La inteligencia artificial ha transformado las aulas para siempre, pero los expertos han advertido en numerosas ocasiones de los peligros. El uso de la IA está teniendo consecuencias inesperadas en el desarrollo cognitivo de los menores, algunas competencias como la capacidad de comprensión lectora rozan mínimos en décadas.
Maureen Mulvaney, profesora de literatura e inglés en la escuela Washburn (Minneapolis) ha decidido realizar un experimento. La docente ha decidido eliminar la IA de su clase sin excepciones, los resultados no tardaron en notarse.
Un colegio libre de inteligencia artificial
Mulvaney inició el experimento el año pasado tras detectar un aumento del plagio, los estudiantes estaban más distraídos y la comprensión lectora caía en picado. La profesora decidió prohibir los móviles y portátiles en sus clases.
Todos los trabajos se tenían que realizar con lápiz y papel sin utilizar internet ni herramientas de inteligencia artificial como ChatGPT. Los cambios fueron muy rápidos, a pesar de tener cierta resistencia inicial por parte de los alumnos.
Al poco tiempo, los propios alumnos aseguraron que preferían los métodos tradicionales y analógicos. Antes de realizar el experimento, solo el 46% de los estudiantes de Mulvaney afirmaron sentirse seguros de su capacidad lectora, ese porcentaje se disparó hasta el 95% solo seis meses después.
La vuelta atrás en los colegios
La IA no ha tardado en llegar a las aulas, pero cada vez más colegios dan marcha atrás. “Estamos teniendo muchos problemas en la educación y creo que lo que mis hijos nos dijeron es que hay una solución, y la solución es volver a lo tradicional. Regresar a las antiguas formas de hacer las cosas”, comenta Mulvaney en un artículo para The Minnesota Star Tribune.
La profesora ha dejado claros sus objetivos: “eliminemos todas las distracciones y podremos recuperar a nuestros hijos”. Mulvaney ha regresado a las aulas libres de tecnología, aunque el proceso ha sido progresivo.
Los alumnos iniciaron la desintoxicación de la tecnología con solo diez minutos de lectura silenciosa y escritura a mano. El primer día fue «difícil», pero poco a poco aumentó el tiempo de desconexión.
“Les dije a los niños que esto es como levantar pesas. No entras y empiezas con 80 libras”, asegura la profesora. Los alumnos apenas podían crear media hoja manuscrita a inicios del curso y ya podían escribir al menos dos páginas en febrero, algunos incluso cinco o seis.
El resultado de este experimento fue sorprendente. Tras seis meses sin internet ni IA en clase, el 79% de los estudiantes aseguraba que les resultaba más fácil escribir y organizar sus ideas en papel. “Cuando usamos papel, no hay tentación de usar IA, Tengo que obligarme a generar mis propias ideas. Y lo hago”, aseguraba un estudiante.


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