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  • La locura antes de fundar Apple: Steve Jobs y Wozniak hicieron una llamada falsa al Vaticano para hablar con el Papa

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    A finales de los años 60 y principios de los 70, estas dos grandes figuras de la tecnología, aún muy jóvenes, dedicaron gran parte de su tiempo a trastear con los sistemas telefónicos. Todavía estaban bastante lejos de que Steve Wozniak y Steve Jobs fundasen Apple.

    Por supuesto, en aquellos años no había móviles ni internet. Lo que había eran infinidad de cables, centralitas y un sistema complejo de comunicación. Y en ese contexto nacieron las llamadas Blue Boxes, dispositivos que permitían manipular el sistema telefónico.

    Con esas cajas podían generar tonos específicos que engañaban a la red telefónica y, en algunos casos, hacer llamadas sin pagar. Y entre prueba y prueba, ambos decidieron ir un paso más allá. No solo querían ver si funcionaba, también querían ver hasta dónde podían llegar.

    Entre sus objetivos había uno muy concreto y curioso: el Vaticano. Según ha contado el propio Steve Wozniak en varias ocasiones, la idea no era realmente hablar con el Papa, sino comprobar hasta dónde llegaba el sistema. Le interesaba más entender el comportamiento del sistema que el hecho de hacer algo que no debiesen.

    Una llamada que empezó como un juego y terminó con Wozniak haciéndose pasar por Henry Kissinger

    En aquel momento, el Papa era Pablo VI, una figura completamente fuera del alcance de cualquier estudiante normal. De nuevo, la idea no era tanto hablar con él como comprobar si el sistema podía escalar hasta los niveles más altos de la red.

    Pero aquí entra la parte más curiosa: Wozniak decidió fingir ser Henry Kissinger, secretario de Estado de Estados Unidos en ese momento.

    El objetivo era ver si el sistema respondía como debía y ver si podía escalar por la jerarquía de centralitas hasta ese lugar. Sin embargo, la broma no llegó tan lejos como esperaban y la conversación se cortó antes de poder comprobarlo.

    Lo que sí quedó claro es que habían entendido algo importante: el sistema tenía grietas, pero también límites muy estrictos.

    ¿Qué es una ‘Blue Box’, el sistema que probaban Steve Jobs y Wozniak?

    En aquellos años, las llamadas de larga distancia no se controlaban como hoy. Funcionaban con tonos de audio muy concretos que viajaban por la misma red que la voz. Esos tonos servían para decirle a las centralitas qué hacer: conectar una llamada, cambiar de destino o liberar la línea.

    La idea es que esta red entendía órdenes en forma de sonido. Una Blue Box generaba esos mismos sonidos. Es decir, imitaba las señales internas que usaban las operadoras telefónicas. Al reproducirlos en el momento exacto, el sistema podía pensar que la orden venía de la propia red.

    De ahí que se pudiese hacer llamadas de larga distancia sin pasar por el proceso normal. El usuario marcaba un número normal y, en algún punto del proceso, introducía los tonos correctos desde la Blue Box para comunicarse con la red. Si todo iba bien, la central telefónica aceptaba las órdenes como válidas.

    Lógicamente, no había verificación ni sistemas de seguridad avanzados. Si bien esto hoy sería impensable, en aquel momento la telefonía estaba diseñada más para funcionar que para resistir ataques.

     

  • Los expertos advierten: no le pidas consejos de pareja a ChatGPT si no quieres acabar con tu relación para siempre

    Los expertos advierten: no le pidas consejos de pareja a ChatGPT si no quieres acabar con tu relación para siempre

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    El uso de los chatbots ya no se limita a tareas de productividad, sino que cada vez más personas los utilizan para pedir consejos sobre su vida personal, incluida su relación de pareja.

    Un nuevo estudio, sin embargo, sugiere que esa costumbre puede ser peligrosa. Y es que los modelos de IA tienden a ponerse de parte de quien les escribe y a reforzar su visión del conflicto, en lugar de ayudar a verlo con más equilibrio.

    La IA como confidente sentimental

    Un estudio publicado en Science puso a prueba a varios modelos de lenguaje con situaciones típicas de conflictos de pareja: discusiones, infidelidades, mentiras, conductas de control o falta de respeto.

    En muchos de esos casos, la persona que consulta a la IA no es inocente; ha cometido errores claros o ha actuado de forma dañina, pero busca consejo presentando su propia versión de lo ocurrido.

    Los investigadores comparan las respuestas de los modelos con las de personas reales ante los mismos escenarios. La diferencia es que los humanos son más propensos a introducir matices, a señalar la parte de responsabilidad de quien habla y a sugerir formas de reparar el daño.

    De esta manera, los modelos, en cambio, se inclinan con mucha más frecuencia a validar el relato del usuario, a justificar sus reacciones y a enfatizar los fallos de la otra persona.

    Para entender este comportamiento hay que mirar cómo se diseñan estos sistemas. Los grandes modelos de lenguaje o LLM se entrenan y afinan para ser útiles, educados y seguros.

    Eso implica, entre otras cosas, evitar respuestas que puedan interpretarse como ataques personales, humillaciones o juicios demasiado duros contra el usuario.

    En un contexto de pareja, esa prudencia se traduce en evitar frases que suenen a «la culpa es tuya» o «estás actuando fatal», aunque el relato apunte en esa dirección.

    Por ello, en lugar de confrontar, el chatbot se vuelca en mostrar comprensión, donde reconoce tu malestar, valida que estés dolido y presenta cualquier crítica en términos muy suaves.

    El resultado es un tipo de respuesta que suena empática y agradable, pero que tiende a confirmar tus propias conclusiones. Si ya llegabas a la conversación convencido de que la otra persona es el problema, es fácil salir de ella aún más seguro de ello.

    En una relación que atraviesa un momento delicado, este efecto no es menor. Si después de haber mentido, cruzado un límite o reaccionado con dureza recibes un mensaje que encuadra tu comportamiento como «comprensible» y centra la atención en los fallos de tu pareja, la balanza interna se inclina hacia la autojustificación.

    Se reduce la motivación para pedir perdón, aclarar lo ocurrido o intentar un acercamiento, y aumenta la sensación de agravio propio. Además, la experiencia de ser escuchado sin interrupciones ni reproches genera un incentivo claro a repetir el patrón.

    Cuanto más a gusto te sientes con las respuestas de la IA, más probable es que sigas acudiendo a ella en lugar de hablar con la otra persona implicada o con alguien que pueda devolverte una visión menos complaciente.

    La diferencia entre un chatbot y una terapia de verdad

    Aquí está la gran confusión, y es que un profesional o terapeuta de pareja escucha, pero también pregunta, confronta y devuelve responsabilidades.

    Su objetivo no es que cada uno salga de la sesión sintiéndose totalmente validado, sino que ambos entiendan mejor lo que está pasando, incluido aquello que les cuesta reconocer de sí mismos.

    La IA, en cambio, no ve a la otra persona, no conoce el historial común ni está diseñada para incomodar al usuario si eso puede percibirse como dañino.

    Eso no significa que los modelos no tengan ningún uso en este terreno. Pueden ayudar a ordenar ideas, a ensayar cómo expresar un mensaje difícil o a entender conceptos generales sobre comunicación, celos, límites o convivencia.

    El problema aparece cuando se les otorga un rol que no pueden asumir: el de juez moral de la relación o sustituto de una conversación honesta con la otra parte.

    Un asistente que solo oye una versión de los hechos y está optimizado para no hacerte sentir mal no puede ocupar el lugar de un profesional ni de un diálogo sincero.

    El estudio no dice que haya que dejar de usar IA para todo lo relacionado con las emociones, pero sí marca un límite razonable. Tiene sentido apoyarse en estas herramientas para expresarse mejor, pensar en frío qué queremos decir o incluso para practicar respuestas menos reactivas.

    Lo que no tiene sentido es dejar que una respuesta genérica, basada únicamente en nuestro relato, determine si debemos dejar a nuestra pareja, aguantar una situación o culpar al otro de todo lo que va mal.

    En conflictos de pareja, el orden sano sigue siendo el de siempre: hablar con la otra persona, recurrir a gente de confianza que conozca la relación o, si hace falta, buscar ayuda profesional.

    La IA, en todo caso, puede ser un apoyo complementario, nunca la instancia principal que decide quién tiene razón y qué paso dar. Cuanto más serio es el problema, menos sentido tiene delegar en un modelo cuyo objetivo principal es que te vayas de la conversación satisfecho.

    Un espejo amable, pero poco fiable

    El auge de los asistentes de IA ha traído una disponibilidad de escucha que antes no existía, donde siempre hay un «alguien» que responde. Esa disponibilidad puede ser positiva si la usamos para pensar mejor, pero se vuelve peligrosa cuando confundimos un modelo de lenguaje con un amigo sincero o con un terapeuta.

    Si ponemos en sus manos decisiones importantes sobre la relación, lo más probable es que obtengamos exactamente lo que queremos oír.

    La inteligencia artificial puede organizar ideas, ofrecer perspectivas generales o ayudar a reflexionar. Pero no sustituye la interacción humana en situaciones donde intervienen emociones, historia compartida y matices difíciles de captar.

    El problema no es que la respuesta sea incorrecta, sino que parte de información incompleta. Y en relaciones personales, ese punto de partida condiciona todo lo demás.

    Ese tipo de mensaje alivia a corto plazo, pero rara vez ayuda a construir algo mejor. Para eso sigue siendo insustituible hablar, escuchar y asumir la parte de responsabilidad que ningún chatbot puede obligarnos a mirar.

    En conflictos de pareja, la clave no está en quién tiene razón, sino en entender qué está pasando. Y eso es algo que, por ahora, sigue fuera del alcance de cualquier sistema automatizado.

     

  • He probado los Samsung Galaxy A57 y A37, la gama media que quiere reinar en 2026

    He probado los Samsung Galaxy A57 y A37, la gama media que quiere reinar en 2026

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    Samsung ya ha puesto a la venta en España sus móviles más esperados para este año 2026, y no me refiero a una gama alta Galaxy S26, muy avanzada pero no al alcance de todos, sino a su serie más asequible compuesta por los Galaxy A57 y Galaxy A37.

    Este año la propuesta de gama media de Samsung, al igual que la del resto de marcas, se enfrenta a un panorama complicado para los móviles más asequibles por la subida de costes asociada a la escasez de memorias RAM, algo que está generando mucha incertidumbre y que puede que nos siga afectando bastante tiempo hasta solucionarse.

    He tenido la oportunidad de pasar dos semanas con los nuevos Samsung Galaxy A57 y Galaxy A37 y he podido probarlos a fondo para conocer su rendimiento en el día a día, así como compararlos respecto al año pasado y averiguar a qué persona le resulta más recomendable cada modelo esta generación.

    ¿Merece la pena comprar el Samsung Galaxy A57 o A37?

    Lo primero que es importante que sepas es que la situación actual se nota mucho en los precios, que se han incrementado notablemente respecto al año pasado para no haber novedades muy grandes.

    El A37 ha subido 50 euros en su modelo base (6+128 GB, pasa de 379 a 429 euros) y 110 euros en el más potente, de 8+256 GB (cuesta 519 euros, frente a 409 euros del A36).

    Mientras que el Galaxy A57 se incrementa 50 euros en el modelo base de 8+128 GB (de 479 a 529 euros), 60 euros en el intermedio de 8+256 GB (de 529 a 589 euros) y un nuevo modelo más potente con 12+512 GB que debuta con un precio recomendado que suena peligrosamente cercano a la gama alta: 769 euros.

    Esta generación no es una revolución enorme con respecto a la anterior, pero sí me parecen móviles muy recomendables para el usuario medio con un rendimiento que ha mejorado bastante en ambos modelos y un diseño sencillo y que gana mucho en compacto en el caso del A57.

    Con un buen funcionamiento de cámara, que es casi idéntica, son buenos móviles si quieres hacer fotos y vídeos llenos de color, mientras que su pantalla es especialmente recomendable por su rapidez para videojuegos en el caso del A57. Pese a todo, el campeón en la calidad-precio de esta generación es el A37 y es el que aconsejo si quieres un móvil que te dure y no tienes grandes expectativas.

    Samsung Galaxy A57 y Samsung Galaxy A37, análisis, opinión y comparativa

    Te cuento todo lo que debes saber sobre el Samsung Galaxy A57 y su hermano pequeño Samsung Galaxy A37 para que elijas entre ellos si estás pensando comprarlos, basado en mi experiencia de uso con ambos móviles.

    Características del Samsung Galaxy A57 y A37

    Gama media con diseño plano ultraligero y pantalla OLED de garantías

    A nivel de diseño, los Galaxy A57 y A37 son dos móviles que dejan ver su gama media, con un aspecto sencillo y elegante y con un claro parecido respecto a la pasada generación, con el Galaxy A56 y A36 como referencia.

    Sus bordes son planos, a excepción de la botonera que sobresale ligeramente y que resulta así más sencilla de usar, con materiales metálicos en los laterales y trasera de plástico y cristal. Es agradable al tacto, pero ambos dejan demasiado marcadas para mi gusto las huellas de dedos y la suciedad, ya que reflejan todo.

    Ambos me han gustado, aunque en el caso del modelo más caro ha habido una renovación más profunda, ya que tiene alma de ultraligero, con un perfil de 6,9 mm solo 1 mm más grueso que el S25 Edge, que se nota bastante con respecto al A37 no solo en grosor (7,4 mm) sino en peso, pasando de 179 a 196 gramos.

    Ambos smartphones de Samsung tienen un módulo de cámara en forma de píldora con los sensores alineados en vertical, como ya pasó el año pasado, y sobresale bastante, por lo que cojea sobre mesas. La diferencia es que está rodeado de un marco de cristal traslúcido que a mí personalmente no me acaba de convencer.

    He probado el Galaxy A57 en un discreto azul oscuro (también está en gris, azul claro y lila) y el Galaxy A37 un lavanda más atrevido, con opciones en blanco, verde oscuro y gris oscuro).

    En cuanto a pantalla, los dos móviles de Samsung son prácticamente idénticos gracias a sus paneles AMOLED de 6,7 pulgadas con 120 hercios, que permiten un buen color y una buena experiencia general al ver contenidos con movimiento fluido. Los marcos son ligeramente más estrechos en el A57, pero tampoco diría que en el A37 parezcan excesivos.

    Aunque no llegan a la calidad de la gama alta en algunos aspectos como el brillo, que se queda en 1.900 nits de pico, lo que hace que no se vean tan bien bajo el sol directo, a la mayoría de personas que no vengan de una gama alta les parecerá un panel de gran calidad y con garantías como el cristal resistente Gorilla Glass Victus+.

    En el apartado de conectividad solo he echado en falta la presencia de WiFi 7 en lugar de WiFi 6 para mantenerlo vigente durante varios años, pero en el resto no faltan los básicos como SIM dual, soporte de 5G y Bluetooth 6.0, donde no creo que se le pueda pedir más a una gama media.

    Rendimiento fluido en el A57 y batería correcta, pero sin destacar

    A nivel de rendimiento, ambos móviles cumplen lo que se espera de la gama media en pleno 2026, aunque el A57 el saca una clara ventaja al A37 en fluidez y en gaming.

    Samsung ha dotado a su Galaxy A57 del chip propio Exynos 1680, mientras que en el Galaxy A37 está presente el procesador también de 4 nanómetros pero algo más limitado Exynos 1480. Esto se combina con una configuración de 6 u 8 GB de RAM en el A37, mientras que el A57 asciende a 8 o 12 GB.

    La experiencia general se siente un poco más rápida en el A57, que abre las apps en menos tiempo y sobre todo se siente más ágil en las transiciones, aunque también en el A37 he encontrado la potencia suficiente para el día a día que espero de la gama media actual. Esto es algo que encaja con las pruebas de rendimiento estático, donde se nota una mejora clara respecto a la generación pasada.

    Donde más he advertido la diferencia entre los modelos no ha sido en el uso habitual sino en el gaming. Al jugar varias partidas seguidas en el Galaxy A57, me ha parecido que la fluidez en la respuesta táctil es mejor y he sentido una menor latencia, aunque en ambos casos el sobrecalentamiento es mínimo.

    En cuanto a software, One UI 8.5 y Android 16 permiten un funcionamiento similar en diseño y funcionalidades inteligentes que la gama alta S26, con la excepción de novedades como la pantalla privada del modelo ultra.

    Tiene 6 años de actualizaciones, casi como la gama alta, y este es el aspecto que más sigue diferenciando a la gama media de Samsung respecto a otras marcas, ya que te puede durar muchos años.

    Como puntos positivos, me ha gustado encontrarme un diseño que parece que por fin ha entrado en el siglo XXI en las últimas versiones de One UI y que está lleno de IA gracias a Galaxy AI y la integración de Gemini y Perplexity. Como punto negativo, no esperaba encontrar apps preinstaladas de más (Temu, TikTok, videojuegos casuales…), pero así ha sido.

    La batería no suele ser el punto más fuerte de los móviles de Samsung y estos Galaxy A57 y A37 no son una excepción, ya que se quedan con unos 5.000 mAh que se quedan cortos sobre todo en el modelo que puede llegar a los 700 euros. Da de sobra para acabar un día normal en torno al 30-40%, pero me gustaría ver los avances en capacidad que se ven en otros fabricantes con gran eficiencia que suele tener la marca surcoreana.

    Y en la carga rápida, si te haces con un cargador de 45W, porque la caja no lo incluye como es habitual, puedes cargarlos de 0 a 100% en 70 minutos en el caso del A57 y en 80 minutos en el A37. No está mal, pero creo que se le puede pedir más a la gama media alta actual.

    Su cámara trasera es fiable y colorida, pero la selfi flojea un poco

    A nivel de cámara, Samsung ha repetido exactamente la configuración de la cámara trasera triple del Galaxy A56 y del A36 en esta nueva generación, lo mismo que en la delantera. Las diferencias son casi inexistentes en ambos modelos, que son funcionales, pero sin llegar al nivel de la serie Galaxy S y de la gama premium.

    Antes de entrar en detalle, deja que te recuerde todos sus sensores:

    En ambos modelos, el protagonismo se lo lleva claramente la cámara principal de 50 megapíxeles, que consigue una gran calidad y una reproducción de colores muy vivos.

    Es una cámara muy Samsung, como se puede ver en los colores saturados del cielo, pero en la que la luz y el detalle que entran son muy buenos, sobre todo para ser gama media. Siempre que puedas, elige esta cámara para tus fotos y vídeos.

    El ultra gran angular es la única lente que cambia en ambos móviles, con 12 megapíxeles en el A57 y 8 megapíxeles en el A37, pero con la misma apertura. En ambos casos las imágenes son algo más apagadas y con menos contraste.

    No obstante, en este caso el A57 es el claro vencedor ya que las imágenes del gran angular son más amplias y tienen más detalle, luz y color que en el modelo más asequible.

    En el modo retrato, la cámara principal da buenos resultados para lograr unas imágenes con buena luz, aunque en este caso el A57 vuelve a ser el modelo más recomendable, con tomas más luminosas.

    En ambos casos quedan lejos de la gama alta en el desenfoque y el bokeh, ya que el recorte de la figura y el fondo ha sido bastante impreciso, como he notado sobre todo en mi pelo rizado.

    En la cámara selfi, en ambos móviles de 12 MP, el modo retrato me ha parecido bastante poco destacable.

    Las imágenes con el sensor delantero no destacan ni en luz, detalle, resolución ni desde luego en el bokeh ni el recorte, donde me ha borrado demasiados mechones de cabello.

    Al no tener objetivo, ninguno de estos móviles de gama media de Samsung destacan en zoom, ya que solo llegan a 10x.

    Y como puedes ver, la calidad no es la mejor y se llenan de ruido. Mi consejo es que mejor no pases de un zoom de 3x en la mayoría de situaciones.

    El modo noche es una de mis funciones preferidas en la gama alta de Samsung, y en esta gama media me ha sorprendido para bien, ya que la mejora en las farolas en escenarios urbanos y el detalle general me parece muy favorecedor en ambos.

    La estética cambia mucho, ya que el A37 tiende a tomas más amarillentas, mientras que el A57 consigue imágenes con tonos más equilibrados y naturales, así como mejor iluminadas.

    En cuanto al vídeo, ambos móviles tienen una calidad correcta para la gama media, aunque la diferencia es grande entre su gran cámara principal y el ultra gran angular en ambos casos.

    En este caso, el A57 supera a su hermano menor al lograr unas tomas de vídeo más luminosas, contrastadas y definidas, como puedes ver en el ejemplo.

    El sonido es un aspecto bastante discreto en esta generación de la gama media de Samsung. La experiencia de escucha es correcta en ambos móviles hasta el 70%, aunque no es de los más inmersivos y en niveles máximos el audio distorsiona demasiado sin llegar a ser muy potente como para usar el móvil como altavoz para música.

     

  • No caigas en la trampa: estas son las funciones obligatorias que debe tener una Smart TV antes de comprarla

    No caigas en la trampa: estas son las funciones obligatorias que debe tener una Smart TV antes de comprarla

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    Hoy en día puedes encontrar televisores inteligentes económicos de hasta 32 pulgadas que prometen una excelente experiencia, pero mucho cuidado con guiarse solamente por un precio barato.

    Algunos cuentan con sistemas operativos lentos o carencia de funciones. Si de verdad quieres un buen Smart TV Samsung, Xiaomi, LG u otra marca de calidad, en 2026 es fundamental pensar en la calidad técnica y la vida útil que ofrecen estos dispositivos.

    Es mejor invertir con un presupuesto medio que tener que cambiar pronto a otro nuevo televisor. Tanto para ver series y películas en plataformas streaming como Prime Video, HBO Max o Disney+, como para el uso de consolas, comprueba que el equipo cuente con las siguientes características antes de comprarlo.

    Selecciona el sistema operativo con inteligencia

    Podría decirse que el sistema operativo es uno de los aspectos más subestimados a la hora de escoger un nuevo Smart TV, pero no sabes lo importante que es tener el adecuado para lo que necesitas y las características que ofrece el dispositivo.

    En 2026 ya es algo vital, pues no se recomienda en lo absoluto hacer uso de un SO obsoleto, anticuado o poco conocido. Esto también depende de lo que te guste, la compatibilidad y funciones de la interfaz.

    Tizen OS de Samsung, Amazon Fire OS (o Vega OS), Google TV, Roku OS y LG webOS son algunos de los más confiables. Busca imágenes o videos que muestren las ventajas de cada uno y quédate con el que desees.

    Alta frecuencia de actualización

    La tasa de frecuencia (Hz) no puede pasar por alto, pues no sirve de nada tener la mejor calidad en resolución sin una buena respuesta. Si de verdad te importa disfrutar de una buena experiencia como ver imágenes en movimientos rápidos, deberías considerar cantidad aceptable.

    Para series y películas en Netflix o cualquier otra plataforma y los videojuegos online multijugador, este factor es crucial, por lo que el Smart TV debería contar con al menos 120 Hz o 144 Hz, aunque si es 240 Hz, sería increíble.

    Con esta característica es posible tener una mayor fluidez, nitidez y rapidez, por lo que la visualización se vuelve algo muy practico y cómodo para momentos donde cada detalle importa.

    Compatibilidad con HDMI moderno

    Aprender sobre los estándares de HDMI podría salvarte de una mala calidad. Si vas a invertir en un nuevo televisor, mejor que este cuente con puertos modernos y no antiguos que limiten la capacidad a la hora de compartir pantalla desde un PC o conectar una consola como PS5 o Xbox Series X|S.

    Si bien un HDMI 2.0 está bien para la mayoría de los formatos, el HDMI 2.1 es lo mínimo que deberías buscar en un modelo hoy en día. En el caso de que quieras tener un dispositivo que perdure más en el tiempo y se adapte a las nuevas tecnologías, entonces opta por el 2.2.

    Por supuesto, la calidad del contenido que este reciba también depende del cable que se utilice y el puerto del equipo externo que se conecta al televisor. Así que no dejes esta entrada a un lado y dale la importancia que de verdad merece.

    El HDR no puede faltar

    ¿Buscas colores más vivos? Por supuesto, el tipo de pantalla que elijas para tu TV influye, pero más allá de esto, también es bueno que tengas acceso a la tecnología HDR y la atenuación local.

    Con esto es posible tener una imagen más realista al conseguir un rango dinámico y contraste optimizados para aprovechar al máximo la profundidad de los negros y colores. La iluminación de los escenarios en las películas o videojuegos obtiene una calidad visual casi cinematográfica.

    Un Smart TV con cada una de las funciones que se mencionan en este artículo cumple con lo necesario para no quedarse atrás este 2026 y para que rinda durante los próximos años.

     

  • Toshiba se niega a reemplazar discos duros en garantía: ya solo ofrece reembolsos

    Toshiba se niega a reemplazar discos duros en garantía: ya solo ofrece reembolsos

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    La crisis de la RAM y el almacenamiento no está haciendo estragos solo en los precios. También en la relación entre los usuarios y los fabricantes. Es el caso de un cliente empresarial que compró nada menos que 200 discos duros de 24 TB de Toshiba para sus servidores. Uno de ellos se estropeó a los dos meses, así que pidió un reemplazo a Toshiba: la empresa japonesa solo le ofreció el reembolso, lo que implica tener que comprar uno nuevo… un 30% más caro.

    El RAMaggedon, la falta de stock de memoria RAM que ha disparado los precios, afecta también a la memoria de almacenamiento, desde los discos duros a los SSD. Las compañías de IA compran este tipo de hardware para sus centros de datos, y no queda para el resto.

    El problema con las devoluciones es que los discos duros o la RAM valen el doble que hace unos meses, así que las tiendas y los fabricantes se niegan a hacer un reemplazo. Prefieren devolver el dinero porque esos discos que tienen en stock, los van a vender por el doble. Pero eso supone un grave perjuicio para los clientes.

    Adiós a las devoluciones por la crisis de la RAM

    Según cuenta este usuario en Reddit, el Servicio Técnico de Toshiba puso como excusa que no tenía stock de discos duros de 24 TB, y que tendría que esperar un año para recibir otro disco. Por eso le ofreció el reembolso del dinero.

    Sorprende esta solución con un cliente empresarial que ha comprado 200 discos duros. Eso significa que los usuarios individuales, no tienen nada que hacer…

    Hay que decir que Toshiba no está haciendo nada ilegal: la ley dice que si un producto se estropea en garantía, el fabricante tiene la opción de cambiarlo por otro igual, por otro similar, o devolver el dinero. El problema es que, con los precios por las nubes, para un cliente un reembolso es una pérdida de cientos de euros.

    Un disco duro de 24 TB que te costó 400 euros hace dos meses, ahora vale 500 o 600 euros, y si te reembolsan esos 400 euros, hoy vas a tener que pagar 200 euros más. Peor aún, hay poco stock y puede que no lo encuentres.

    Este usuario de Reddit sabe, porque trabaja en una empresa de servidores de PC, que los fabricantes de confianza, como es Toshiba, siempre tienen un stock de discos duros destinado a las averías. Se pregunta si realmente se ha agotado porque ese modelo de disco duro se estropea con frecuencia, o Toshiba ha preferido ponerlo a la venta, y en su lugar hacer reembolsos, que le sale más rentable.

    No tenemos la respuesta, pero no es la única vez que ha ocurrido. Hace unas semanas otro usuario de PC fue a pedir un reemplazo de un módulo de memoria RAM en garantía, y solo le ofrecieron el reembolso. Cuando lo compró valía cuatro veces menos que ahora.

    Así que ya sabes, cuida bien tu memoria RAM, SSD o discos duros en garantía. Si se estropean, cada vez hay menos posibilidades de que el fabricante lo reemplace por otro.

     

  • Encuentra 72 módulos de 32 GB de RAM nuevos en la basura que funcionan perfectamente, hoy valen 20.000 euros

    Encuentra 72 módulos de 32 GB de RAM nuevos en la basura que funcionan perfectamente, hoy valen 20.000 euros

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    El valor del hardware es muy diferente para una gran corporación, que para un usuario. 72 módulos de 32 GB de memoria RAM nuevos, pero reemplazados, no tienen valor para un gran empresa. Pero resulta que hoy en día su precio se ha multiplicado por diez, y el empleado que se los quedó ahora puede sacar hasta 20.000 euros en el mercado de segunda mano.

    La historia que vamos a ver es más común de lo que parece: empresas que tiran hardware en perfecto estado, es aprovechado por empleados espabilados, que se lo quedan. Pero todo se magnifica debido a la crisis de la RAM que estamos sufriendo, porque la inteligencia artificial se ha quedado con toda.

    Todo comienza con una situación cotidiana: una gran empresa cuyo nombre no ha trascendido, compró en 2024 varios servidores. Nada más recibirlos, actualizó la RAM. 72 módulos de 32 GB de RAM completamente nuevos, terminaron en la basura.

    Una anécdota de la crisis de la RAM

    Para muchas empresas el hardware reemplazado no tiene uso y, por tanto, tampoco valor. Además ocupa espacio que necesitan. Tampoco pierden el tiempo intentando venderlo de segunda mano. Al menos en 2024, cuando esos módulos de memoria valían alrededor de los 30 euros cada uno.

    Como ocurre a menudo, en ese empresa había un empleado espabilado que no podía entender que se desperdiciase hardware nuevo, así que se llevó los 72 módulos de 32 GB de RAM que había en la basura, y se los dio a su hijo, según cuenta en Reddit.

    Se trata de módulos de memoria RDIMM ECC de HP. Memoria DDR4 a 2.666 MHz que se usa para servidores, y no es compatible con los ordenadores domésticos. Pensó en venderla de segunda mano, pero le iban a dar poco más de 20 euros por módulo, así que no corría prisa, y acabó olvidándolos.

    Todo ha cambiado en 2026. Tom’s Hardware ha estado investigando precios, módulos equivalentes de la marca SK, ya que HP no vende esta memoria en comercios convencionales. Un módulo idéntico de SK costaba en Amazon 35 dólares en 2024 y 29 dólares en 2025. Hoy vale 287,95 dólares en Amazon. Los 72 módulos, unos 20.000 dólares.

    Aunque sean módulos nuevos, son de segunda mano, así que seguramente este afortunado usuario no podrá venderlos a ese precio. Pero seguro que encuentra una empresa que quiere montar sus propios servidores, y no puede pagar los abusivos costes de la RAM nueva que hay ahora. Pedir 10.000 euros por esa memoria no es descabellado. No está nada mal por un caja que su padre encontró en la basura…

    Llevamos ya medio año con la crisis de la RAM, y no hay indicios de que veamos pronto la luz al final del túnel. La pesadilla continúa para los usuarios, mientras la compañías de IA engordan sus centros de datos con esa memoria RAM y de almacenamiento que los demás no podemos conseguir.

     

  • Es oficial, el fin de las memorias USB será en 2026 y estas son las mejores alternativas

    Es oficial, el fin de las memorias USB será en 2026 y estas son las mejores alternativas

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    Las memorias USB han pasado de ser básicas en cualquier mochila a convertirse en un recurso secundario. Hoy existen opciones más rápidas, con más capacidad y mejor integradas en tus dispositivos, lo que hace que el pendrive pierda sentido como herramienta de uso diario.

    En los últimos años, hemos dejado de depender de una USB para mover archivos entre ordenadores, trabajar en remoto o hacer copias de seguridad. Ahora es más habitual usar un SSD externo, un disco duro, una tarjeta SD o directamente la nube para compartir y guardar datos.

    No es solo una cuestión de hábitos, puesto que estos dispositivos arrastran límites claros de capacidad, velocidad y compatibilidad con los puertos actuales, especialmente en equipos que apuestan por USB‑C y han abandonado el clásico USB‑A.

    Esto nos obliga a depender de adaptadores externos para utilizar una memoria antigua en un equipo nuevo, eliminando la inmediatez y portabilidad que caracterizaban al formato. Ahora, ¿qué espacio tienen frente a otras soluciones?

    Por qué las memorias USB están quedando atrás

    Los pendrives se diseñaron para mover archivos de forma rápida y sencilla, pero se han quedado cortas frente a las necesidades actuales. Si trabajas con fotos en alta resolución, vídeo 4K, máquinas virtuales o copias de seguridad, un modelo de 64 o 128 GB resulta insuficiente.

    También hay una diferencia clara en velocidad. Aunque veas en la carcasa etiquetas como USB 3.0 o USB 3.2, muchos pendrives siguen montando memorias y controladoras modestas, con tasas de escritura reales muy por debajo de un SSD externo.

    Esto se nota al copiar carpetas grandes o proyectos pesados: el cuello de botella suele ser el propio pendrive. A esto se suma el problema físico del conector. La mayoría de portátiles, tabletas y hasta monitores modernos se basan en USB‑C, mientras que gran parte del parque de memorias USB sigue anclado al USB‑A.

    Si bien existen modelos con doble conector, a menudo sacrifican rendimiento para mantener el precio bajo. Todo esto hace que la memoria USB sea útil como herramienta puntual, pero menos lógica como solución principal de almacenamiento portátil.

    Alternativas modernas a la memoria USB

    SSD externos: Un disco SSD externo conectado por USB‑C o Thunderbolt te ofrece velocidades de lectura y escritura muy superiores a las de una memoria USB y capacidades que parten de 500 GB y pueden llegar a varios terabytes. Es especialmente interesante si manejas proyectos de edición de vídeo, bibliotecas fotográficas grandes o copias de seguridad completas del sistema.

    Discos HDD: Si priorizas capacidad al menor coste posible, un disco duro externo sigue siendo una opción sólida. Puedes encontrar modelos de varios terabytes a precios ajustados, ideales para archivado, copias de seguridad periódicas, bibliotecas multimedia o almacenamiento de largo plazo.

    Tarjetas SD y microSD: Ofrecen capacidades cada vez mayores, buenas velocidades en modelos de gama media y alta, y un coste por gigabyte competitivo. Su tamaño reducido es una ventaja para llevar varias tarjetas en poco espacio, pero también un riesgo: se pierden o se dañan con más facilidad. Funcionan bien como soporte intercambiable entre dispositivos, sin depender tanto del clásico pendrive.

    Almacenamiento en la nube: Estos servicios te permiten acceder a tus archivos desde distintos dispositivos, compartir carpetas con otros usuarios y mantener documentos sincronizados sin mover nada físico. Para trabajo remoto y colaboración son especialmente útiles. Como contrapartida, dependes de una conexión a internet razonable y, si necesitas mucho espacio, de una suscripción de pago.

    Qué papel les queda a las memorias USB

    A pesar de esta competencia, las memorias USB no desaparecen por completo. Siguen siendo muy útiles para crear unidades de arranque, instalar sistemas operativos, actualizar firmware en routers, televisores o consolas, y para mover archivos en entornos sin conexión a internet ni acceso a la nube.

    Su simplicidad juega a favor: conectas, copias y listo, sin depender de cuentas ni aplicaciones adicionales. Sin embargo, más allá de esos usos específicos, pierden atractivo.

    Para tu flujo de trabajo diario, cuando necesitas fiabilidad, capacidad y velocidad, resulta más razonable apoyarte en un SSD externo, en una combinación de HDD y nube, o en tarjetas de memoria según el tipo de dispositivos que utilices.

    La memoria USB deja de ser el estándar universal para convertirse en una herramienta de nicho. Tiene sentido en escenarios técnicos concretos, pero ya no encaja tan bien con un ecosistema dominado por USB‑C, almacenamiento masivo y servicios como Google Drive o iCloud.

    Si piensas en cómo trabajas y qué tipo de datos mueves, verás que es más eficiente elegir la alternativa según la tarea: SSD para proyectos y copias de seguridad, HDD para archivo, tarjetas SD para fotografía y vídeo, y nube para colaboración y acceso desde cualquier lugar.

    Más que un final abrupto, lo que ocurre con las memorias USB es una transición lógica. Siguen ahí cuando las necesitas, pero han cedido el protagonismo a opciones que responden mejor a las exigencias actuales de capacidad, velocidad y flexibilidad.

     

  • Estos son los riesgos y problemas a los que se expone tu móvil Android si no lo apagas nunca

    Estos son los riesgos y problemas a los que se expone tu móvil Android si no lo apagas nunca

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    ¿Tu teléfono actúa extraño? Si sientes que algo anda mal, no es un juego, podría estar teniendo algunos errores que se convierten en una pesadilla. Lo más peligroso de todo esto es que una gran parte de ellos se generan por no apagar tu móvil Android.

    Con la gran duración de baterías y las cargas frecuentes que haces, seguro que nunca te has preocupado por ello, pero mantener el smartphone siempre encendido es más perjudicial de lo que crees.

    No solamente afecta con el aumento de la temperatura, sino con problemas en la memoria RAM, batería y kernel. Solucionarlo solo requiere de pulsar ese botón que está ahí, pero que casi nunca usas para dejarlo dormir un rato.

    ¿Por qué dejar el móvil siempre encendido es una mala idea?

    ¿Cuándo fue la última vez que apagaste el teléfono? Seguro que sueles cargarlo antes de que se apague o sigues el método 20%-80% para aumentar la vida útil de la batería.

    No está mal, pero es importante tener en cuenta que mantenerlo en este estado todo el tiempo tiene sus consecuencias negativas. Cuando está así ininterrumpidamente, parece inofensivo, pero los riesgos técnicos van de la mano de ralentizaciones de rendimiento y problemas con componentes internos.

    Principalmente está la degradación de la memoria RAM prematura debido a los procesos «zombis». Esas tareas que se ejecutan en segundo plano y permanecen ahí de manera constante, ponen en estrés el dispositivo y acumulan «basura digital» al no ser refrescadas con frecuencia tras un reinicio.

    Lo otro que debería preocuparte es el inconveniente térmico por la gestión de batería junto con los procesadores. Un uso 24/7, tarde o temprano, genera una mayor temperatura hasta un punto en el que hay sobrecalentamiento y se vuelve algo cada vez más peligroso.

    Esos dos puntos importantes son de hardware, aunque también causan dolores de cabeza en el software. Los errores comienzan a surgir desde el kernel por tener semanas en ejecución: congelamientos, pantallas apagadas inesperadamente, fallos de controladores y apps con cierres inesperados.

    A esto se le suman las vulnerabilidades por no aplicarse correctamente las actualizaciones que se hacen en el sistema operativo. Por esto es que hasta el FBI recomienda reiniciar el teléfono a diario.

    Recomendaciones para evitar problemas de rendimiento si no apagas tu teléfono con frecuencia

    ¿Qué puedes hacer para facilitar esto de apagar el móvil? Como ves, hacer el uso simple de un botón puede resolver muchas cosas. Lo ideal es que al menos lo reinicies semanal o diariamente, según los expertos y cuerpos policiales.

    La forma más práctica es programarlo desde Ajustes> Ajustes Adicionales>Reinicio Automático y ponerlo a una hora en la que no lo suelas usar, como cuando estás durmiendo.

    Lo otro es hacer el cierre de los procesos en segundo plano si notas que hay un consumo grande de batería y memoria RAM. Eso sí, si está extrañamente con bajo rendimiento, solo ejecuta el apagado preventivo y déjalo así de 5 a 10 minutos antes de volverlo a encender, ya que así se limpia y refresca por completo.

    Ahí está, todo lo que necesitas para mejorar el rendimiento de tu móvil Android a veces es solo tener que pulsar el botón que siempre está frente a tus ojos cuando lo usas.

     

  • Es oficial, este mes desaparecen para siempre los cargadores de las cajas de todos los portátiles en Europa: la carga será obligatoria por USB-C

    Es oficial, este mes desaparecen para siempre los cargadores de las cajas de todos los portátiles en Europa: la carga será obligatoria por USB-C

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    La Unión Europea da un paso más en su estrategia para reducir basura electrónica, y es que desde este 28 de abril todos los nuevos portátiles vendidos en el mercado europeo deberán incorporar un puerto USB-C como sistema de carga.

    Cabe mencionar que la medida simplifica la compatibilidad, pero también introduce cambios en la forma de comprar estos dispositivos y en lo que el usuario recibe dentro de la caja.

    El fin de los cargadores en la Unión Europea

    Europa ya había iniciado este camino con móviles y tablets, obligando a adoptar un conector común, pero ahora ese modelo se extiende a los portátiles, aunque con más margen de tiempo por sus necesidades técnicas.

    Es importante mencionar que a partir de esta fecha, cualquier portátil nuevo que se venda en la Unión Europea deberá poder cargarse mediante USB-C, una condición obligatoria para poder comercializarlo en el mercado comunitario.

    El cambio no se limita al conector; supone dejar atrás un ecosistema fragmentado en el que cada fabricante utilizaba su propio cargador, algo que obligaba a acumular cables distintos y dificultaba la compatibilidad entre dispositivos.

    De este modo, con la nueva normativa en Europa, todos los equipos deberán adaptarse a un mismo sistema de carga.

    En la práctica, esto significa que un único cargador podrá servir para varios dispositivos, siempre que cumplan con los requisitos técnicos. El objetivo es claro: reducir la dependencia de accesorios específicos y simplificar el uso diario.

    El papel clave de la carga inteligente

    En portátiles con cierta demanda energética, la norma exige compatibilidad con USB Power Delivery, un sistema que regula la potencia y permite que distintos dispositivos se carguen de forma segura con el mismo adaptador.

    Este estándar ha evolucionado en los últimos años hasta soportar niveles de potencia mucho más altos, lo que lo hace viable para la mayoría de portátiles actuales.

    Aun así, hay excepciones en equipos muy exigentes, especialmente en el segmento gaming, donde el consumo puede superar los límites actuales.

    Un punto importante a mencionar es que la normativa no obliga a eliminar el cargador, pero sí permite que los fabricantes vendan los portátiles sin él. Este matiz es clave, porque abre la puerta a un cambio de estrategia que ya se ha visto en otros dispositivos.

    Muchas marcas podrían optar por reducir el contenido de la caja y ofrecer el cargador como accesorio independiente. Para quien ya tenga uno compatible, esto puede suponer un ahorro, pero para quien no, implica un coste adicional que en portátiles no es menor.

    Un paso más en la estrategia europea

    Esta decisión forma parte de una política más amplia para reducir residuos electrónicos y mejorar la experiencia del usuario. Al estandarizar la carga, la Unión Europea busca eliminar redundancias y facilitar un ecosistema más coherente.

    No es un cambio aislado, sino la continuación de una tendencia que empezó con dispositivos más pequeños, pero que ahora alcanza a una categoría clave como los portátiles.

    El USB-C obligatorio marca un antes y un después en la forma de cargar los portátiles en Europa, ya que simplifica el uso y reduce la fragmentación, pero también cambia la relación entre producto y accesorios.

    Al final, los usuarios ganan en compatibilidad, aunque pueden perder la certeza de que el cargador venga incluido. Aquí es donde se mide realmente el impacto de esta transición.

     

  • Aviso urgente para todos los que tengan instalado un aire acondicionado en casa

    Aviso urgente para todos los que tengan instalado un aire acondicionado en casa

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    El verano en España está a la vuelta de la esquina y ya comienza a subir la temperatura. Por eso mismo es que tal vez ya estás activando el aire acondicionado para evitar sufrir del ambiente caluroso, pero mucho cuidado con la manera en la que lo utilizas.

    No solo se trata de prenderlo y apagarlo en horas específicas para ahorrar energía, sino también de aprovechar el rendimiento al máximo y hacerle sus respectivos mantenimientos para que a la larga no se convierta en un problema.

    ¡Es urgente! A la mayoría de los usuarios se les olvida este factor tan importante y no hacerlo en ningún momento impacta directamente en la vida útil del dispositivo.

    Si no quieres un desgaste prematuro, consumo eléctrico que influye en la factura de luz, malos olores e incluso efectos negativos para la salud, es mejor que aprendas ya mismo. No necesitas ser un experto, solo tener en cuenta las siguientes instrucciones.

    ¿Cómo hacerle un mantenimiento básico al aire acondicionado en casa?

    Si bien es cierto que para una limpieza extrema y verificar que todos los componentes estén funcionando adecuadamente, se requiere un técnico profesional.

    Una parte del cuidado de este electrodoméstico recae en tu responsabilidad y eso es lo que muchas personas no saben.

    ¿Qué hacer? El mantenimiento básico en casa es la clave para evitar que el dispositivo se deteriore antes de tiempo, aumenten los gastos del servicio y llegue a ser un inconveniente para tus pulmones.

    Pues bien, para comenzar, antes de encender el aire acondicionado para que mantenga el ambiente fresco durante horas tras haber pasado meses de inactividad por el invierno, es simplemente limpiar la unidad interior.

    Solo tienes que abrir la tapa principal y verificar que no estén las rejillas acumuladas de polvo. Para la parte exterior, usa un paño seco y para los filtros de aire, tienes que retirarlos para lavarlos con agua y desengrasante (con mucho cuidado).

    Ahora, si estos filtros están demasiado sucios, la limpieza tiene que ser más profunda para que no queden residuos acumulados que influyan negativamente en el flujo del aire y enfriamiento. Para ello, usa agua tibia (no caliente), jabón neutro y después un desinfectante.

    De este modo, además de deshacerte de la mugre, también se quitan los restos de bacterias, moho y malos olores, lo cual es crucial para la salud

    No puede pasar desapercibido, menos cuando aumenta la temperatura en esta época del año, así que no lo dejes pasar porque podría ser la clave para aumentar la vida útil de tu aire acondicionado.

    ¿Cuándo llamar a un profesional y cuánto dinero puedes estar perdiendo?

    El mantenimiento básico puede ayudarte, pero cuando pasa mucho tiempo y necesitas garantizar el funcionamiento óptimo, hay que pedir ayuda de un técnico, especialmente para la unidad exterior, que es afectada por el clima y acumula suciedad que impide el correcto uso del motor.

    Otra situación en la que es necesario es por la falta de gas o posibles fugas si sientes que el electrodoméstico no está generando el frío que debería. De hecho, para esto se requiere de una licencia.

    Deberías solicitar una revisión de este tipo al menos cada 3 meses para asegurar que todo esté bien. Si tienes en cuenta ambos procesos, el impacto del consumo eléctrico podría ser hasta 40% menor que sin seguir dichos consejos.