¿WhatsApp tiene un modo fantasma para pasar desapercibido? Seguramente hayas escuchado hablar de él, puesto que últimamente se ha convertido en algo así como una tendencia. También se conoce como «modo invisible» de WhatsApp. El objetivo en ambos casos es el mismo: poder seguir usando la app de Meta y pasar desapercibido. ¿Cómo se puede hacer algo así?
Lo primero que conviene saber es que no, la aplicación de mensajería de Meta no tiene ningún modo fantasma como tal. No existe la posibilidad de pulsar un botón y ya está. Pero sí hay una serie de funciones muy sencillas que pueden «activarlo». Algo interesante, ya que mucha gente está cobrando conciencia de lo importante que es la privacidad. No ahora, lo ha sido siempre.
Aunque el nombre suena a una función secreta o una herramienta especial, en realidad se trata de una combinación de configuraciones que permiten usar la app de manera mucho más discreta. La idea es simple: reducir al mínimo la información que otros pueden ver sobre tu actividad sin dejar de utilizar WhatsApp normalmente.
¿Y por qué ha explotado ahora esta opción en todo Internet, y en especial en redes sociales? Primero, cada vez se toma más en serio eso de la huella digital y lo que uno expone o deja de exponer en el mundo digital. Y, segundo, parece que se ha descubierto también que no es necesario desinstalar WhatsApp, bloquear a nadie ni ese tipo de medidas tan rotundas para ganar tranquilidad.
¿Qué es el modo fantasma de WhatsApp?
WhatsApp nunca lanzó oficialmente una función llamada «modo fantasma». El término ha nacido entre usuarios y creadores de contenido para describir una configuración avanzada de privacidad. La buena noticia es que no es necesario ser un experto en redes sociales y tecnologías para activar las medidas necesarias. Cualquiera que tenga la app de Meta puede hacerlo.
El fin es el siguiente: evitar que otros sepan cuándo fue tu última conexión, si estás actualmente en línea, si leíste mensajes, qué foto de perfil utilizas (o si usas alguna) o incluso cuándo escuchaste un audio. Si juntas todo eso, te queda un perfil bastante fantasmal o invisible. Pero puedes seguir usando WhatsApp con total normalidad, sin renunciar prácticamente a nada.
La configuración puede hacerse en pocos minutos desde la propia aplicación. No hace falta instalar apps externas, programas adicionales ni nada raro. Lo primer que hay que hacer es ocultar la última conexión y el estado «en línea». Para ello abre WhatsApp, ve a Ajustes, Privacidad y Hora de últ. vez y En línea. Si eliges «Nadie» e «Igual que la última vez», no se podrá saber cuándo te has conectado.
El segundo paso consiste en desactivar el doble check azul. Tampoco tiene ningún misterio. Puedes apagarlo en Ajustes, Privacidad y Confirmaciones de lectura. Otros no sabrán si has leído o no sus mensajes. Eso sí, aquí hay que pagar un pequeño precio: tú tampoco sabrás cuándo otros han leído los tuyos.
Después queda el tema de las fotos y los indiscretos estados. Muchas personas desconocidas terminan viendo información personal a través de grupos compartidos. Para aumentar la privacidad marca en Foto de perfil y Estados: «Mis contactos». Y restringe también tu información personal. Esto ayuda a evitar exposición innecesaria.
Por último, si quieres que WhatsApp sea un modo fantasma completo, siempre puedes silenciar las llamadas y los mensajes, o bloquear las notificaciones. Además de activar los mensajes temporales, para que las conversaciones desaparezcan en un periodo determinado de tiempo (24 horas, una semana o 90 días).
Meta y una tendencia en auge
Con todo esto, WhatsApp se convierte en un fortín. Al menos hasta que Meta tome nota y decida crear un auténtico modo fantasma oficial. Lo cierto es que la tendencia cada vez es mayor: la gente quiere mayor privacidad. Parece mentira en un mundo dominado por las redes sociales y todo eso, pero es la verdad. Por no hablar de la fatiga tecnológica que experimenta mucha gente joven.
Lo interesante es que esta transformación ocurre en paralelo al crecimiento de herramientas de inteligencia artificial, automatización y análisis de comportamiento. Así que, casualidades más bien pocas.


Deja una respuesta