He probado el último smartphone de gama de entrada de Oppo y me ha gustado porque no ofrece más de lo que promete. Es un móvil sencillo, duradero y ultrarresistente, con una cámara humilde y una pantalla un poco desaprovechada.
La marca presentó este smartphone hace solo unas semanas, cuando recordó que este terminal contaba con batería con una capacidad un 20% superior a la de la anterior generación, por lo que su autonomía no iba a suponer ningún problema para los consumidores.
Tras tres semanas con él en el bolsillo, doy fe de que Oppo no se equivocaba con este dispositivo, que puede estar encendido hasta dos días si no le das un uso demasiado intensivo, aunque ese no es su único atractivo.
¿Merece la pena comprar el Oppo A6 Pro 5G?
Si estás pensando en renovar tu smartphone, no quieres gastar demasiado y tampoco le vas a exigir una barbaridad, diría que sí, porque este 2026 apunta a que se van a encarecer aún más todos los móviles.
Ahora bien, por su precio, que es mucho más que asequible dadas las circunstancias (su predecesor salió a la venta por 249 euros), no esperes una fotografía nítida ni una pantalla tan brillante que aunque le dé el sol a las 12 de la tarde en verano puedas seguir viendo contenidos con total claridad.
Oppo A6 Pro 5G, análisis y opinión
El Oppo A6 Pro 5G ha llegado a mis manos muchos meses después del Oppo Find X9 Pro, un móvil que me dejó un muy buen sabor de boca. Las diferencias entre uno y otro son abismales, pero voy a contarte por qué merece la pena conocer a su hermano pequeño.
Características del Oppo A6 Pro 5G
Diseño y pantalla: resistente y un poco desaprovechado
El Oppo A6 Pro 5G es un smartphone bonito y manejable. Así lo corroboran sus 8 milímetros de grosor, que favorecen un agarre cómodo, junto con sus 185 gramos de peso, que hacen que sea muy ligero, tanto en la mano como en el bolsillo.
A simple vista, se nota que es un terminal resistente, con bordes redondeados de aluminio que no atrapan para nada las huellas y en los que únicamente se colocan dos botones. Hablo del lateral izquierdo, donde se sitúa el del volumen en primer lugar y el de encendido y apagado debajo.
Si no estás acostumbrado a otros accionadores como el botón de la IA, no los echarás en falta, aunque, en mi caso, no puedo decir eso, porque pasar de un iPhone 17 Pro a este se me ha quedado un poco corto.
Se fabrica en dos colores, Stellar Black, que parece tirar hacia el azul oscuro, y Lunar Titanium, una suerte de azul plateado que no absorbe demasiado las huellas en su trasera, que también es mate y con el logo de la marca en la parte central inferior.
La cámara, en la superior derecha, es sencilla y, sobre todo, muy fina. Tanto, que si lo colocas sobre una superficie lisa, apenas va a bailar sobre ella si lo golpeas. Esto, por lo tanto, puede ser un buen incentivo para los que prefieren usar su móvil sin funda.
No solo es discreta en cuanto a su grosor, sino también en lo que se refiere al color, porque es del mismo que el resto del dispositivo. Sus cámaras se colocan una sobra otra y la inferior se enfrenta al flash, que mantiene la forma cuadrada con bordes redondeados de las cámaras.
Si le damos la vuelta, encontraremos un panel de tamaño estándar, con un tamaño de 6,57 pulgadas, resolución FHD+ (2372 x 1080 píxeles), una profundidad de color de 107 mil millones de colores y una tasa de refresco habitual, de 120 Hz.
Hasta ahí todo correcto, pero ha habido algo que me ha llamado especialmente la atención y han sido sus biseles. La relación pantalla-cuerpo es del 93%, lo que quiere decir que tiene unos bordes negros bastante amplios… a pesar de que se han reducido a 1.67 milímetros.
Otro detalle que no me ha convencido, a pesar de que podría ser un punto muy favorable en esta gama, es su sonido. Es cierto que no suena demasiado enlatado, pero no le encuentro el sentido a incorporar el plus del 300% de volumen. No aguantarás demasiado escuchándolo a ese nivel.
Finalmente, a nivel de conectividad, señalar que este smartphone de gama de entrada de Oppo es compatible con tarjeta nanoSIM y también con WiFi 5 y Bluetooth 5.4.
Rendimiento y batería: humilde, pero potente
Este móvil incorpora un procesador MediaTek Dimensity 6300 de 6 nanómetros, que aguanta casi todo lo que le eches. Y digo casi todo porque no lo he sometido a demasiada presión, aparte de los benchmarks, pero alguna vez sí que le ha costado un pelín.
Por ejemplo, si tienes varias aplicaciones abiertas y te vas de una a otra con agilidad, a veces le cuesta reaccionar. Ahora bien, si lo que buscas es jugar a un videojuego no demasiado exigente y navegar por internet como cualquier otra persona, no vas a tener problemas con su potencia.
Sobre las pruebas de rendimiento, estos son los resultados que ha obtenido el Oppo A6 Pro 5G.
Oppo A6 Pro 5G: Pruebas de rendimiento
Sobre el software, comentar que viene con demasiado bloatware, para mi gusto. Prefiero las pantallas limpias y buscar yo misma las aplicaciones que necesito en Google Play, en lugar de que el propio smartphone me las sugiera.
Aquí, lamentablemente no hay opción: una vez terminas la configuración inicial, con la cuenta de Google, el establecimiento del reconocimiento facial o dactilar, etcétera, te toca borrar aplicaciones a cascoporro.
Y hay de todo, ya sean redes sociales (Facebook, LinkedIn, TikTok), plataformas de contenido en streaming (Prime Music, Spotify, Netflix) y hasta Milanuncios… por no decir que he contado hasta 13 videojuegos. Creo que es demasiado.
Generalmente, un móvil asequible suele ser sinónimo de una cámara más limitada, pero, si tenemos en cuenta que hablamos de un terminal de gama de entrada, encontraremos ambos apartados algo flojos.
No es que esté mal su autonomía, pero siempre podría ser mejor. Sobre todo, si desde hace ya unos meses nos estamos encontrando con terminales que superan los 7.000 mAh, como es el caso del Honor Magic 8 Lite.
En cualquier caso, entre uno y otro hay 100 euros de diferencia y eso debe notarse en este apartado, que no brilla, pero lo defiende. Así, este Oppo A6 Pro 5G puede estar encendido hasta dos días con un uso moderado.
A la hora de cargarlo, se ha tomado su tiempo. Para realizar las pruebas, he utilizado dos cargadores, uno de 67 W y otro de 100 W. Más concretamente el SuperCharger de Honor aunque, a decir verdad, he obtenido resultados muy similares con ambos.
Por un lado, he pasado de un 1% al 17% en 30 minutos con el de 67 W. Con el de 100 W, por otro lado, he pasado de ese 17% a un 36% en el mismo tiempo. Al menos, no tenía prisa para salir de casa.
Cámara: nada que no te esperes en este segmento
Vayamos al grano: la cámara de este smartphone no te va a sorprender especialmente, pero, para lo que ofrecen, tienen un aprobado sin dudarlo. Ahora bien, creo que son más resultonas fuera que en interiores.
Primero conviene recordar cuál es la configuración que ofrece este Oppo A6 Pro 5G en lo relacionado al apartado de imagen:
- Cámara gran angular de 50 megapíxeles, con valor de apertura f/1.8, campo de visión de 76º y compatible con AF.
- Lente monocromo de 2 megapíxeles; f/2.4; FOV 89°; lente 3P.
- Cámara frontal de 12 megapíxeles, f/2.4, FOV 85º; lente 4P.
En lugar de verlo como una cámara limitada, preferiría hablar de la de este Oppo como una cámara fácil de utilizar, sencilla y que da lo mínimo para hacer las fotografías y los vídeos que necesitas.
Llega un momento en que hay tantas opciones en este apartado en otros móviles (alternativas que, dicho sea de paso, nunca utilizo en mi día a día) que lo que busco es la simplicidad y en eso no tiene rival.
En el apartado de fotografía solo hay dos valores, 1x y 2x, de modo que no tiene mucha pérdida si quieres hacer un mínimo de zoom en alguna fotografía. En mi caso, he echado mucho de menos el gran angular, pero me ha facilitado la tarea a la hora de probar la cámara.
He de reconocer que en exteriores ofrece una imagen mucho más realista que en interiores, donde satura más los colores y, en cierto modo, se los inventa, para poner amarillo lo que es naranja y viceversa. Pero eso lo veremos en el apartado de retratos.
En cualquier caso he echado en falta algún matiz más en ciertos escenarios. Por ejemplo, al fotografiar el cielo gris que nos están dejando estos días todas las borrascas habidas y por haber. Habría estado bien haber obtenido cielos menos homogéneos.
También en exteriores he probado los retratos y, más concretamente, los autorretratos. Es aquí donde suelo determinar la calidad de la lente selfie, en base a las imperfecciones que el móvil es capaz de borrar y las que deja de manera natural.
En este caso, ha mantenido las marcas de mi cara, tanto las de alrededor de mis ojos como lunares y otras imperfecciones, y ha difuminado quizá demasiado el fondo de la imagen, así que diría que necesita mejorar.
Hay varios filtros predeterminados bastante pintones. Hablo del Fresco, Esmeralda, Transparente, Vívido, Vibrante, Difuminado… y, por supuesto, el original, que es el más fiel por lógica. Junto a estas opciones también tienes el filtro belleza con otras tantas alternativas para editar en tiempo real diferentes partes de tu rostro.
Por ejemplo, la textura de tu piel, los pómulos, el tamaño de la cabeza, de los ojos, el ancho de la cara, etc. Lo que más me ha llamado la atención y que no he visto recientemente en otros modelos es que con este de Oppo puedes modificar detalles específicos.
Por ejemplo, las entradas de tu cabello. En mi caso, siendo de frente bastante ancha, ha hecho un buen apaño y muy natural en relación al nacimiento del pelo. También aquí se puede modificar el grosor de la nariz y el de los pómulos.
En realidad, los cambios que ofrece cuando se aplica el máximo valor son los mismos y mis pómulos se han mantenido en su sitio, al igual que mi nariz y mis sienes, que es otra de las opciones que garantizan un cambio mientras haces la fotografía.
Eso puede significar dos cosas: o que es una genialidad porque realiza modificaciones naturales o que realmente no identifica lo que quieres cambiar y, por tanto, no ejecuta la acción que le estás pidiendo. O no de manera tan exagerada como sí hemos visto en la última familia de Honor, por ejemplo.
Si lo que quieres es retratar a tus mascotas, es posible que obtengas resultados menos prometedores o eso me ha parecido a mí cuando he hecho fotos a mi gata. Es rubia, más bien tirando a pelirroja, pero su pelaje no ha quedado especialmente bien reflejado en las imágenes. Ni con el modo retrato ni con el modo normal.
Sobre el modo noche no tengo mucho que decir, porque es prácticamente idéntico al modo normal. Cuando actives la opción, que tienes en ese ya conocido cajón de sastre llamado Más, vas a ver que las diferencias son inapreciables.
Ah, y en cuanto al vídeo, nada destacable, más allá de que puede grabar a 60 fotogramas por segundo en 1080p. La pena es que la estabilización sea muy justa, porque si vas a paso rápido todo lo que está a tu alrededor parece estar bailando. Aquí también puedes pulsar sobre el botón del modo retrato, tanto si usas la lente principal como la frontal.


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