El periódico estadounidense lleva años luchando contra estas grandes empresas que hacen un uso indebido del copyright para entrenar sus modelos de lenguaje de IA. Esto es algo que ya en 2023 y 2024 trajo bastante cola mediática.
OpenAI y Microsoft ya fueron demandadas por el NYT por infracción de derechos de autor por ChatGPT y otras herramientas de IA y estos simplemente afirmaron que es imposible entrenar esta tecnología sin contenido con derechos de autor.
Ahora la situación se vuelve a repetir, pero en este caso no se limita a decir que usaron sus textos (y los de otros) sin permiso, sino que acusa directamente a Microsoft de construir un superordenador con el único objetivo de ayudar a OpenAI a quedarse con sus contenidos con copyright.
En pocas palabras, cuando el New York Times se convirtió en el primer gran medio en denunciar a OpenAI (en 2023), lo hizo porque descubrió que ChatGPT copiaba párrafos enteros de sus artículos palabra por palabra sin pagar un solo céntimo por ello.
Ahora afirma que el superordenador de Microsoft fue programado para dar más valor e importancia a las noticias de su medio, consiguiendo que imite perfectamente su forma de escribir.
En pleno 2026, y teniendo en cuenta todos los casos anteriores, la ley exige demostrar que una empresa ayudó a otra a cometer una infracción de forma totalmente intencionada.
Por eso, el medio de comunicación ha movido ficha rápido y ha puesto sobre la mesa nuevas pruebas para demostrar que Microsoft alentó e impulsó a su socio a alimentarse de millones de noticias protegidas.
Los de Redmond, como era de esperar, no han tardado en responder. Un portavoz de la compañía ha querido calmar las aguas asegurando que esta modificación de la demanda es un intento desesperado del periódico por salvar el caso tras los últimos fracasos judiciales que han tenido otras denuncias que han ido haciendo.
¿Por qué demanda el New York Times a OpenAI y qué está pasando con el superordenador de Microsoft?
Durante la fase de investigación, el medio descubrió que muchos usuarios pedían a la IA que se saltara los muros de pago del periódico solicitando leer «el siguiente párrafo» de una noticia exclusiva.
Esto, sumado a que el buscador Bing de Microsoft muestra resúmenes que quitan visitas y comisiones a webs de recomendaciones del grupo como Wirecutter, la situación comienza a ser insostenible para un medio que basa sus ingresos en las suscripciones para tener acceso completo a una noticia.
Por si fuera poco, el diario denuncia otro problema y son las famosas alucinaciones de la inteligencia artificial. En la demanda se ejemplifica con respuestas donde los modelos de Microsoft y OpenAI se inventan declaraciones falsas citando al New York Times como fuente, o donde ChatGPT asegura que el periódico publicó un reportaje que vinculaba el consumo de zumo de naranja con el cáncer, algo que jamás llegó a salir de su redacción.
Para el medio, si un usuario pregunta qué ha escrito el diario sobre un tema, el buscador debe darle un enlace oficial y no una copia falsificada llena de falsedades.
Mientras tanto, los creadores de ChatGPT siguen su ritmo normal sin que nada ni nadie les altere. Desde OpenAI insisten en que entrenar sus sistemas utilizando datos disponibles públicamente en internet es un uso legítimo y legal (lo que en la ley estadounidense se conoce como fair use).
Argumentan que sus chatbots no buscan sustituir al periódico, sino cambiar cómo se recibe la información. El problema es que, si el juez no compra este argumento de esa supuesta nueva forma de consumir contenido, el castigo podría incluso obligar a estas y otras tantas compañías a borrar sus modelos actuales y empezar a entrenarlos desde cero. Sinceramente, bastante improbable que se llegue a este desenlace.


Deja una respuesta