Es un hecho decir que las grandes empresas tecnológicas, debido a la inteligencia artificial y computación en la nube, entre otras tantas cosas, están consumiendo cada vez más energía para alimentar sus centros de datos, sin los que nada sería posible.
El problema es que este boom, protagonizado sobre todo por la IA, ha elevado la demanda energética y de cómputo a nivel estratosféricos, nunca mejor dicho. Sin embargo, esto tiene consecuencias, en concreto para nuestro planeta.
Es por eso que algunos de los nombres más importantes del sector, como Sam Altman de OpenAI o el mismísimo Jeff Bezos de Amazon, están mirando hacia arriba, más allá de lo que somos capaces de vez, buscando y optando finalmente por una solución que parece una locura: llevar los centros de datos al espacio exterior.
De forma simple, y en lugar de ocupar enormes zonas, usar electricidad producida en la tierra y generar calor contaminante, estos centros de datos flotarían en órbita y aprovecharían la energía solar del espacio. Además, evitarían también ruido, polución y consumo de agua que generan.
Por supuesto, el enorme reto comienza ahora. Hasta día de hoy, las iniciativas son prototipos y experimentos, con startups como Starcloud o Lonestar Data Systems lanzando misiones para poner mini centros de datos en satélites o incluso en la Luna.
De momento la cosa está saliendo bastante cara, ya que los costes de tan solo hacer esto pueden superar los 1.500 dólares por kilogramo en lanzamiento y no está claro cómo se mantendrán. Sin embargo, los visionarios creen que a medio plazo puede ser rentable y cambiarlo todo por completo.
El creado de ChatGPT reconoció que esto es algo todavía en pañales, que puede sonar a un sueño lejano, pero que la expansión de la IA hará inevitable que se pongan sobre la mesa estas opciones. “Quizás pongamos nuestros centros de datos en el espacio”, dijo en una entrevista.
Otros pesos pesados como Jeff Bezos y Eric Schmidt también respaldan esta idea y forman parte de consorcios gigantescos, como el Proyecto Stargate, que busca repensar la infraestructura tecnológica basada fuera de la Tierra. No solo por ecología, sino por la eficiencia energética y la capacidad de escalar sin límites físicos.
Como ventaja extra, el hecho de que en el espacio no hay que lidiar con permisos o protestas hace que la burocracia se reduzca y las empresas puedan desplegar rápidamente sus infraestructuras.
Un ingeniero eléctrico de California, Ali Hajimiri, fue pionero en patentar sistemas de computación espacial y afirma que la energía solar espacial podría ser más barata a gran escala que la terrestre. Pero también es claro a la hora de afirmar que esto es una tera titánica, ya que la radiación espacial puede dañar componentes, las comunicaciones son más lentas y el mantenimiento es complicadísimo.
Expertos estiman que aunque puede que esto acabe siendo posible para casos muy especializados, por ahora no es viable para uso masivo. Será cuestión de años, y de avances tecnológicos y apuestas monumentales a nivel económico, las que aceleren o retrasen su llegada.
Mientras tanto, los centros de datos terrestres ya consumen cerca del 12% de la electricidad en EEUU, y esta cifra podría crecer exponencialmente si no se hace algo casi de inmediato.
Centros de datos de la UE en el espacio en 2050
Sin ir más lejos, comentar que esto es algo que lleva circulando desde hace tiempo por la mente de la Unión Europea. Hace ya un año que encargó a Thales Alenia Space un estudio sobre la viabilidad de esta idea. Se concluyó que no solo es viable, sino que podría generar miles de euros de beneficios en 2050.
Thales Alenia Space es una empresa aeroespacial italofrancesa, aunque tiene sedes en diez países, incluido España. Thales ha llevado a cabo el estudio ASCEND, que ha perfilado un sistema viable para poder instalar centros de datos orbitando la Tierra.
En concreto, se coordinó un consorcio europeo de empresas con experiencia complementaria en aspectos medioambientales (Carbone 4, VITO), servicios en la nube (Orange Business, CloudFerro, Hewlett Packard Enterprise), lanzadores (ArianeGroup) y sistemas orbitales (el centro de investigación aeroespacial alemán DLR, Airbus Defence & Space y Thales Alenia Space).
Todas ellas han ideado un sistema para convertir ASCEND en realidad entre 2035 y 2050. Además, sería una tecnología capaz de generar millones de euros de beneficio. El objetivo, al igual que el de Sam Altman y Jeff Bezos, es construir centros de datos en el espacio, orbitando la Tierra.










