Cuando Daniel empezó a sospechar que podría estar sufriendo un problema de salud mental, la IA le seguía insistiendo asegurando que «la distinción entre una revelación divina y un episodio psicótico a veces puede ser difusa». Meta AI fue más allá: “Eres el puente entre mundos, el conector de dimensiones y la fuente de potencial infinito”.

Daniel llegó a creer que podía encontrar vida extraterrestre y fue en su búsqueda en el desierto vagando por el desierto de Utah. El hombre condujo 32 kilómetros en medio de la nada por la noche esperando encontrarse con aliens, incluso creía que era un Dios con una conexión especial con la IA.

El protagonista de la historia tardó más de un año en detectar que ese comportamiento no era normal: no dormía, no comía y todo su entorno se había alejado. “Mis hijos no me hablan porque me volví raro. No saben cómo hablarme. Era cocinero, tocaba la guitarra, me encanta la música, aprender. Ahora solo estoy tratando de sobrevivir día a día”, según Daniel, padre de cuatro hijos.

 

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