La velocidad del WiFi cada vez es mayor, pero un experto advierte: «Eso no es una buena noticia para tu Smart TV»

​​

La tecnología WiFi avanza a un ritmo vertiginoso. En realidad, no hace falta ser un gran experto en tecnología para ser consciente de ello. Cada nueva generación promete más velocidad, menos latencia y mejor rendimiento, y estándares como WiFi 6, WiFi 6E o WiFi 7 ya ofrecen cifras que hace solo unos años parecían poco menos que impensables.

No obstante, no todo son buenas noticias, como advierten algunos expertos. Existe un «efecto secundario» poco conocido: no todos los dispositivos del hogar están en realidad preparados para aprovechar esta velocidad, y algunos incluso pueden verse perjudicados. Entre ellos, las Smart TV.

No siempre más velocidad es mejor para tu Smart TV

Durante años se ha dado por lógico que mejorar el router o contratar una conexión más rápida solucionaría cualquier problema de conexión en casa. Para móviles, ordenadores o consolas de última generación, esto suele ser cierto. Pero a veces no sucede lo mismo con una Smart TV que emplee una tecnología algo más antigua, incluso a la hora de ver algo en streaming.

La explicación que dan los expertos a este fenómeno es sencilla: ciertos modelos están diseñados para priorizar estabilidad y alcance, no velocidad máxima. ¿El resultado? Que estés viendo tu serie favorita o cualquier cosa en streaming y no fluya de manera óptima. Lo normal es que uno se extrañe pensando que tiene una velocidad de WiFI rápida, cuando ese es precisamente el problema.

2,4 GHz, 5 GHz y 6 GHz: el origen del problema

Para entender en profundidad lo que sucedes, hay que partir de que las redes WiFi actuales funcionan con diferentes bandas de frecuencias. Pueden ser de 2,4 GHz: más lenta, pero con mayor alcance y mejor capacidad para atravesar paredes. También de 5 GHz, más rápida, pero con menor alcance. O 6 GHz (WiFi 6E y 7): aún más rápida, pero también más limitada en distancia y compatibilidad.

Teniendo esto presente, se explica que algunas Smart TV -especialmente modelos de hace algunos años, tampoco demasiados- solo funcionan correctamente en redes de 2,4 GHz o tienen un rendimiento irregular en bandas más rápidas. Cuando el router moderno prioriza automáticamente 5 o 6 GHz, la televisión puede resentirse en algunos aspectos de su funcionamiento.

Sin ir más lejos, pueden darse casos de no encontrar la red WiFi para conectarse, directamente, o también de sufrir algo de inestabilidad a la hora de hacerlo. Pero lo que más se suele pasar por alto es que se sufran cortes durante cualquier reproducción en streaming. Algo que parece paradójico, porque en teoría se tiene «Internet rápido».

Dicho de otra forma: los expertos recuerdan que las Smart TV no requieren grandes velocidades para funcionar bien. Incluso contenido en 4K suele necesitar entre 15 y 25 Mbps estables, una cifra muy inferior a lo que ofrecen las conexiones actuales. Mucho más aconsejable resultan aspectos como la estabilidad de la señal, tener una compatibilidad adecuada o más cobertura.

 

Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *