Corea del Sur sigue a China y acelera para abandonar el GPS: «Si Estados Unidos lo corta, la nación quedaría paralizada»

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China dio el primer golpe sobre la mesa hace años al lanzar BeiDou, su propia red de navegación satelital. El país asiático entendió pronto que depender del GPS estadounidense era una vulnerabilidad inaceptable.

Tras incidentes donde el bloqueo de señales afectó a su capacidad operativa, la nación priorizó una independencia tecnológica que le permitiera no estar a merced de las decisiones del gobierno que actualmente preside Donald Trump.

Ahora, Corea del Sur sigue esa misma estela, por lo que Seúl ha puesto en marcha un plan de desconexión masivo con una inversión de 3,7 billones de wones, unos 2.580 millones de euros, para tener soberanía de seguridad.

Y es que seguir usando el GPS gratuito de Estados Unidos equivale a depender del control de esta nación, que al final puede apagarlo en cualquier momento y cuando más le convenga tanto política como militarmente.

Kim Dae-kwan y el desafío del sistema KPS

Ante esto, Kim Dae-kwan, jefe del Instituto de Investigación Aeroespacial de Corea (KARI), ya demostró su capacidad liderando el éxito de Danuri, la primera sonda lunar del país.

Sin embargo, su nuevo encargo es mucho más complejo, que es construir el Korean Positioning System (KPS). Su objetivo es lanzar una constelación de satélites propia para crear un sistema independiente de Posicionamiento, Navegación y Cronometraje (PNT).

¿Por qué es tan urgente este despliegue? La respuesta está en la fragilidad de la infraestructura nacional. Si la señal del GPS se corta o se altera por motivos políticos o bélicos, Corea del Sur sufriría un colapso inmediato.

La mayoría de la gente piensa en los mapas del móvil, pero la realidad es mucho más profunda. Las redes de comunicación, los sistemas de suministro eléctrico y, sobre todo, las transacciones financieras dependen de la sincronización de nanosegundos que proporcionan estos satélites.

Es por esta razón que sin ese pulso constante del sistema de navegación GPS, tu cuenta bancaria quedaría bloqueada y la red de internet se vendría abajo.

Por ello, Corea del Sur ha decidido que su seguridad nacional no puede depender de la buena voluntad ajena. El KPS se plantea como un escudo digital para evitar un «apagón» que paralizaría el corazón del país.

Más allá de los mapas: la alianza con la inteligencia artificial

El proyecto de Kim Dae-kwan busca algo más que autonomía, puesto que el KPS proporcionará datos de ubicación con una precisión milimétrica que el GPS comercial no ofrece. La clave aquí es la integración con la inteligencia artificial.

Al cruzar estos datos de alta fidelidad con algoritmos de IA, Corea del Sur pretende liderar sectores estratégicos como el transporte autónomo, la telemedicina de precisión y la gestión logística avanzada.

Es un plan para convertir al país en una potencia de la «IA espacial», generando un valor económico que ahora mismo está limitado por el uso de tecnología extranjera.

Sin embargo, esta transición no será sencilla, ya que requiere una diplomacia espacial extremadamente fina para asegurar las frecuencias necesarias y la colaboración técnica con entidades como la NASA.

Kim define el KPS como un «activo estratégico de combate» que debe usarse cada día para mantener las funciones básicas de la nación. Y es que afirma que la soberanía en la era digital se defiende ahora en el espacio.

Solo teniendo el control total de sus propios satélites, Corea del Sur podrá garantizar que su economía y su seguridad sigan funcionando, independientemente de quién mueva los hilos en el tablero geopolítico mundial.

 

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