Ucrania hace saltar las alarmas: los drones chinos han encontrado una nueva ruta legal para llegar a Rusia

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Mientras la guerra en Ucrania consume recursos militares a un ritmo sin precedentes, Rusia ha encontrado la forma de reabastecerse de tecnología de drones sin rozar ninguna sanción occidental.

La clave está en una ruta comercial legal que Bloomberg reveló, donde los drones salen de fábricas chinas, pasan por Bangkok y llegan al frente sin que ninguna aduana pueda impedirlo.

El mecanismo funciona porque Tailandia no exige declarar el uso final de los drones al importarlos. Por lo que no hay infracción, no hay alerta y no hay manera de bloquearlo con la legislación vigente.

Una empresa casi invisible con un volumen de drones enorme

En un edificio del centro financiero de Bangkok opera Skyhub Technologies, una empresa registrada formalmente como servicio de alquiler de coches.

Su oficina estaba vacía cuando Bloomberg acudió, no hay número de contacto en sus documentos de registro y su único director aparece de forma esporádica.

Sin embargo, los registros aduaneros la sitúan como el segundo mayor importador de drones chinos del país, con compras valoradas en más de 20 millones de euros solo en 2025, la mayoría procedentes de Autel Robotics.

En 2022, el comercio de drones entre Bangkok y Moscú era prácticamente inexistente, pero tres años después, los números reflejan una transformación radical.

Entre enero y noviembre de 2025, Rusia importó drones desde Tailandia por valor de más de 120 millones de euros, el 88% de las exportaciones totales del país en ese sector.

En ese mismo periodo, los fabricantes chinos enviaron al reino asiático drones por más de 181 millones de euros. Ambas curvas arrancan en 2022 y suben en paralelo, al mismo ritmo que escala la guerra.

Los modelos que circulan por esta ruta no son prototipos militares. Uno de ellos es el Autel EVO Max 4T, un dron que se comercializa abiertamente por unos 9.000 euros y está diseñado para cartografía, inspección de infraestructuras o fotografía aérea.

En un contexto de guerra, esa misma tecnología sirve para reconocimiento, coordinación de fuego o transporte de material explosivo con modificaciones mínimas.

Los drones FPV, más baratos y abundantes, son los más extendidos en las trincheras ucranianas y tienen origen mayoritariamente chino.

El Departamento de Estado de EEUU calcula que Pekín suministra alrededor del 80 % de los componentes de doble uso que utiliza el ejército ruso, aunque el gobierno chino niega cualquier implicación militar directa.

Sanciones que llegan tarde

La UE ha sancionado a dos empresas con sede en Bangkok por su papel en esta cadena. El Reino Unido hizo lo mismo con China Thai Corp. en octubre de 2025, una compañía que había importado más de 140 millones de euros en drones chinos durante ese año.

Las autoridades tailandesas reconocen la situación pero se amparan en que la ley no les da herramientas para actuar.

El director general de Aduanas admite que el comercio es legal con la normativa actual y que el Ministerio de Comercio estudia reforzar los controles de exportación, sin fecha concreta.

Cabe destacar que el Sudeste Asiático concentra hoy la atención, pero el esquema seguirá replicándose mientras existan vacíos legales que ningún régimen sancionador pueda cubrir de forma simultánea.

 

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