Tambores de guerra, Estados Unidos adelanta 5 años la construcción de su tanque más ambicioso

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El mundo se enfrenta a la situación internacional más tensa de las últimas décadas. La caída en picado del valor del oro o el desplome del Bitcoin es solo el inicio, Estados Unidos ha tomado una decisión que hace saltar todas las alarmas.

El Gobierno de Donald Trump ha acelerado sus planes para desarrollar uno de sus vehículos blindados más potentes. El tanque que apunta a sustituir al M1 Abrams podría construirse 5 años antes de lo esperado.

Estados Unidos acelera sus planes para su nuevo tanque

No hay dudas en los últimos días, Estados Unidos se está preparando para una hipotética Tercera Guerra Mundial. El Salón del Automóvil de Detroit celebrado esta semana ha desvelado los planes de la primera potencia militar del mundo.

Estados Unidos está trabajando en un nuevo tanque de batalla que será el arma principal del Ejército junto con drones kamikaze que operan en ataques coordinados. La nueva generación de Abrams llegará cinco años antes de su cronograma original, el tiempo de desarrollo se ha reducido al máximo.

El país ha seguido una estrategia diferente que le ha permitido acelerar el proceso. Primero han construido la carcasa, luego se encargarán de diseñar los sensores y equiparlos conforme estén listos.

El Ejército de Estados Unidos se olvida de largos tiempos de espera en el desarrollo del software y toda la tecnología que equipan los Abrams. La nueva generación de tanques está lista a falta de integrar los sensores, lo que también les permite realizar actualizaciones de forma más rápida.

Un nuevo Abrams en tiempo récord

El M1 Abrams es un tanque producido por General Dynamics que llegó a la industria de la guerra en la década de los 70. Desde entonces se han presentado tres generaciones con mejoras en software y blindado, la última de ellas con más de 70 toneladas y una velocidad máxima de 64 km/h.

“Antes tomábamos esa caja e instalábamos la computadora. Hoy, primero la computadora, y después el hardware. Así que la caja no importa”, ha confirmado el coronel Ryan Howell, director del proyecto Abrams, para Defense One.

Los soldados pueden probar lo que han denominado como “caja” en maniobras reales para recopilar datos de las necesidades en materia de comunicaciones, armas y sensores. Poco después se encargan de diseñan la tecnología que cumpla esa función.

“En lugar de centrarnos en el tanque, nos centramos en toda la estructura digital, el software y su función, y luego lo convertimos en un tanque”, confirma Alex Miller, director de tecnología del Ejército. “Así que el hecho de que el exterior se vea similar se debe a que hace tiempo que descubrimos que así es como debe ser el blindaje para ser efectivo”, añade.

Las cámaras, los sistemas anti-drones y la artillería moderna se equipan posteriormente sobre una estructura con pocos cambios entre generaciones. Los tanques Abrams son tan prácticos que “pueden actualizar el software en cuestión de días y semanas, en lugar de que a nosotros nos lleve un año”, ha explicado Miller.

El programa M1E3 encargado de la nueva generación de Abrams es más rentable que nunca. El modelo estadounidense de construir blindados les permite ahorrar hasta un 10% en costes de producción.

 

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