Cómo será el mundo en 2050 según la IA: «profundamente desigual», pero con un nuevo renacimiento

Escrito por

en

​​

En 2050, no solo el mundo habrá cambiado casi completamente, sino que también los modelos de inteligencia artificial habrán avanzado hasta un lugar –aún– insospechado para el ser humano.

A día de hoy, los grandes modelos de lenguaje natural (LLM) apenas sirven para tareas muy rutinarias del día a día, pero si todo continúa por este camino, todo podría llevar a un mundo dominado por esta tecnología.

Al menos es lo que creen varios de los modelos de IA del mercado, como Claude Sonnet, Gemini, GPT y Grok, que vaticinan un futuro marcado por una deriva tecnológica que no en todos los escenarios acaba siempre bien.

Tras preguntar a varios modelos sobre cómo imaginan el mundo en 2050, sus predicciones no distan mucho de la realidad que plantea el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), la más alta autoridad del mundo en medioambiente.

Esta organización reunió a cerca de 300 científicos para imaginar cómo sería el mundo en esa década, y de seguir por el mismo camino, el ser humano contribuiría con 75.000 millones de toneladas al año en emisiones de gases de efecto invernadero.

Todo ello en un mundo limitado, a pesar de que los humanos, en 2050, seguirán destruyendo el propio planeta mediante la extracción incontrolada de materias primas, lo que favorecerá la desaparición de muchos espacios naturales.

Los escenarios más probables para la humanidad de 2050

El modelo de Anthropic es uno de los más populares a día de hoy y, precisamente, es la que mejor detalla sus respuestas; con una probabilidad del 45%, anticipa un mundo fracturado, con aspectos geopolíticos bastante detallados.

En 2050, China y Estados Unidos habrán perdido su hegemonía y el mundo se dividirá en 5 bloques bastante diferenciados: el eje sino-euroasiático, con China a la cabeza; la Federación Atlántica, con EEUU, Reino Unido y una mezcla de países europeos y del Pacífico; Europa Continental; el Califato Digital, y las regiones autónomas, con ciudades-estado tecnológicas.

Aunque pueda resultar algo muy distópico, Grok, la IA de Elon Musk, también apunta con un 40% de probabilidad a que exista un sistema basado en el feudalismo digital, con varias clases totalmente diferenciadas.

En el escalón más alto de la sociedad, habría lugar para el 3% que haya acumulado mayor riqueza, una élite aumentada con implantes cerebrales que facilitan su día a día.

Por debajo de esta, una clase servicial que sería la denominada clase media actual, con empleados que supervisan a la IA, crean contenido, ofrecen terapia o trabajan como personal de seguridad.

Y, abajo del todo, la subclase desconectada, más de la mitad de la población, que vive al margen de todas las comodidades, en periferias y antiguas zonas rurales, siempre conectados mediante una versión limitada y totalmente vigilada de internet.

GPT y Gemini tampoco dejan títere con cabeza y apuntan a un mundo marcado por crisis climáticas y migratorias, en contraposición a lugares donde la tecnología permite una vida cómoda al margen de todo. Aunque, en todos los casos, pronostican una catástrofe que no parece tan irreal tras lo vivido en los últimos años.

La tragedia que marcará a la humanidad y un nuevo renacimiento

Todos los modelos han coincidido en ofrecer una visión casi mitológica de la humanidad en el futuro, con décadas previas catastróficas y, en algún punto, un nuevo amanecer.

Gemini y Claude sugieren que la inacción política de décadas en materia climática provocan migraciones forzosas de 200 millones de personas, además de una tragedia en la década de 2030 que marcará la historia para siempre.

Quizá una de las cuestiones en la que hacen mayor hincapié es en el colapso del sentido del trabajo, debido a la automatización masiva, que ha llevado a que exista una «clase innecesaria», con una gran masa de ciudadanos que han sido sustituidos por algoritmos de bajo coste.

En este contexto, los Estados no tendrán más que 2 opciones: la represión total o la implementación de la renta básica universal, esta última una cuestión que han planteado nombres del mundo de la tecnología, como Elon Musk.

Por si fuera poco, la gran tragedia de la humanidad también pasará por la erosión de la realidad, ya que los contenido sintéticos provocarán que las personas no puedan confiar en hechos verificados, polarizando aún más a la sociedad.

Para la IA, este evento supone el colapso total del mundo del siglo XX y el paso definitivo a una época completamente diferente, en la que los nuevos inventos y la convergencia biológica serán aspectos claves.

Puede sonar a una especie de realidad sacada de cualquier obra de steampunk, pero todas coinciden en lo que se espera que sea el mundo para 2050: la fusión nuclear como motor principal de la sociedad, el ser humano como una especie «aumentada» y un nuevo contrato social.

Aunque esta es la situación más catastrofista y optimista al mismo tiempo, la IA plantea una especie de renacimiento parecido al que ya hubo en otros siglos y que logró cambiar por completo el desarrollo de la historia.

En cualquier caso, el ser humano habrá perdido completamente la batalla contra las máquinas en su capacidad de producir, por lo que tendrá tiempo para considerar otros aspectos más humanos, siendo el arte, la filosofía y los cuidados pilares de la nueva economía.

 

Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *