Rusia tiene un grave problema. Tras meses usando terminales de SpaceX comprados en el mercado negro, un nuevo acuerdo entre el Ministerio de Defensa de Ucrania y la compañía de Elon Musk ha bloqueado la conectividad general para las fuerzas rusas. Los soldados de Putin han empezado a jugar sucio.
El gran problema de este país es que no cuenta con nada que se le parezca a Starlink. Sus sistemas de comunicación por satélite son más lentos, de baja calidad y muy fáciles de interceptar. Por eso, el servicio de Musk se ha vuelto una necesidad imperiosa.
Con esto como base, y según el Cuartel General de Coordinación para el Tratamiento de Prisioneros de Guerra, Rusia está usando a los soldados ucranianos capturados como moneda de cambio para conseguir la conexión.
En concreto, están contactando con las familias de los prisioneros de guerra para amenazarlas y exigirles que registren terminales de Starlink a su nombre. Teniendo en cuenta que los sistemas de SpaceX solo funcionan si están en una lista blanca vinculada a una identidad ucraniana, los rusos han buscado la forma de hacerse con ellos.
Para registrar uno de estos equipos, los ciudadanos ucranianos deben usar su identificación personal. Si una familia cede al chantaje para intentar salvar al prisionero y registra el terminal, ese número de serie queda vinculado a su nombre.
Sin embargo, el gran problema viene ahora. Si los servicios de inteligencia de Ucrania rastrean ese Starlink y ven que se está usando en su contra, el ciudadano que lo registró se enfrenta a cargos penales por traición y colaboración con el enemigo.
Una situación que pone en jaque a Rusia, pero de la que sabe sacar muy buen partido
La situación para Moscú es tan crítica que están incluso pagando 230 dólares por cada registro de terminal. Puede parecer poco, pero si se extrapola a la situación que viven actualmente en Ucrania, es mucho dinero. Para las familias ucranianas parece una oferta difícil de rechazar, teniendo en cuenta la situación de uno de sus miembros capturados.
Telegram se ha convertido en espacio perfecto para quejarse de esta situación en Rusia. Muchos militares se quejan por aquí de que la mayoría de las unidades no tienen acceso a internet. Critican a Moscú por haber permitido que el ejército dependa de una tecnología occidental cuando Estados Unidos y Europa están apoyando a Ucrania.
Uno de estos militares que escriben en esta plataforma, bajo el alias Belarusian Silovik, ha afirmado que pronto quedará claro que las unidades no pueden operar sin estas comunicaciones y que esto será un duro golpe para su país. Sin Starlink, el ejército ruso vuelve a la baja calidad y a sistemas que los ucranianos interceptan al momento.
De ahí todo este movimiento. Sin embargo, el Ministerio de Defensa de Ucrania ha sido muy claro y no habrá piedad para quienes registren equipos que luego acaben en manos rusas. Advierten que un Starlink registrado ilegalmente provoca, en última instancia, más muertes.
Cada terminal tiene un identificador único que se rastrea en tiempo real. Si el equipo aparece en una zona bajo control ruso funcionando, la policía de seguridad ucraniana irá directamente a la puerta de la persona que puso su nombre en el contrato de alta.
Razón no le falta a Ucrania; sin embargo, parece que la situación de las familias y su desesperación es totalmente comprensible.


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