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  • ¿Qué es el DNS y por qué cambiarlo puede acelerar tu internet (y no solo en el móvil)?

    ¿Qué es el DNS y por qué cambiarlo puede acelerar tu internet (y no solo en el móvil)?

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    Cada vez que escribes en Google computerhoy.com, youtube.com o cualquier otra URL, tu navegador no se conecta directamente a ese nombre. Internet no entiende palabras, solo entiende números: direcciones IP, como 142.250.180.110.

    El problema está en que no puedes aprenderte una lista enorme de números de todo lo que visitas cada día, y ahí es donde entra en juego un sistema que usa casi todo el mundo sin saberlo: el DNS.

    El DNS es el que permite que ese nombre entendible para nosotros que pones en el navegador se convierta en la IP real a la que se tiene que conectar tu ordenador o tu móvil para que la página pueda cargarse.

    En la práctica, el DNS está detrás de cada vez que abres un enlace, un correo, una app de streaming, un juego online o incluso un servicio de mensajería. Es hora de que aprendas más a fondo qué es realmente y, sobre todo, cómo funciona.

    • ¿Qué es el DNS?
    • ​Así es como realmente funciona entre bambalinas
    • ​El problema de las DNS predeterminadas de tu operadora
    • ​Cambiar el DNS en el router: el ajuste que afecta a toda la casa
    • ​Cambiar el DNS en el ordenador: personalizarlo solo para tu PC
    • ​Qué DNS usar: rapidez, privacidad o seguridad

    ¿Qué es el DNS?

    El DNS, cuyo nombre completo es Domain Name System (Sistema de Nombres de Dominio), es el sistema que se encarga de convertir nombres de dominio, como google.com o youtube.com, en direcciones IP numéricas, como 142.250.180.110.

    Como antes se ha comentado, sin ese sistema, cada vez que quisieras entrar en una web tendrías que escribir el nombre y la IP, algo imposible cuando navegas por cientos de sitios al día (y aunque solo sea uno).

    Esta función es fundamental para el día a día de la red. No solo se usa para páginas web, sino también para el correo electrónico, para apps de streaming, para juegos online, para redes sociales, para servicios en la nube… Cualquier cosa que use un nombre de dominio pasa por un proceso de DNS antes de llegar al servidor correcto. Aunque suene técnico, el DNS está detrás de casi todo lo que haces en internet, aunque no lo veas explícitamente.

    ​Así es como realmente funciona entre bambalinas

    Cuando escribes un dominio en el navegador, el proceso de DNS parece casi instantáneo, pero en realidad pasa por varios pasos. En la práctica, el sistema hace lo siguiente:

    Primero, cuando metes una URL como youtube.com en el navegador, tu dispositivo pregunta a su servidor DNS (el que tengas configurado en el router, el móvil o el PC): ¿qué IP tiene youtube.com? Ese servidor, que suele ser de la operadora, de Google, de Cloudflare o de otra empresa, busca dentro de la jerarquía de DNS global.

    Puede que tenga que preguntar a servidores de nivel superior, como los de dominios .com, .es o .net, y luego a los servidores que controlan directamente ese dominio. Cuando lo encuentra, recibe la IP y la devuelve a tu dispositivo.

    Luego el navegador utiliza esa IP para conectarse realmente al servidor de la web y empezar a descargar la página. En muchos casos, esa IP se guarda durante un tiempo en caché, tanto en el servidor DNS como en el propio dispositivo, para que la próxima vez que entres en la misma página no tenga que repetir todo el proceso. Eso hace que, normalmente, la consulta de DNS tarde apenas unos milisegundos y parezca casi invisible.

    Pero si el servidor DNS es lento, está saturado o mal configurado, ese mismo paso de preguntar y responder se puede alargar varios segundos, lo que hace que la web se quede en cargando antes de que el navegador empiece siquiera a descargar contenido.

    Ahí es donde el cambio de DNS puede marcar la diferencia: si pasas de un servidor lento a uno más rápido, esa parte del proceso se acelera y la navegación se siente mejor, aunque el ancho de banda sea el mismo.

    ​El problema de las DNS predeterminadas de tu operadora

    En la mayoría de los casos, cuando compras un router o activas el WiFi del móvil, el sistema usa la DNS que pone la operadora por defecto. No la eliges tú, simplemente viene ya configurada así. Eso significa que, a menos que toques algo, todas tus consultas de DNS pasan por ese servidor de la operadora.

    Eso puede traer varios problemas. En muchos casos, el servidor de la operadora está saturado, no está tan optimizado o tiene menos capacidad que servicios grandes de DNS públicos, por lo que las respuestas de nombres pueden ir más lentas. Eso se traduce en webs que tardan más en empezar a cargarse.

    Además, algunas operadoras usan la DNS para filtrar o bloquear contenido, por temas de control parental, política interna o incluso censura. En otros casos, se puede usar la información de tus consultas de DNS para analizar tus hábitos de navegación.

    Por eso, se recomienda, en algunas ocasiones, dejar de usar esas DNS por defecto y cambiar a servidores DNS públicos, rápidos y bien mantenidos, como los de Cloudflare, Google DNS, Quad9 u OpenDNS. Estos servicios están pensados para resolver millones de consultas de DNS de forma rápida y segura.

    Cambiar el DNS en el router: el ajuste que afecta a toda la casa

    Si quieres que el cambio de DNS tenga un impacto máximo, el sitio más efectivo para configurarlo es el propio router. Cuando cambias el DNS en el router, todos los dispositivos que se conecten a ese mismo WiFi (ordenadores, móviles, tablets, consolas, smart TV, cámaras de seguridad, etc.) usarán automáticamente esos nuevos servidores DNS, sin que tengas que tocar nada en cada dispositivo.

    El proceso, en la mayoría de routers que puedes tener en casa, es muy parecido. Entra desde el navegador en la IP del router, que suele ser algo como 192.168.1.1, 192.168.0.1 o 192.168.1.254. Una vez dentro, introduces el usuario y la contraseña, y luego buscas una sección de red, WAN, Internet o DNS, que suele estar dentro de la configuración avanzada.

    En ese menú verás una opción como Obtener DNS automáticamente o Usar servidores de DNS de ISP; ahí hay que desmarcarlo y activar la entrada de DNS manual. Después pones dos direcciones de DNS; por ejemplo, para Cloudflare pones 1.1.1.1 como principal y 1.0.0.1 como secundaria, o para Google DNS pones 8.8.8.8 y 8.8.4.4. Guardas los cambios, reinicias el router y, cuando todos los dispositivos se vuelvan a conectar, ya estarán usando ese nuevo DNS.

    Mucha gente que ha hecho esto comenta que las páginas empiezan a cargarse más rápido, los errores de no se puede encontrar el servidor se reducen y, en algunos casos, hasta el streaming y las apps se sienten más reactivas. Además, el router puede guardar en caché muchas de esas consultas de DNS, lo que hace que, si varias personas de la casa visitan los mismos sitios, las respuestas sean casi inmediatas la segunda vez.

    Cambiar el DNS en el ordenador: personalizarlo solo para tu PC

    Si no quieres tocar el router, o si quieres que el cambio afecte únicamente a un ordenador concreto, también puedes cambiar la DNS directamente en el propio equipo. En Windows, por ejemplo, el proceso suele ser así: abres el Panel de control o el menú de red (WiFi/Ethernet), entras en Propiedades y desde ahí abres Propiedades de Protocolo de Internet versión 4 (TCP/IPv4).

    En esa ventana verás una opción que dice Obtener la dirección de servidor DNS de forma automática; ahí hay que desmarcarlo y activar la entrada manual de DNS. A continuación, introduces dos direcciones de DNS, como por ejemplo 1.1.1.1 y 1.0.0.1 para Cloudflare, o 8.8.8.8 y 8.8.4.4 para Google DNS. Aplicas los cambios y cierras la ventana, y a partir de ahí ese ordenador empezará a usar ese nuevo DNS.

    El procedimiento en macOS, Linux u otros sistemas es muy parecido: se entra en la configuración de red del dispositivo y se cambia la DNS a mano.

    En el móvil, tanto en Android como en iOS, también se puede hacer en la configuración avanzada de la red WiFi, eligiendo el tipo de DNS y escribiendo manualmente las IP que quieras.

    ​Qué DNS usar: rapidez, privacidad o seguridad

    No todas las DNS públicas son iguales, y elegir una u otra depende de lo que priorices: velocidad, privacidad o seguridad. Algunas de las más usadas son Cloudflare, Google DNS, Quad9 y OpenDNS, y cada una tiene un enfoque un poco distinto.

    Cloudflare DNS (1.1.1.1 / 1.0.0.1) es muy rápida gracias a una red de servidores global y hace mucho hincapié en la privacidad, afirmando que borra o anonimiza la información de tus consultas en poco tiempo.

    Google Public DNS (8.8.8.8 / 8.8.4.4) también es muy rápida y está pensada para responder a un enorme volumen de consultas. Google afirma que recoge datos de forma anónima durante un tiempo limitado y luego los borra, aunque debes saber que el tráfico pasa por la infraestructura de Google.

    Quad9 (9.9.9.9 / 149.112.112.112) está más orientada a la seguridad, porque bloquea muchas webs de malware, phishing y amenazas conocidas directamente en el sistema de DNS.

    OpenDNS cuenta con opciones de control parental, filtros de contenido y herramientas de seguridad, y se suele usar mucho en entornos de empresa o en casas con niños.

    En la práctica, si lo que buscas es rapidez y estabilidad, muchas personas eligen Cloudflare o Google DNS. Si la seguridad es lo más importante, Quad9 y OpenDNS son más interesantes.

     

  • Es impresionante que la Canon EOS R50 V comparta tanto con los modelos más top

    Es impresionante que la Canon EOS R50 V comparta tanto con los modelos más top

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    He probado durante varias semanas una de las cámaras de Canon más asequibles de todo su catálogo, dirigida a usuarios que busquen buenas prestaciones en vídeo, pero también en fotografía.

    Aunque su precio sea 5 veces menor que las que son topes de gama en el portfolio de Canon, como la Canon EOS R1 o la Canon EOS R5 Mark II, hay varios aspectos que comparten.

    Una gran noticia para quienes prefieran adentrarse en los productos de Canon desde un rango de precios más asequible, con resultados que superan los de muchos móviles que ya cuestan 2.000 euros.

    En comparación, sus poco más de 700 euros y sus objetivos intercambiables son una grandísima ventaja que casi ningún modelo de móvil ofrece en el mercado actual.

    Hay que destacar que el objetivo utilizado para todas las fotografías aquí ha sido el RF-S 15-30 mm, con lo cual algunas tomas presentan un ligero ruido por el formato de archivo y la distancia.

    Incluso con esto, es una de las mejores cámaras que he probado en relación calidad/precio.

    Características de la Canon EOS R50 V

    No es la más top, aunque comparte algunas cualidades

    Más allá de que la interfaz ofrecida por Canon en todas sus cámaras hace muy familiar utilizar este modelo, la EOS R50 V mantiene otras características que consiguen que el movimiento o la falta de iluminación no se conviertan en problemas.

    De tal forma, para lograr identificar sujetos en movimiento sin que sea necesario realizar configuraciones manuales, permite cambiar entre animales, personas o vehículos.

    Esto viene de maravilla si antes de comenzar a disparar no has pensado en el escenario que vas a fotografiar, ya que se ajustará automáticamente la escena.

    Además, durante las celebraciones deportivas o esos momentos en los que nada en el encuadre está parado, es vital su registro de personas, que hace que puedas seguir al protagonista que quieres destacar.

    Es tan fácil como utilizar este menú antes de tomar las fotografías, y realizar una captura del protagonista, incluso con una foto que tengas en casa, para que la cámara aprenda que es el sujeto a seguir.

    Prácticamente es lo mismo que se encuentra en las ya mencionadas EOS R1 y EOS R5 Mark II, aunque en el caso de estas también cuenta con acceso a modos deportivos concretos, como baloncesto o fútbol.

    Sea como sea, como puedes ver, ni siquiera le hacen falta estos modos de disparo, gracias a su espectacular enfoque, incluso con un objetivo dedicado a grandes angulares o tomas generales.

    Creo por poco más de 700 euros es difícil superar a la Canon EOS R50 V, que es perfecta para fotografía ocasional, además de poder usarse como cámara fija de vídeo o para tomas exteriores.

    En definitiva, una de las grandes cámaras para la creación de contenido, con todas las posibilidades que ofrecen este tipo de modelos.

     

  • Google prueba una versión «más colorida» y organizada de la app Gemini en Android

    Google prueba una versión «más colorida» y organizada de la app Gemini en Android

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    Google está trabajando en una importante renovación visual de la app Gemini en Android, con una interfaz más vibrante, mejor organizada y con cambios que podrían afectar tanto al diseño como a la experiencia de uso. La actualización todavía no está disponible de forma oficial, pero ya ha sido detectada en versiones internas de la aplicación de Google.

    Uno de los cambios más visibles es el rediseño de los colores. La interfaz actual, dominada por tonos más planos, pasaría a un esquema más saturado, con azules más intensos y degradados sutiles. Incluso el modo oscuro cambiaría, sustituyendo el fondo completamente negro por una estética más suave y diferenciada.

    Además del color, Google también está probando una revisión completa de los iconos, que serían más minimalistas y limpios, con el objetivo de mejorar la claridad visual y reducir la sensación de saturación en pantalla.

    Otro cambio importante afecta al menú lateral. La nueva versión de la app ampliaría este panel, que ahora ocuparía toda la pantalla al abrirse, en lugar de quedarse en un tamaño reducido como ocurre actualmente. También se reorganizarían las opciones, con iconos más ordenados y una estructura más clara.

    En la pantalla principal de chat, Google añadiría nuevos botones para acciones como iniciar una nueva conversación o compartir contenido, además de posibles ajustes en la ubicación del selector de cuentas, que podría moverse a la parte inferior del menú lateral.

    La renovación también alcanzaría a funciones como Gemini Live, donde se introducirían nuevos fondos según el modo claro u oscuro, así como una animación rediseñada del botón principal, inspirada en asistentes de voz como otros competidores del sector.

    Aunque estos cambios todavía no están confirmados para su lanzamiento definitivo, apuntan a una dirección clara: hacer la app más visual, moderna y fácil de usar. Sin embargo, como ocurre con muchas pruebas internas, no todos los elementos detectados llegarán necesariamente a la versión final.

     

  • Lo nuevo de WhatsApp te dejará contestar mensajes sin abrir la app

    Lo nuevo de WhatsApp te dejará contestar mensajes sin abrir la app

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    WhatsApp sigue evolucionando su experiencia en Android y ya trabaja en una nueva función que puede cambiar por completo la forma de chatear: las burbujas de notificación.

    Aunque todavía está en desarrollo, esta característica apunta a hacer la mensajería más rápida, accesible y mejor integrada con el sistema.

    Las conversaciones podrán aparecer como iconos flotantes en pantalla, permitiendo acceder a los chats sin necesidad de salir de la aplicación que estés usando en ese momento. Este sistema, basado en las funciones nativas de Android, busca facilitar el multitarea y reducir las interrupciones.

    Cuando recibas un mensaje, aparecerá una burbuja flotante con la foto de perfil del contacto y un pequeño icono de WhatsApp. Al tocarla, se abrirá una versión compacta del chat, desde la que podrás leer y responder mensajes al instante sin abrir completamente la app.

    Este enfoque no es completamente nuevo en Android, pero WhatsApp quiere integrarlo de forma más profunda en su plataforma. Las burbujas estarán vinculadas al sistema de notificaciones, lo que permitirá mantener conversaciones activas en tiempo real. Además, los usuarios podrán desactivar esta función en cualquier momento si la consideran intrusiva.

    Aunque las burbujas existen desde Android 10, su funcionamiento es más limitado en esa versión. A partir de Android 11, la integración mejora notablemente, por lo que es probable que esta función esté pensada principalmente para dispositivos más recientes. También dependerá de la configuración del sistema, ya que no todos los móviles permiten activar este tipo de notificaciones por defecto.

    Además, esta novedad forma parte de una serie de cambios en desarrollo, como el rediseño de la barra superior de la app y nuevas herramientas para responder más rápido a los mensajes.

    Por ahora, las burbujas de notificación no están disponibles ni siquiera para los usuarios beta, pero se espera que lleguen en futuras actualizaciones.

     

  • ¿Tienes un televisor Smart TV de Samsung en casa? Llega la revolución absoluta en streaming, diseño y gaming

    ¿Tienes un televisor Smart TV de Samsung en casa? Llega la revolución absoluta en streaming, diseño y gaming

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    La app Samsung TV Plus, una de las más usadas en los Smart TV Samsung, ha recibido hacer unas semanas una actualización que marca un antes y un después. Se trata de una renovación a fondo que cambia la forma de descubrir, ver y disfrutar contenidos en streaming.

    Y no hablamos solo de añadir más canales gratuitos con anuncios, sino de una transformación que convierte la experiencia en algo más intuitivo, flexible, pero sobre todo más personalizado gracias a la inteligencia artificial.

    Cabe destacar que detrás de este movimiento está una estrategia clara, que es la de reforzar el atractivo de los canales FAST, un modelo de televisión en auge que ha encontrado en Samsung a uno de sus principales impulsores en sus televisores inteligentes.

    Una interfaz que lo cambia todo

    Lo primero que vas a notar al abrir Samsung TV Plus es un diseño completamente renovado. La interfaz ha dejado de ser una guía básica de canales para convertirse en una plataforma visual, atractiva y fácil de manejar.

    La navegación es más clara, con menús simplificados que te permiten llegar rápido a lo que te interesa sin tener que pasar por interminables listados.

    De esta manera, la nueva pantalla de inicio personalizada es quizá la mejora más evidente. La aplicación aprende de tus hábitos de consumo y coloca en primer plano los canales, programas y géneros que más se ajustan a ti.

    Esto evita que tengas que recorrer decenas de opciones hasta dar con algo que encaje. Por ejemplo, si ves mucho deporte, las competiciones estarán ahí; si lo tuyo son las series, serán las protagonistas en la portada.

    El papel de la inteligencia artificial es clave, puesto que Samsung ha integrado un motor de personalización que ajusta las recomendaciones en función de lo que ves y de cómo interactúas con la plataforma.

    A esto se suma un nuevo motor de descubrimiento, pensado para menos tiempo navegando y más tiempo disfrutando. Funciona como un buscador inteligente, capaz de sugerir contenidos relacionados y de guiarte hacia programas que quizá no conocías, pero encajan con tus gustos.

    La actualización también afecta al modo en que combinas distintos formatos. En este caso, Samsung TV Plus ahora te permite saltar sin esfuerzo de la programación lineal a contenidos bajo demanda, un movimiento que lo convierte en un híbrido entre la televisión clásica y el streaming.

    Además, la plataforma ha potenciado la visibilidad de eventos en directo donde deportes, conciertos o noticias de última hora ya no quedan en menús secundarios, sino que aparecen destacados para que no te pierdas nada importante.

    Es fundamental mencionar que centralizar el directo da un valor añadido frente a otras plataformas que se centran solo en catálogo bajo demanda, como lo puede ser Pluto TV.

    La estrategia también alcanza al entretenimiento más allá del vídeo, si usas tu televisor para jugar en la nube, la nueva interfaz hace que acceder a esos servicios sea más ágil, reforzando la idea de que tu Smart TV puede ser un centro de ocio completo donde todo está integrado.

    Samsung, los canales FAST y una apuesta a largo plazo

    Con estos cambios, Samsung deja claro que no se conforma con tener un servicio más dentro de su ecosistema. Samsung TV Plus quiere consolidarse como la referencia en el mercado FAST, un modelo, basado en ofrecer televisión gratis con anuncios, que está creciendo a gran velocidad.

    La idea es sencilla, accedes a decenas de canales sin pagar una suscripción a cambio de aceptar pausas publicitarias. Los canales funcionan de manera muy similar a la televisión de siempre, donde eliges un canal y ves lo que se está emitiendo en ese momento.

    Pero la diferencia está en que se distribuyen a través de internet y en que se integran en televisores y dispositivos conectados sin necesidad de decodificadores externos. Para los usuarios es una forma de tener entretenimiento variado sin pagar cuotas mensuales, mientras que para las marcas es un terreno atractivo porque les permite llegar a audiencias segmentadas.

    Su éxito se explica por varios factores, donde cada vez más gente busca alternativas gratuitas frente a la saturación de servicios de suscripción, las Smart TV ya vienen con estas apps preinstaladas y la experiencia es muy sencilla.

    Pulsas un botón y empiezas a ver contenido, sin necesidad de crear cuentas ni configurar nada. Además, los catálogos se han diversificado hasta incluir noticias y documentales hasta series clásicas, cine, música o deportes.

    Samsung ha entendido este fenómeno mejor que nadie y ahora refuerza su apuesta con una versión de TV Plus que no se limita a ofrecer canales, sino que quiere dar una experiencia más cercana a lo premium.

    La nueva interfaz, las recomendaciones con IA y la integración entre lineal y bajo demanda buscan precisamente eso: que no percibas esta televisión como un extra gratuito, sino como una opción real para pasar tiempo frente al televisor sin echar de menos plataformas de pago.

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  • Tu Smart TV está frenando tu Internet: así puedes romper la barrera de los 100 Mbps con un simple USB

    Tu Smart TV está frenando tu Internet: así puedes romper la barrera de los 100 Mbps con un simple USB

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    Pagas por 300, 600 o 1.000 Mbps de fibra, pero tu smart TV se queda clavada en torno a 90–100 Mbps y, aunque la conectes por cable al router o la red, al ver contenido multimedia es muy inestable.

    Cabe mencionar que el problema no suele ser tu operadora ni el router, sino la propia tele, puesto que, a pesar de tener un puerto Ethernet en la parte trasera, al final está limitado a 100 Mbps.

    La buena noticia es que existe un truco sencillo y barato para saltarse este cuello de botella usando un adaptador USB‑Ethernet, que permite multiplicar por tres la velocidad de conexión del televisor.

    El cuello de botella oculto en tu Smart TV

    Durante años, los fabricantes de televisores han recortado el puerto de red. Muchos modelos actuales —incluidos OLED— siguen montando Ethernet de 10/100 Mbps, mientras el resto de la red funciona en gigabit.

    Y es que, por muy rápida que sea tu fibra contratada, la tele nunca aprovechará más de unos 95 Mbps reales cuando está conectada por cable.

    En el día a día, esto se traduce en márgenes más estrechos para el streaming 4K con bitrates altos, menos holgura para reproducir contenido local desde un servidor NAS y más riesgo de tirones si añades servicios de juego en la nube.

    Encima, en muchos salones el WiFi llega con cobertura mediocre, así que la opción «estable» —el cable— está capada de fábrica, por lo que tampoco vale mucho la pena, hasta ahora.

    El secreto está en usar el puerto USB como acceso a la red

    Para solucionar este inconveniente —que afecta a prácticamente todos los usuarios con un smart TV— hay un truco que consiste en dejar de usar el puerto Ethernet integrado de la tele y apoyarse en el USB.

    La mayoría de Smart TV permiten que el sistema reconozca ciertos periféricos de red conectados a sus puertos, de forma que puedes conectar un nuevo adaptador Ethernet que no sufra el límite de 100 Mbps.

    Cabe mencionar que la idea es aprovechar un adaptador USB a Ethernet gigabit, el mismo tipo de dispositivo que se utiliza para añadir un puerto de red a portátiles sin RJ45.

    Cuando lo conectas al USB de la tele, esta lo detecta como una interfaz de red adicional y empieza a usarlo en lugar del controlador integrado. A partir de ahí, el techo ya no lo marca el viejo chip 10/100 de la placa, sino lo que puedan dar de sí el puerto USB y el propio adaptador.

    Aquí entran en juego dos escenarios. En las teles con USB 2.0, el máximo teórico son 480 Mbps; en la práctica, con un buen adaptador, muchos usuarios logran velocidades en torno a 300–400 Mbps, más que suficientes para eliminar cualquier problema de streaming.

    En los modelos con USB 3.0, el adaptador puede acercarse al gigabit real si el sistema está preparado: la conexión deja de ser un cuello de botella y se pone al nivel del resto de tu red de fibra.

    Qué necesitas y cómo llevarlo a cabo

    El método no es complicado, pero conviene tener claras las piezas que entran en juego y para quién tiene sentido. Lo primero es contar con una Smart TV que tenga al menos un puerto USB libre y que acepte adaptadores de red.

    La mayoría de modelos recientes con sistemas como webOS, Tizen, Google TV o Android TV los reconocen sin problemas, aunque hay excepciones y algún fabricante limita las compatibilidades.

    En segundo lugar, necesitas un adaptador USB a Ethernet de calidad, preferiblemente gigabit. Hay multitud de opciones en el mercado; lo importante es que el chip interno sea de los que entiende cualquier sistema basado en Linux, porque es la base sobre la que funcionan la mayoría de teles.

    Conectas el adaptador al puerto USB de la tele, enchufas el cable de red al propio adaptador y reinicias el televisor o fuerzas desde ajustes una nueva detección de red.

    En muchos modelos, el sistema cambia automáticamente a la nueva interfaz; en otros, permite elegir si la conexión se hace por WiFi, por la toma LAN original o por el dispositivo USB.

    Pero también hay matices importantes, y es que no todas las teles se comportan igual. Algunas obligan a desconectar y reconectar el adaptador tras apagar el equipo, otras solo funcionan con ciertos chips y puede haber modelos que directamente ignoren el dispositivo.

    Además, si tu conexión de casa es de 100 Mbps o menos, no vas a ganar nada, puesto que este truco está dirigido a quien ya tiene fibra rápida y quiere que la tele deje de ser el freno.

    Para quién tiene sentido y qué puedes esperar

    Si consumes mucho contenido 4K, si recurres a un NAS o a Plex para reproducir archivos pesados o si le das a servicios de juego en la nube que exigen ancho de banda y latencias estables, la mejora de pasar de 100 Mbps a 300, 400 o más es evidente.

    También cobra sentido cuando el WiFi en el salón es lento. En muchas casas, el router está lejos de la tele, detrás de varios tabiques o en un pasillo, y la señal inalámbrica llega con ruido y picos de latencia.

    En ese escenario, el cable es la vía natural para ganar estabilidad, pero las teles actuales convierten ese cable en un embudo. Al sumar el adaptador por USB, recuperas parte del margen que ya tienes pagado en la factura.

    Ahora bien, conviene ajustar expectativas. Aunque hay casos en los que se roza el gigabit con adaptadores USB 3.0, en otras smart TV el límite lo marca la propia electrónica interna y los números se quedan por debajo.

    Revela mucho sobre cómo se diseñan las Smart TV

    Más allá de la solución, este truco deja en evidencia una forma de diseñar productos. En un dispositivo que se vende como centro del hogar conectado, la conectividad por cable sigue tratándose como un aspecto menor.

    La inversión se concentra en el panel, el brillo, los formatos HDR y el sistema operativo, mientras la parte de red se resuelve con un puerto de hace dos décadas.

    Que un adaptador USB de unos pocos euros pueda desbloquear buena parte del ancho de banda perdido demuestra que no estamos ante un límite físico insalvable, sino ante una decisión de coste y de prioridades.

    El puerto de red integrado no ayuda a vender más teles, así que se recorta, por lo que el mensaje es que, si quieres exprimir de verdad la conexión que pagas, tendrás que poner de tu parte.

    Este adaptador USB‑Ethernet no es magia, pero sí una forma muy eficaz de hacer que la Smart TV deje de ser el eslabón más débil de tu red en casa.

    En muchos casos permite romper la barrera de los 100 Mbps y acercar el televisor a lo que realmente puede ofrecer tu fibra, sin cambiar de modelo ni complicarte con soluciones más caras.

    Es una opción especialmente interesante para quienes exprimen el streaming, el contenido local en alta calidad o el juego en la nube y han descubierto que el problema no estaba en el router, sino en el televisor.

     

  • Ben van der Burg, experto europeo en ciberseguridad: «Deja de utilizar apps como WhatsApp y Gmail y cambia a estas versiones europeas»

    Ben van der Burg, experto europeo en ciberseguridad: «Deja de utilizar apps como WhatsApp y Gmail y cambia a estas versiones europeas»

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    Ben van der Burg, experto en tecnología y analista digital, califica el uso masivo de software estadounidense como una vulnerabilidad estratégica tanto para empresas como para particulares.

    Si utilizas herramientas como Gmail, WhatsApp o Google Drive, estás operando bajo un marco legal que no garantiza tu privacidad de la misma forma que lo hace la normativa europea.

    La advertencia del experto es clara, y es que la comodidad de las grandes tecnológicas de Silicon Valley tiene un coste oculto en términos de seguridad de datos que deberías dejar de ignorar.

    Por ello, la propuesta de este especialista no se basa en un rechazo ideológico a la tecnología que proviene en su mayoría de los Estados Unidos, sino en una necesidad pragmática de independencia.

    En un contexto geopolítico inestable, depender de proveedores extranjeros para las comunicaciones críticas o el almacenamiento de información sensible es un riesgo innecesario.

    Europa ha desarrollado un ecosistema de alternativas muy completas y funcionales que permiten recuperar el control de la vida digital, priorizando la privacidad sobre el modelo de negocio publicitario.

    Quién es Ben van der Burg y por qué debes escucharle

    El perfil de Van der Burg es atípico y eso le otorga una perspectiva valiosa. Expatinador de velocidad de élite en los Países Bajos, ha trasladado la disciplina del deporte de alto nivel al análisis tecnológico.

    Es un comentarista que entiende la tecnología como una herramienta de poder geopolítico. Su tesis es que la tecnología no es neutral; quien controla los servidores, controla las reglas del juego.

    Reconoce abiertamente que migrar duele, que las interfaces europeas a veces son menos intuitivas y que pagar por servicios que Google ofrece gratis genera fricción. Sin embargo, argumenta que esa fricción es el precio de la seguridad.

    Para Van der Burg, la independencia tecnológica es un activo que empresas y ciudadanos deben cultivar activamente si quieren protegerse de la vigilancia masiva y la explotación comercial de sus datos.

    El conflicto legal: Ley CLOUD frente al RGPD

    Debemos comenzar a entender que el problema principal es meramente jurídico, puesto que la infraestructura de internet se rige por leyes tanto físicas como legales.

    Por ejemplo, aunque tus datos estén alojados en un servidor en Europa, si la empresa matriz es estadounidense (como Microsoft, Google o Meta), está sujeta a la Ley CLOUD (CLOUD Act).

    Esta normativa permite a las agencias federales de EE. UU. reclamar datos alojados por sus compañías en cualquier lugar del mundo, puenteando las protecciones locales.

    Por supuesto que esto entra en conflicto con el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) de la Unión Europea, diseñado para blindar tu información. Al usar software americano, te colocas voluntariamente en una posición de vulnerabilidad legal.

    Sin embargo, las alternativas europeas, al estar sujetas únicamente a la jurisdicción de la UE, eliminan este vector de riesgo y garantizan que tus datos solo responden ante jueces locales bajo normativas garantistas.

    ProtonMail y Tutanota

    El correo electrónico es el pilar de tu identidad digital y la principal vía de entrada para el perfilado comercial. Gmail escanea metadatos para optimizar su publicidad, pero existen opciones europeas diseñadas desde la privacidad.

    ProtonMail es la referencia indiscutible en este sector. Con sede en Suiza, opera fuera de la jurisdicción de la UE y de Estados Unidos, protegido por leyes de privacidad extremadamente estrictas.

    Sus servidores se encuentran físicamente en búnkeres bajo los Alpes, lo que añade una capa de seguridad física a la digital. Su principal ventaja es el cifrado de extremo a extremo automático.

    Es decir, ni siquiera la propia empresa posee las claves para descifrar tus mensajes, lo que impide técnicamente que puedan ceder tu información a terceros.

    Desde Alemania, Tutanota ofrece una alternativa igual de potente y basada en código abierto. Su diferenciación radica en la profundidad del cifrado: a diferencia de otros servicios, cifra también la línea de asunto de los correos y la lista de contactos.

    Al hacerlo cierra automáticamente posibles brechas de metadatos. Además, sus centros de datos funcionan con energía 100 % renovable.

    Por otro lado, si buscas una identidad digital personalizada, la opción holandesa Soverin te permite gestionar tu propio dominio web.

    Es un servicio de pago que garantiza contractualmente que no se realiza ningún tipo de minería de datos sobre tu bandeja de entrada, ofreciendo una experiencia limpia y libre de anuncios.

    NextCloud

    Almacenar tus documentos y todo tipo de archivos en Google Drive o Dropbox implica ceder la custodia de tu propiedad a terceros. Pero por fortuna, la respuesta europea para recuperar esa soberanía es NextCloud.

    Desarrollada en Alemania, esta herramienta no es solo un disco duro en la nube, sino una suite de colaboración completa que compite directamente con Office 365 o Google Workspace.

    La gran fortaleza de NextCloud es su modelo de despliegue, donde tú decides dónde están tus datos. Puedes contratar un proveedor local europeo de confianza o, si tienes conocimientos o una infraestructura empresarial, alojar la nube en tus propios servidores.

    Esto te otorga un control total y auditoría sobre quién accede a qué archivo, eliminando el riesgo de espionaje industrial o filtraciones por parte del proveedor del servicio.

    Threema

    Sabemos perfectamente que la app de mensajería instantánea, WhatsApp, es el estándar de comunicación en todo el mundo, pero su integración en el ecosistema de Meta compromete tus metadatos.

    Para comunicaciones verdaderamente privadas, Van der Burg y otros expertos señalan a Threema como la opción superior. Y es que esta aplicación suiza se distingue por un diseño de anonimato radical.

    A diferencia de Signal o Telegram, no requiere que vincules tu cuenta a un número de teléfono o correo electrónico. Al registrarte recibes un ID aleatorio, lo que te permite comunicarte sin revelar tu identidad real.

    Es una aplicación de pago único, lo cual es su mayor garantía de honestidad: su cliente eres tú, no un anunciante que compra tu perfil de comportamiento. Sus servidores son propios y están ubicados exclusivamente en Suiza.

    Ecosia y Startpage

    El motor de búsqueda es el filtro a través del cual accedes a la información, y Google utiliza ese poder para registrar cada uno de tus intereses. Europa propone modelos que respetan tu derecho a buscar sin ser rastreado.

    Ecosia, con base en Berlín, utiliza la tecnología de búsqueda de Bing, pero bajo una estricta política de no rastreo. No venden tus datos a anunciantes y su modelo de negocio es social: destinan el 80 % de sus beneficios a la reforestación global.

    Es una forma de convertir una acción cotidiana en un impacto positivo sin comprometer tu privacidad. Por otro lado, la holandesa Startpage ofrece una solución ingeniosa para quienes no quieren renunciar a la calidad de los resultados de Google.

    Actúa como un intermediario o proxy, donde tú realizas la búsqueda en Startpage, ellos la envían a Google de forma anónima, recogen los resultados y te los muestran.

    Con esto obtienes la relevancia del algoritmo del buscador de Google, pero el gigante americano nunca llega a saber quién ha hecho la consulta ni puede registrar tu dirección IP.

    Hardware y responsabilidad

    La soberanía digital también abarca el dispositivo físico que llevas en el bolsillo. Van der Burg destaca el Fairphone, un teléfono inteligente modular diseñado en los Países Bajos, como el ejemplo a seguir.

    Este dispositivo no compite en potencia bruta con los últimos modelos asiáticos o americanos, pero funciona. Su diseño modular te permite cambiar componentes como la pantalla, la batería o la cámara con un simple destornillador, alargando la vida útil del aparato.

    Además, la empresa audita su cadena de suministro para asegurar que los materiales no proceden de zonas de conflicto. El experto insiste en que el cambio no vendrá del usuario, sino de la responsabilidad de las empresas.

    Cita el caso de la Universidad Radboud de Nimega, que ofrece Fairphones a sus empleados como teléfono corporativo. Las empresas tienen el poder de compra y la capacidad de decisión para normalizar estas tecnologías.

    Al elegir herramientas europeas y hardware europeo, las organizaciones no solo protegen sus secretos industriales, sino que impulsan el desarrollo de una industria tecnológica local independiente.

    El coste de la libertad digital

    Recuperar el control de tu vida digital requiere un esfuerzo. Migrar a estas plataformas implica una curva de aprendizaje y asumir costes económicos directos por servicios que antes pagabas con tus datos.

    Como señala Van der Burg, la privacidad es «un poco más cara y hay que acostumbrarse». Sin embargo, ese coste es la inversión necesaria para garantizar tu libertad en la red.

    Es por esta razón que empezar hoy a sustituir una sola herramienta estadounidense por su alternativa europea es el primer paso para construir tu propio refugio privado y seguro.

     

  • Solía cargar mi móvil cada noche; como el 90% del mundo, decidí dejar de hacerlo y me he dado cuenta del grave error que llevaba años cometiendo

    Solía cargar mi móvil cada noche; como el 90% del mundo, decidí dejar de hacerlo y me he dado cuenta del grave error que llevaba años cometiendo

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    Dejar el móvil cargando mientras dormimos es una rutina que se ha normalizado por años y, en términos de seguridad, no supone un problema en dispositivos modernos.

    Sin embargo, este hábito oculta un detalle importante que suele pasar desapercibido. No es una práctica peligrosa, pero tampoco es la más adecuada si el objetivo es mantener la batería en buen estado durante más tiempo.

    Y es que el riesgo está en el desgaste, ya que las baterías actuales están diseñadas para soportar miles de ciclos de carga, pero su rendimiento se ve afectado por ciertos patrones de uso que no son óptimos.

    ¿Por qué cargamos el móvil por la noche?

    El motivo es simple, puesto que es el momento en el que el dispositivo no se utiliza y permite empezar el día con la batería completa. Esta lógica encaja con la forma en la que usamos el móvil, pero no necesariamente con cómo funciona su batería.

    Durante horas, el equipo permanece conectado incluso después de alcanzar el 100%. Aunque los sistemas actuales gestionan la carga para evitar sobrecargas, eso no significa que la batería deje de sufrir desgaste.

    Cabe señalar que las baterías de ion-litio no responden bien a los extremos, por lo que funcionan de forma más eficiente dentro de un rango intermedio de carga, lejos tanto del 0% como del 100%.

    Por ello, cuando un móvil permanece cargado durante largos periodos, se genera un tipo de estrés químico interno que acelera su degradación. No es algo visible a corto plazo, pero sí se acumula con el tiempo.

    Además, el calor juega un papel relevante. Aunque los móviles actuales controlan este factor, mantener el móvil conectado durante horas puede favorecer un entorno menos favorable para la batería.

    ¿Qué ocurre cuando el móvil pasa horas al 100%?

    Una vez que el dispositivo alcanza la carga completa, no se desconecta por completo del proceso. En su lugar, entra en ciclos pequeños de carga y descarga para mantenerse en ese nivel.

    Estos microciclos, repetidos noche tras noche, contribuyen al desgaste progresivo, por lo que no provocan un fallo inmediato, pero sí reducen la capacidad de la batería con el paso del tiempo.

    El resultado es muy conocido, ya que con el uso continuado, la batería dura menos, el porcentaje cae más rápido y la experiencia general empeora antes de lo esperado.

    A medio plazo, el resultado es justo el contrario del que se busca, donde la autonomía diaria cae y se tiene la sensación de que la batería ha envejecido de golpe. Es química aplicada a malos hábitos.

    Qué tiene sentido hacer si quieres cuidar la batería

    Reducir el tiempo que el móvil permanece al 100% puede ralentizar ese proceso de degradación. No implica cambios drásticos ni complicados, pero sí una forma distinta de gestionar la carga.

    Cargar el dispositivo en momentos más ajustados al uso real o evitar mantenerlo conectado durante horas innecesarias ayuda a preservar la capacidad de la batería a largo plazo.

    No se trata de eliminar por completo la carga durante la noche, sino de entender sus efectos y, cuando sea posible, limitarla.

    Los fabricantes han lanzado sistemas de carga optimizada que intentan mitigar este problema y algunos equipos retrasan la carga final hasta justo antes de utilizarlos, reduciendo el tiempo que pasan al 100%.

     

  • Solía cargar mi móvil cada noche; como el 90% del mundo, decidí dejar de hacerlo y me he dado cuenta del grave error que llevaba años cometiendo

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    Dejar el móvil cargando mientras dormimos es una rutina que se ha normalizado por años y, en términos de seguridad, no supone un problema en dispositivos modernos.

    Sin embargo, este hábito oculta un detalle importante que suele pasar desapercibido. No es una práctica peligrosa, pero tampoco es la más adecuada si el objetivo es mantener la batería en buen estado durante más tiempo.

    Y es que el riesgo está en el desgaste, ya que las baterías actuales están diseñadas para soportar miles de ciclos de carga, pero su rendimiento se ve afectado por ciertos patrones de uso que no son óptimos.

    ¿Por qué cargamos el móvil por la noche?

    El motivo es simple, puesto que es el momento en el que el dispositivo no se utiliza y permite empezar el día con la batería completa. Esta lógica encaja con la forma en la que usamos el móvil, pero no necesariamente con cómo funciona su batería.

    Durante horas, el equipo permanece conectado incluso después de alcanzar el 100%. Aunque los sistemas actuales gestionan la carga para evitar sobrecargas, eso no significa que la batería deje de sufrir desgaste.

    Cabe señalar que las baterías de ion-litio no responden bien a los extremos, por lo que funcionan de forma más eficiente dentro de un rango intermedio de carga, lejos tanto del 0% como del 100%.

    Por ello, cuando un móvil permanece cargado durante largos periodos, se genera un tipo de estrés químico interno que acelera su degradación. No es algo visible a corto plazo, pero sí se acumula con el tiempo.

    Además, el calor juega un papel relevante. Aunque los móviles actuales controlan este factor, mantener el móvil conectado durante horas puede favorecer un entorno menos favorable para la batería.

    ¿Qué ocurre cuando el móvil pasa horas al 100%?

    Una vez que el dispositivo alcanza la carga completa, no se desconecta por completo del proceso. En su lugar, entra en ciclos pequeños de carga y descarga para mantenerse en ese nivel.

    Estos microciclos, repetidos noche tras noche, contribuyen al desgaste progresivo, por lo que no provocan un fallo inmediato, pero sí reducen la capacidad de la batería con el paso del tiempo.

    El resultado es muy conocido, ya que con el uso continuado, la batería dura menos, el porcentaje cae más rápido y la experiencia general empeora antes de lo esperado.

    A medio plazo, el resultado es justo el contrario del que se busca, donde la autonomía diaria cae y se tiene la sensación de que la batería ha envejecido de golpe. Es química aplicada a malos hábitos.

    Qué tiene sentido hacer si quieres cuidar la batería

    Reducir el tiempo que el móvil permanece al 100% puede ralentizar ese proceso de degradación. No implica cambios drásticos ni complicados, pero sí una forma distinta de gestionar la carga.

    Cargar el dispositivo en momentos más ajustados al uso real o evitar mantenerlo conectado durante horas innecesarias ayuda a preservar la capacidad de la batería a largo plazo.

    No se trata de eliminar por completo la carga durante la noche, sino de entender sus efectos y, cuando sea posible, limitarla.

    Los fabricantes han lanzado sistemas de carga optimizada que intentan mitigar este problema y algunos equipos retrasan la carga final hasta justo antes de utilizarlos, reduciendo el tiempo que pasan al 100%.

     

  • No solo RAM y SSD: el mercado del PC cae en picado y hay dos nuevos componentes vitales que se suman a la lista

    No solo RAM y SSD: el mercado del PC cae en picado y hay dos nuevos componentes vitales que se suman a la lista

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    La escasez de memorias RAM y de almacenamientos SSD es el gran problema del que todo el mundo habla en el sector de la tecnología desde hace meses, con efectos que ya se notan y que seguirán en vigor mucho tiempo, pero ahora parece que hay más componentes que empiezan a ir por el mismo preocupante camino.

    Debido al aumento en la demanda y a la subida de precios de las memorias DDR5 y compañía, así como de los almacenamientos SSD y HDD, muchas personas que planeaban montarse su propio ordenador a pieza están optando por no hacerlo finalmente, aguantar con su hardware antiguo y esperar a un mejor momento.

    Aunque el resto de componentes no esté afectado por las restricciones y la escasez, el efecto en cadena empieza a notarse mucho en el sector de la tecnología, ya que las ventas de otros elementos de hardware esenciales también se están desplomando a niveles históricos.

    CPU y placas bases, los nuevos afectados

    En concreto, los dos componentes que han empezado a registrar ventas mucho más bajas de lo normal son algunos de los más importantes en un ordenador, como son el CPU, o el procesador, y la placa base.

    Así lo asegura la cadena de retail alemana MindFactory, que registró unas ventas dramáticamente más bajas de estas piezas en la primera parte de 2026 en comparación con el mismo periodo del año pasado, como recoge Wccftech.

    Durante la última semana, MindFactory vendió poco más de 1.000 placas base, lo que supone 25 veces menos del volumen de unidades comercializadas en enero de 2025. Este descenso dramático es hasta 13 veces mayor que los periodos del año pasado con menos ventas.

    Efecto cascada y escasez de CPUs

    Los datos muestran que, aunque nada impide que quien lo quiera se compre una placa base o un procesador, ya que hay stock disponible a precios razonables, son pocas las personas que eligen comprar solo una parte de los componentes de forma independiente.

    En su lugar, la mayoría parece optar por montarse un ordenador completo por piezas, por lo que la escasez de RAM y SSD puede que acabe teniendo más ramificaciones de las que se habían anticipado.

    Pese a que el stock aún es estable en estos momentos a diferencia del de RAM y SSD, lo cierto es que ya se han producido también incidentes en las CPUs, ya que desde Asia alertan de pedidos con meses de retrato y subidas de precio de entre el 10 y el 15%.