El domingo 28 de junio de 2026, algunas personas tuvieron la suerte de poder ver algunas de las imágenes más espectaculares del GP de Austria. Usaron en directo un dron FPV como una de las cámaras principales de la señal internacional.
La secuencia situó a todos aquellos que estaban viendo la carrera justo encima de una de esas peleas que hacen que te muerdas las uñas: el mano a mano entre Lewis Hamilton, a los mandos de su Ferrari, y Max Verstappen, defendiendo los colores de Red Bull.
La cámara llegó a bajar a escasos metros de los coches mientras estos corrían a velocidades imposibles en la complicada Red Bull Ring. La realización fue transmitida en Estados Unidos por la plataforma Apple TV tras su acuerdo exclusivo para esta temporada 2026.
Como era de esperar, las cuentas oficiales de la propia Fórmula 1 y de la escudería Oracle Red Bull Racing tardaron muy poco en compartir los vídeos presumiendo de la toma, bajo lemas como «ven por la batalla y quédate por las imágenes del dron».
Sin embargo, alcanzar este nivel de perfección ha tomado bastantes años de pruebas, errores y mucho cambio. Las primeras pruebas con estos drones se remontan al Gran Premio de España de 2022.
Aquel debut no fue del todo como se esperaba. El dispositivo iba con una cámara de acción GoPro. La calidad del vídeo se veía borrosa y de baja resolución al compararla con las cámaras profesionales de pie de pista.
¿Quién pilota el dron de la Fórmula 1 a más de 300 km/h y cómo funciona esta tecnología?
Detrás de estas tomas tan buenas no hay ningún sistema de inteligencia artificial o piloto automático, sino las manos de un piloto humano profesional controlando los mandos.
Pero, como antes se ha comentado, llegar hasta este punto no ha sido fácil. Sin embargo, hace dos años, comenzaron a cambiar las cosas. El equipo holandés Dutch Drone Gods, en colaboración directa con el departamento de tecnología de Red Bull, diseñó un prototipo a medida capaz de aguantar las velocidades de un coche de F1 real.
El dron consiguió completar una vuelta entera al circuito de Silverstone persiguiendo el RB20 de Verstappen y alcanzando una velocidad punta de 310 kilómetros por hora en la recta principal sin apenas despeinarse.
El problema, una vez comprobado que realmente funcionaban y que las imágenes eran de muy alta calidad, se chocaron de frente con las estrictas normativas de seguridad de la FIA y los seguros de los circuitos. Esto prohíbe que estos dispositivos vuelen directamente por encima del público o crucen la pista viva durante la carrera.
Por eso, la Fórmula 1 ha decidido montar su propio equipo interno de drones de carreras, que se despliega en unos diez grandes premios por temporada en lugares como Baréin, Miami o Budapest. Estos modelos propios cuentan con todas las licencias y aprobaciones necesarias para operar cerca de los coches, trabajando siempre desde el lateral o desde una altura segura.
El resultado, como ya puedes ver, añade una capa extra de emoción a la competición, sobre todo si hablamos de momentos tan tensos como los adelantamientos. Las cámaras de los circuitos o de los propios coches te muestran lo rápido que pasan por delante de puntos concretos y gracias a los helicópteros, podemos ver una panorámica de la situación. Sin embargo, esto es otra cosa.
El dron se mete de lleno en la carrera, moviéndose con los pilotos y transmitiendo esa misma sensación y aceleración que se vive dentro de la cabina. Definitivamente, si la imagen es de calidad, no hay punto de comparación, aunque puede marear un poco.


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