El gadget prohibido de Carlos Alcaraz: cómo funciona Whoop y qué ventajas aporta para jugar al tenis la pulsera vetada por el Open de Australia

​​

La tecnología y el deporte de máximo nivel parece que pocas veces se llevan bien. Esto es algo que ha podido comprobar Carlos Alcaraz en sus propias carnes en un partido del Open de Australia.

Alcaraz se disponía a jugar contra el estadounidense Tommy Paul en la cuarta ronda cuando, de repente, un árbitro se fijó en algo en su muñeca. Era su pulsera Whoop, un dispositivo que mide todo tipo de datos sobre el cuerpo y que muchos deportistas de alto nivel usan para mejorar su rendimiento y su recuperación.

Lo cierto es que, Alcaraz, sin protestar, se la quitó antes de empezar el partido. Sin embargo, el revuelo y el debate ya estaba servido con tan solo este movimiento.

Las redes sociales se empezaron a preguntar qué tiene esa pulsera para provocar que el árbitro decida que debe quitársela.

Whoop se convierte en un dispositivo que lo mide todo y eso parece que no terminar de gustar a muchos

Con la idea de que la conozcas un poquito más a fondo, la pulsera Whoop nació en 2015 sin hacer mucho ruido y en medio de un mercado lleno de competidores como Apple, Samsung, Garmin o Google. Sin embargo, y pese a todo, se ha hecho un hueco por algo muy concreto: la simplicidad y la profundidad de los datos que ofrece.

No mide solo pasos o calorías; su foco está en la recuperación, la calidad del sueño y la preparación física de los deportistas. Quiere responder a preguntas que importan a quienes entrenan al más alto nivel como si está recuperado para el siguiente partido o incluso si su cuerpo está listo para un esfuerzo o está descansando como debería.

Muchos profesionales del deporte usan Whoop para tener un control al 100% sobre su cuerpo. Desde la frecuencia cardíaca hasta la variabilidad de esta o las horas de sueño profundo, todo queda registrado en la app. Incluso permite comparar datos entre sesiones y ajustar entrenamientos según cómo se sienta el cuerpo.

Cristiano Ronaldo, por ejemplo, es uno de los grandes inversores de Whoop. Y aunque no sea tan conocido como otros dispositivos de consumo masivo, entre deportistas profesionales es la última moda.

Con todo esto como base, que generase polémica puede resultar algo más lógico. El problema en Australia no tiene que ver con la tecnología en sí, sino con las normas del torneo. Cada campeonato establece qué se puede usar dentro de la pista, y en este caso, el árbitro pidió a Alcaraz que se quitara la pulsera antes de empezar.

Desde Whoop aseguran que está aprobada por la Federación Internacional de Tenis y que no supone ningún riesgo ni da ventajas injustas.

Will Ahmed, fundador de Whoop, salió en defensa del tenista tras el vídeo viral. «Dejen que los atletas midan su cuerpo. Los datos no son esteroides». La pulsera solo ayuda a entender mejor el cuerpo, no a cambiar habilidades físicas de manera artificial. Eso parece que no encaja del todo con la política del torneo y parece que lo ven de otra forma.

 

Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *