El MacBook Pro con M5 Max es una bestia, ¿pero cómo diablos puede ser tan silencioso?

Escrito por

en

​​

Después de 8 años probando dispositivos tecnológicos, no pasa muy a menudo que algo me sorprenda, pero como te conté en el análisis, aún sigo asombrado de lo que me encontré en el MacBook Pro con M5 Max, el ordenador portátil más potente y caro que jamás he tenido entre mis manos.

Y no es para menos, con una mastodóntica memoria RAM de 128 GB en su configuración más potente y un procesador M5 Max que, en su variante con 40 núcleos de GPU, es el chip para ordenadores más potente que hemos probado nunca.

Durante más de una semana, he usado el MacBook Pro M5 Max para trabajar y no ha habido muchos momentos en los que haya estado cerca del límite de su rendimiento tan monstruoso, algo que me esperaba, pero lo que no me vi venir fue este consumo energético.

Apple es conocida por una autonomía de batería especialmente buena en sus portátiles MacBook, pero la gran potencia de este modelo me hizo dudar de que fuera posible mantenerla. Te cuento cómo la marca estadounidense está actualmente a años luz de sus rivales en este aspecto incluso en el caso más difícil.

Para el 90% de cosas, no hace ningún ruido

Los ordenadores que logran rendimientos muy altos, sobre todo los de segmentos muy premium o enfocados en el gaming, tienen normalmente valores de TDP muy altos, un valor que se expresa en vatios y que explica la cantidad de calor máximo teórico que puede generar un procesador.

En el ecosistema de marcas Windows, sobre todo en chips x86, es común que cuando le exiges un poco al ordenador, se empiece a escuchar el ventilador funcionando para expulsar el aire caliente del interior y mantener el interior a una temperatura adecuada para no perder potencia.

Apple usa en sus procesadores propios la arquitectura ARM desde el año 2020, la misma que utilizan sus móviles, y esto permite diseños de portátiles ultraligeros sin la necesidad de grandes ventiladores gracias a un consumo de energía mucho más optimizado.

Este MacBook Pro M5 Max no es una excepción, y consigue funcionar sin que se escuche absolutamente nada para el 95% de tareas que he probado, incluyendo ediciones de imágenes en Pixelmator Pro y editar vídeos en Final Cut Pro y exportarlos, pese a pesar más de 6 GB.

La única excepción son los videojuegos triple A, para los que el ventilador sí se activa, aunque sigue haciendo mucho menos ruido que el de sus rivales. Y con la temperatura máxima que alcanza, lo mismo: solo sube si juegas.

La autonomía apenas se resiente

Los portátiles con rendimientos muy altos a menudo no tienen baterías que duren demasiado porque su foco está en la potencia interna y no en la portabilidad, pero este es precisamente uno de los puntos fuertes del resto de MacBook.

Pese al rendimiento extremo del MacBook Pro con M5 Max, la duración de batería en tareas cotidianas es prácticamente idéntica a la del resto de portátiles de Apple, y esto no es cosa menor. Mientras que el MacBook Pro con M5 base soportaba 24 horas de streaming de vídeo y hasta 16 horas de navegación., en este M5 Max pasa a ser de 22 horas de vídeo y 14 horas de navegar.

El secreto del consumo tan moderado de este mastodóntico portátil son los 3 modos de energía que tiene: automático, bajo consumo y alto consumo.

Salvo cuando he jugado a títulos como Cyberpunk 2077, siempre lo he usado en automático, y esto conserva la energía de forma inteligente sin que tengas que hacer nada, lo cual no solo es mejor porque mejora la autonomía, sino que es mucho más sencillo de lo que me he encontrado en ordenadores gaming con Windows en los que a veces parece que tienes que ser ingeniero para entenderlos.

El mismo diseño compacto que cualquier otro MacBook

Y para completar el trío de sorpresas con este MacBook Pro con M5 Max, me sigue sorprendiendo que Apple sea capaz de lograr todo esto en un portátil que no incrementa apenas su tamaño y su peso con respecto a sus hermanos.

El modelo de 14 pulgadas que he analizado se queda en unos razonables 1,55 centímetros de perfil cuando está cerrado y 1,62 kilos, por lo que cabe en cualquier mochila normal.

No es lo más delgado y ligero que puedes conseguir hoy si lo comparas con un ultraligero como los MacBook Air de hace unos años o con chips Snapdragon, pero sí que sorprende en comparación con los equipos gaming más potentes con gráficas dedicadas, que suelen rondar los 2 o 3 kilos como mínimo y no se preocupan de la portabilidad.

 

Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *