La llegada de la inteligencia artificial ha obligado a gigantes como Meta, Amazon o Starlink a construir megacentros de datos. Los recursos son limitados en la Tierra, así que Elon Musk propone llevarlos al espacio.
El plan es más que ambicioso. El CEO de compañías como Starlink, SpaceX y Tesla es consciente de la enorme cantidad de agua y energía que necesitan los centros de datos. El espacio solucionaría algunos de los principales problemas.
Centros de datos en órbita
Elon Musk es un firme defensor de los centros de datos en órbita, ya tiene experiencia con su red de internet satelital. El espacio acabaría con el problema de suministro eléctrico, no hay restricciones a la energía solar, es casi infinita.
Los centros de datos en órbita baja tampoco tendrían problemas de espacio inmobiliario, también es prácticamente ilimitado. Musk asegura que esto acabaría con la sequía a la que se enfrentan las localidades cercanas a los megacentros.
SpaceX, ahora fusionada con xAI, presentó una patente ante la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) a finales del mes pasado. El gigante espacial pretende crear una constelación de centros de datos orbitales.
Musk pretende crear hasta un millón de satélites orbiten la Tierra a altitudes de entre 500 y 1.930 kilómetros. El funcionamiento en la práctica sería muy similar a la red de Starlink, pero el magnate tecnológico ha chocado con la dura realidad.
La NASA contra los centros de datos en el espacio
SpaceX no ha dado demasiados detalles de uno de sus proyectos más ambiciosos. Si se cumplen sus planes, podrían superar a los centros de datos terrestres como la forma más asequible de impulsar la IA.
Elon Musk tiene un plazo de tan solo tres años para iniciar el proyecto. Rebekah Reed, antigua directora asociada de la NASA e investigadora de la Universidad de Harvard, confirma que no será tan fácil como promete el CEO de Tesla.
Reed cuestiona la viabilidad económica y las limitaciones de operar centros de datos en el espacio. “Tratar la órbita como una solución alternativa para las actuales necesidades de entrenamiento de la IA, que consumen mucha energía, es, como lo expresó recientemente Sam Altman, CEO de OpenAI, ‘ridículo’”, comenta para Financial Times.
Sam Altman abandonó su idea de crear centros de datos en el espacio. El CEO de Google, Sundar Pichai, se suma a Musk asegurando que estamos a tan solo una década de tener centros de datos orbitales, el creador de ChatGPT ahora lo pone en duda.
Rebekah Reed confirma que, para que sea económicamente viable, los costes deben caer por debajo de los 200 dólares por kilogramo, siete veces menor a los niveles actuales. “No se espera que ese umbral se alcance hasta mediados de la década de 2030”, añade.
El mantenimiento también entra en juego. Si un simple chip falla, no es posible enviar a un técnico para que lo solucione. “Esa tarea requiere un mantenimiento sofisticado en el espacio o la aceptación de un rendimiento cada vez menor y de capital varado que se convierte en desechos orbitales a medida que los componentes envejecen”, según Reed.
Incluso en los escenarios más optimistas, Reed ha dejado claro que los centros de datos en órbita no son una opción viable para alimentar a la inteligencia artificial a corto plazo.


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