El uso masivo de drones baratos en la guerra de Ucrania ha obligado a los ejércitos a modificar todos sus vehículos blindados sobre la marcha.
Y es que ante la amenaza constante de los dispositivos kamikaze tipo FPV, tanto las tropas rusas como las ucranianas están desplegando una nueva variante de protección conocida como «tanques erizo».
Se trata de una solución improvisada que busca garantizar la supervivencia de los vehículos de combate mediante la instalación de barreras externas diseñadas para detonar los explosivos a distancia.
Una barrera de púas y cables para proteger el blindaje
A diferencia de las famosas jaulas que cubren la torreta completa, los erizos se caracterizan por una estructura más caótica.
Los soldados sueldan sobre el casco del tanque decenas de púas, varillas metálicas, cadenas y cables de acero que sobresalen entre 30 y 60 centímetros del blindaje principal.
El objetivo de este diseño es engañar al mecanismo de detonación del dron, puesto que la mayoría de estos aparatos explotan al contacto.
Si el dron choca contra una de estas varillas que sobresalen, la carga explosiva se activa antes de tocar el cuerpo real del tanque.
Al detonar a medio metro de distancia, el chorro de energía y metal fundido se dispersa en el aire y pierde la fuerza necesaria para perforar el blindaje del vehículo, evitando así daños en el interior.
Problemas mecánicos y pérdida de movilidad
Cabe señalar que esta modificación se ha observado tanto en modelos de tanques rusos T-72 y T-90 como en transportes blindados M113 utilizados por las fuerzas ucranianas.
Sin embargo, añadir estas estructuras tiene un coste operativo importante. Y es que el peso extra del metal sobrecarga los motores y los sistemas de transmisión, que no están diseñados para mover esa masa adicional.
Los informes indican que estos vehículos sufren averías mecánicas con frecuencia tras recorrer pocos kilómetros. Además, al ser más pesados y voluminosos, pierden agilidad.
Se vuelven más lentos y tienen problemas para cruzar obstáculos como zanjas o terrenos embarrados, lo que paradójicamente los convierte en blancos más fáciles si quedan inmovilizados.
Nuevas tácticas de ataque para ganar la guerra
Los tanques erizo ha provocado una evolución inmediata en la forma de atacar, porque los operadores de los drones están cambiando sus estrategias para anular estas protecciones.
Actualmente, se están usando ataques coordinados en varias fases: un primer dron se lanza contra las protecciones externas para romper los cables y limpiar una zona del blindaje, y un segundo dron aprovecha ese hueco inmediatamente después para destruir el vehículo.
Además, ambos bandos están probando nuevos tipos de explosivos capaces de penetrar el blindaje sin necesidad de un contacto físico directo.
Esto demuestra que las contramedidas en este conflicto evolucionan a un ritmo muy rápido. Lo que hoy funciona como escudo, mañana puede quedar obsoleto ante una nueva táctica de vuelo o un explosivo más potente.


Deja una respuesta