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  • Incluso el buscador de Google está recomendando usar DuckDuckGo para evitar los resultados de IA

    Incluso el buscador de Google está recomendando usar DuckDuckGo para evitar los resultados de IA

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    Google se enfrenta a una situación inesperada en su propio buscador: su sistema de inteligencia artificial está recomendando a algunos usuarios alternativas externas como DuckDuckGo cuando buscan formas de evitar los resultados generados por IA.

    Según se ha detectado, el módulo de AI Overview de Google muestra enlaces que redirigen a DuckDuckGo cuando los usuarios introducen términos relacionados con la desactivación de la inteligencia artificial en los resultados. En algunos casos, también sugiere ajustes del navegador para reducir la presencia de funciones basadas en IA.

    La situación resulta especialmente llamativa porque Google lleva meses impulsando una transformación profunda de su buscador, integrando respuestas generadas por IA y un modo conversacional más avanzado. Sin embargo, esta evolución no ha sido bien recibida por todos los usuarios, algunos de los cuales prefieren el formato clásico de enlaces.

    DuckDuckGo ha aprovechado el momento para destacar su crecimiento reciente, señalando un aumento notable en descargas de su aplicación tras los cambios de Google.

    La compañía ofrece tanto funciones de IA opcionales como un modo completamente libre de resultados generados automáticamente, lo que contrasta con el enfoque más cerrado de Google, donde no es posible desactivar completamente los resúmenes de IA.

    Este fenómeno refleja una tendencia creciente con una parte de los usuarios que buscan mayor control sobre cómo interactúan con la información en los motores de búsqueda.

    Aunque Google mantiene su dominio en el sector, estos casos muestran que su apuesta por la IA también está impulsando a algunos usuarios hacia alternativas más flexibles.

     

  • El día que un viaje en avión le costó a Gary Kildall convertirse en Bill Gates y perder un imperio de 1.000 millones de dólares

    El día que un viaje en avión le costó a Gary Kildall convertirse en Bill Gates y perder un imperio de 1.000 millones de dólares

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    Mucho antes de que Microsoft dominara el mercado del software y de que Bill Gates se convirtiera en uno de los empresarios más ricos del planeta, existía otro nombre que parecía destinado a ocupar ese lugar.

    Gary Kildall había desarrollado el sistema operativo más importante de la informática personal de finales de los años setenta y dirigía una empresa que, sobre el papel, estaba mucho mejor posicionada que Microsoft para convertirse en el gran socio tecnológico de IBM.

    Sin embargo, una negociación fallida, así como una serie de desacuerdos empresariales y una historia que aún hoy sigue rodeada de leyenda acabaron alterando el rumbo de toda la industria.

    Es importante mencionar que el resultado fue que Microsoft y Bill Gates heredaron una oportunidad valorada en miles de millones de dólares, mientras Kildall veía cómo el liderazgo de su empresa comenzaba a desvanecerse.

    El creador del sistema operativo que dominaba los ordenadores personales

    Gary Kildall fue uno de los grandes pioneros de la informática. Ingeniero, programador y fundador de Digital Research, es recordado principalmente por haber creado CP/M, un sistema operativo que desempeñó un papel fundamental en el nacimiento de la informática personal.

    Para entender su importancia, hay que recordar qué hace un sistema operativo. Pues bien, en pocas palabras, es el software encargado de gestionar el hardware del ordenador, coordinar programas y servir de puente entre la máquina y el usuario.

    Cabe mencionar que hoy esa función la desempeñan plataformas mundialmente conocidas como Windows, macOS o Linux. Pero a finales de los años setenta, ese papel lo ocupaba CP/M en una enorme cantidad de microordenadores.

    Su éxito fue tan grande que numerosos fabricantes adoptaron el sistema como estándar. Durante años, CP/M fue la plataforma sobre la que funcionaban buena parte de los ordenadores personales disponibles en el mercado. Por ello, si alguien parecía destinado a controlar el futuro del software, era Gary Kildall.

    La reunión con IBM que lo cambió todo

    El momento decisivo llegó cuando IBM decidió entrar en el mercado de los ordenadores personales, donde la compañía necesitaba un sistema operativo para su futuro IBM PC y Digital Research parecía la candidata natural para proporcionarlo.

    Aquí aparece uno de los episodios más famosos de la historia tecnológica, ya que durante décadas circuló la versión de que, cuando los representantes de IBM llegaron para negociar, Kildall se encontraba fuera pilotando su avión privado y fueron atendidos por su esposa Dorothy.

    Esperaron por horas, pero Gary nunca llegó. Según esta historia, aquella ausencia habría provocado que la oportunidad terminara escapándose. Sin embargo, la realidad fue bastante más compleja.

    Aunque el episodio de la avioneta existió y contribuyó a alimentar la leyenda, los problemas reales estuvieron relacionados con desacuerdos sobre contratos de confidencialidad, condiciones comerciales y la forma en que ambas empresas entendían la negociación.

    Y es que se dice que IBM aspiraba a usar CP/M en sus ordenadores y pagar a modo de tarifa plana, lo que no entraba en la visión de Kildall ni en su modelo de negocio, por lo que la negociación no prosperó.

    Así que lo que debía convertirse en una alianza histórica acabó bloqueándose antes de llegar a buen puerto, y tanto la historia de Kildall como la de Bill Gates y Microsoft hubiera sido completamente diferente a lo que conocemos en la actualidad.

    Mientras Digital Research perdía terreno en las conversaciones, IBM volvió a llamar a Microsoft, pero lo curioso es que la empresa de Bill Gates ni siquiera disponía entonces de un sistema operativo propio para ofrecer.

    La solución llegó mediante la adquisición de los derechos de un sistema llamado 86-DOS, que posteriormente fue adaptado y evolucionado hasta convertirse en MS-DOS. Ese software acabaría acompañando al IBM PC y se transformaría en la base sobre la que Microsoft construyó su imperio.

    De este modo, Microsoft logró conservar el control sobre las licencias de su sistema operativo en aquella década, lo que permitió distribuirlo mucho más allá de IBM y extender su presencia por toda la industria del PC.

    El imperio que CP/M pudo haber construido

    La historia suele presentarse como el relato de una reunión perdida, pero en realidad habla de algo mucho más profundo. CP/M tenía la posición dominante, la reputación del mercado y la confianza de numerosos fabricantes.

    Por ello, si Digital Research hubiera cerrado el acuerdo con IBM, es posible que el nombre que hoy asociamos al dominio del software no fuera Microsoft. No obstante, eso no reduce la importancia de Gary Kildall.

    Y es que su trabajo ayudó a sentar las bases de los sistemas operativos modernos y convirtió a CP/M en una pieza esencial de la informática personal. Sin embargo, la negociación fallida con IBM acabó abriendo la puerta a una de las mayores transformaciones empresariales de la historia tecnológica.

    A veces se dice que Kildall perdió una fortuna por salir a volar en avioneta, pero la realidad lo que realmente perdió fue la oportunidad de convertir su empresa en el equivalente de Microsoft antes de que Microsoft llegará a ser Microsoft.

     

  • Estafas con RTX 4090 falsas: están vendiendo GPUs con chips de plástico y sin memoria

    Estafas con RTX 4090 falsas: están vendiendo GPUs con chips de plástico y sin memoria

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    El auge de la inteligencia artificial y la fuerte demanda de tarjetas gráficas de alto rendimiento está provocando un incremento en los precios del hardware, y con ello también un aumento de estafas cada vez más sofisticadas en el mercado de segunda mano. Una de las últimas alertas apunta a la circulación de supuestas unidades de la RTX 4090 que en realidad son completamente falsas.

    Según un reporte, vendedores están logrando engañar a compradores utilizando tarjetas que, a simple vista, parecen auténticas. En estos casos, la placa incluye serigrafías y marcas que imitan el diseño original del chip gráfico, lo que dificulta detectar el fraude sin una inspección detallada.

    El engaño se basa en ensamblajes falsificados en los que la carcasa del chip gráfico está fabricada en plástico en lugar de silicio real, mientras que otros componentes esenciales como la memoria VRAM directamente no existen o han sido sustituidos por piezas no funcionales. En muchos casos, los elementos están pegados sobre la placa base para simular un producto legítimo.

    Los análisis técnicos han revelado inconsistencias evidentes, como tipografías incorrectas en las marcas del chip, números de serie que no corresponden con los estándares del fabricante y errores de identificación que delatan que no se trata de hardware auténtico. También se han detectado placas con componentes mal alineados o incluso sin códigos de verificación habituales en productos originales.

    Este tipo de fraude no es nuevo en el sector. En los últimos años se han documentado múltiples casos de tarjetas gráficas modificadas o reconstruidas con componentes de gamas inferiores para ser revendidas como modelos más potentes.

    Los expertos recomiendan extremar las precauciones al adquirir hardware de segunda mano, especialmente en modelos de alta gama. Verificar el origen del producto, exigir pruebas de funcionamiento y utilizar herramientas de diagnóstico son algunas de las medidas básicas para evitar caer en este tipo de estafas.

     

  • Cómo imprimir una página web en 2026 y no morir en el intento

    Cómo imprimir una página web en 2026 y no morir en el intento

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    Hubo un tiempo en el que imprimir una página web era tan sencillo como pulsar un botón. Y es que las webs eran simples, contenían poco más que texto e imágenes y los navegadores apenas encontraban obstáculos para trasladar ese contenido al papel.

    Pero en 2026 la situación es muy distinta debido a que internet ha evolucionado hacia diseños pensados exclusivamente para pantallas, con anuncios, vídeos, menús interactivos, barras flotantes, así como elementos dinámicos que rara vez se comportan bien cuando llega el momento de imprimir.

    El resultado son documentos llenos de publicidad, imágenes cortadas, espacios vacíos o saltos de página absurdos. La buena noticia es que existen varias formas de evitar este problema y conseguir copias mucho más limpias y útiles.

    Guardar la página como PDF: la solución más rápida y eficaz

    Para muchos usuarios, la mejor opción ya ni siquiera es imprimir en papel. Guardar una página como PDF permite conservar exactamente la información que interesa sin gastar tinta ni ocupar espacio físico.

    El proceso es sencillo. Primero hay que abrir la página que deseas guardar. Después pulsa Ctrl + P en Windows o Cmd + P en Mac para abrir el menú de impresión. En lugar de seleccionar una impresora física, elige la opción Guardar como PDF.

    Antes de confirmar, conviene revisar la vista previa para comprobar cómo aparecerá el contenido. Si algo no encaja, puedes ajustar los márgenes, la escala o la orientación de la página.

    Finalmente debes guardar el archivo, donde el resultado será un documento mucho más práctico para archivar, compartir o consultar posteriormente.

    Utiliza la vista de lectura

    Los navegadores tienen una función que muchos desconocen y que puede transformar la experiencia de impresión. Se trata de la vista de lectura, que elimina la mayor parte de los elementos que distraen durante la navegación y deja únicamente el contenido principal.

    Para utilizarla, basta con abrir el artículo, activar el modo lectura desde la barra de direcciones y esperar a que el navegador genere una versión simplificada.

    Una vez hecho esto, solo queda imprimir o guardar el documento como PDF. Los anuncios, menús, barras laterales y otros elementos secundarios desaparecen, lo que suele traducirse en documentos mucho más limpios y fáciles de leer.

    Usa extensiones dedicadas

    Cuando se necesita imprimir páginas web con frecuencia, las extensiones específicas pueden convertirse en una herramienta muy útil. Tras instalar una de estas soluciones en el navegador, basta con abrir la página deseada y activar la herramienta.

    Muchas permiten eliminar manualmente anuncios, imágenes, comentarios o cualquier elemento innecesario antes de generar una versión optimizada para impresión.

    Después solo hay que exportar el resultado a PDF o enviarlo directamente a la impresora. La ventaja principal es el nivel de control que ofrecen sobre el contenido final. Entre la extensión más completa y fácil de usar está PrintFriendly.

    Copiar y pegar sigue siendo una opción eficaz

    Aunque parezca un método anticuado, copiar el contenido a un editor de texto continúa siendo una de las formas más fiables de obtener un documento perfecto.

    El procedimiento es bastante sencillo, ya que solo consiste en seleccionar únicamente el texto relevante, copiarlo y pegarlo en Word, Google Docs o cualquier procesador similar.

    A partir de ahí pueden eliminarse elementos sobrantes, reorganizar imágenes, corregir formatos, así como adaptar completamente el documento a las necesidades del usuario.

    Cabe mencionar que es la forma más laboriosa, pero también la que proporciona el mayor control sobre el resultado final, por lo que es una excelente alternativa.

    La clave está en adaptar internet al papel

    El problema no es que las impresoras hayan empeorado, sino que la realidad es que las páginas web modernas ya no están diseñadas pensando en el papel. Por eso, imprimir en 2026 exige utilizar herramientas que conserven la información importante.

    Ya sea mediante PDF, vista de lectura, extensiones especializadas o edición manual, el objetivo es el mismo: transformar una página pensada para una pantalla en un documento que realmente merezca la pena guardar.

     

  • Mustafa Suleyman, jefe de la IA de Microsoft: «Si caminas una hora recorres una distancia; si caminas dos, la doblas. Esa intuición fue útil, pero fracasa con la IA»

    Mustafa Suleyman, jefe de la IA de Microsoft: «Si caminas una hora recorres una distancia; si caminas dos, la doblas. Esa intuición fue útil, pero fracasa con la IA»

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    «Si caminas una hora, recorres una distancia; si caminas dos, doblas la distancia. Esa intuición sirvió en la sabana, pero fracasa frente a la IA”, afirma Mustafa Suleyman en un artículo para el MIT Technology Review. De esta forma tan directa deja bastante claro que, si hablamos de inteligencia artificial, no valen las reglas de la evolución. Esta avanza de forma exponencial.

    Tal y como él mismo reconoce, desde que empezó a trabajar en IA en 2010, el cambio ha sido enorme. El cómputo usado en los modelos punteros ha crecido en torno a un trillón de veces. «De 10¹⁴ FLOPS en los primeros sistemas a más de 10²⁶ FLOPS en los modelos más grandes de hoy. Esto no es un crecimiento: es una explosión», comenta.

    Para entender todo este boom, Suleyman compara el entrenamiento de IA con «una sala llena de gente haciendo cálculos con calculadoras». Hasta hace poco, añadir potencia de IA significaba solo meter más gente con calculadoras. Pero mucha de esa gente se quedaba esperando, con el tiempo muerto, mientras los datos llegaban tarde.

    «Hoy la revolución no es solo tener calculadoras más rápidas. Es conseguir que todas esas calculadoras siempre estén trabajando, y que funcionen como una sola mente gigante», explica. Ese cambio se ha hecho realidad gracias a tres avances que convergen a la vez:

    Primero, las propias ‘calculadoras’ son mucho más rápidas. Los chips de Nvidia han pasado de unos 312 teraflops en 2020 a 2.250 teraflops hoy, y el chip de Microsoft, el Maia 200, cuenta con un 30% más de rendimiento por cada euro que otros chips de la misma categoría.

    Segundo, los datos llegan mucho más rápido gracias a la memoria HBM (High Bandwidth Memory), que apila chips como pequeños edificios. La versión más nueva, HBM3, triplica el ancho de banda de la anterior, manteniendo las GPU siempre alimentadas y sin tiempos muertos.

    Tercero, la sala de calculadoras se ha vuelto casi como una ciudad. Tecnologías como NVLink e InfiniBand conectan cientos de miles de GPU en superordenadores del tamaño de naves industriales, que funcionan como una sola pieza de procesamiento.

    Como resultado de todo, tenemos una auténtica bestia: lo que en 2020 llevaba 167 minutos en ocho GPU hoy se hace en menos de cuatro minutos con hardware actual, una mejora de 50 veces, muy por encima de las 5 veces que habría previsto solo la Ley de Moore.

    Teniendo en cuenta este crecimiento exponencial, las previsiones son monstruosas. Afirma que los grandes laboratorios están creciendo su capacidad de cómputo a un ritmo de casi 4x anual. Entre 2020 y hoy, el cómputo ha aumentado 5x cada año. Y se espera que hacia 2027 el cómputo global de IA alcance el equivalente de 100 millones de chips H100, es decir, un salto de 10 veces en solo tres años.

    Microsoft, Nvidia y la carrera de la superinteligencia artificial o ASI

    En medio de toda esta locura casi inconcebible para la mayoría de mortales, nombres como Microsoft y Nvidia están en el centro de todo este boom.

    Suleyman, que ahora está al frente de la división de IA en Microsoft, deja claro que ya no hablamos de prototipos, sino de infraestructuras reales gigantescas: clusters de 100.000 GPU, racks del tamaño de una nevera que consumen 120 kilovatios y centros de datos que se alimentan de energía equivalente a la del Reino Unido, Francia, Alemania e Italia juntas en su pico de consumo anual.

    «Los 100.000 millones de dólares en clústeres de IA, los 10 gigavatios de consumo, los superordenadores de nave… ya no son ciencia ficción. Ya están en obras en EEUU y en el mundo», afirma. Y todo esto tiene un objetivo a un plazo todavía desconocido: la superinteligencia.

    Después de la era de los chatbots, según Suleyman, viene la de los «agentes de IA casi humanos»: sistemas semiautónomos que pueden escribir código durante días, llevar proyectos de semanas o meses, hacer llamadas, negociar contratos y gestionar logística.

    Sin embargo, todo tiene una cara B y en este caso es precisamente la energía. Un solo rack de IA puede consumir 120 kilovatios, el equivalente a 100 casas.

    Pero aquí entra en juego otro aspecto que también está creciendo de forma exponencial: la caída de precios de las energías renovables. «Los costes de la energía solar han caído casi 100 veces en 50 años; los de las baterías, un 97% en tres décadas», afirma Suleyman.

    Con todo esto sobre la mesa y lo que aún está por llegar, el propio Suleyman afirma que «seguirán sorprendiéndose. El ‘boom’ de cómputo es la historia tecnológica de nuestro tiempo, y todavía está empezando».

     

  • El secreto de los grupos de WhatsApp: las 3 razones psicológicas por las que silenciarlos para siempre es saludable

    El secreto de los grupos de WhatsApp: las 3 razones psicológicas por las que silenciarlos para siempre es saludable

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    WhatsApp se ha convertido en una de las principales vías de comunicación que, a través de los grupos, organizamos quedadas, coordinamos tareas, compartimos fotos con amigos o mantenemos el contacto con personas que viven lejos.

    Por ello, para millones de usuarios, revisar conversaciones y responder mensajes forma parte de la rutina diaria. Sin embargo, no todo el mundo vive esa hiperconectividad de la misma manera.

    Y es que mientras algunas personas participan activamente en cada conversación en WhatsApp, otras prefieren permanecer en silencio, responder solo cuando lo consideran necesario o, directamente, silenciar determinados grupos durante largos periodos.

    Cabe señalar que, lejos de interpretarse como una muestra de desinterés o mala educación, los expertos en psicología ofrecen varias explicaciones que ayudan a entender este comportamiento.

    Cuando estar siempre disponible deja de ser saludable

    La tecnología ha facilitado que podamos comunicarnos en cualquier momento y desde cualquier lugar, pero esa disponibilidad permanente también ha creado nuevas expectativas sociales.

    En este punto, muchas personas sienten la obligación de responder con rapidez, mantenerse al día con todas las conversaciones y demostrar una presencia constante en el entorno digital.

    Pero es importante mencionar que el problema aparece cuando esa dinámica comienza a generar agotamiento, ansiedad o sensación de saturación.

    En este contexto, silenciar algunos grupos de WhatsApp puede convertirse en una estrategia para recuperar el control sobre la propia atención y establecer una relación más equilibrada con la tecnología.

    Las tres razones psicológicas detrás de este comportamiento

    Reducir la sobrecarga mental: Los grupos pueden acumular decenas o incluso cientos de mensajes en pocas horas que exigen una atención constante que termina compitiendo con otras tareas. Desde la psicología, limitar la exposición a este flujo continuo de estímulos puede ayudar a disminuir la fatiga cognitiva y la sensación de estar permanentemente pendiente del teléfono.

    Establecer límites digitales saludables: No responder rápidamente puede generar culpa o la impresión de que estamos descuidando nuestras relaciones. Sin embargo, decidir cuándo participar y cuándo guardar silencio también es una forma de proteger el tiempo personal. Establecer límites no implica rechazar a los demás, sino reconocer que la atención y la energía tienen un límite.

    Proteger el bienestar emocional: No todas las personas se sienten cómodas compartiendo opiniones, emociones o detalles de su vida en espacios con numerosos participantes. Participar menos o silenciar determinadas conversaciones puede responder a la necesidad de preservar la tranquilidad emocional y priorizar aquellas interacciones que realmente aportan bienestar.

    Todo es cuestión de equilibrio

    Silenciar un grupo de WhatsApp no convierte automáticamente a alguien en una persona distante o antisocial y tampoco significa que la tecnología sea perjudicial por definición.

    Los grupos siguen siendo herramientas valiosas para mantener vínculos, coordinar actividades y ofrecer apoyo en momentos importantes; la diferencia está en el uso que hacemos de ellos.

    En una época marcada por las notificaciones constantes y la sensación de disponibilidad permanente, aprender a gestionar conscientemente nuestra atención también forma parte del autocuidado.

    A veces, proteger la salud mental no implica desconectarse del mundo, sino decidir de qué manera queremos relacionarnos con él.

    Así que silenciar un grupo, hablar menos o simplemente no dar explicaciones por cada ausencia puede ser, según la psicología, una decisión coherente con la idea de autocuidado: poner límites a la hiperconectividad para poder seguir estando presentes donde realmente importa.

    Quizá el próximo paso no sea exigir más participación, sino aprender a leer el silencio de otra manera, menos como rechazo y más como una forma legítima de cuidar la salud mental en un mundo que no deja de estar conectado.

     

  • Bjarne Stroustrup, padre del lenguaje C++, habla de los programadores de Python: «Resuelve el mismo problema que C++ pero 70 veces más lento»

    Bjarne Stroustrup, padre del lenguaje C++, habla de los programadores de Python: «Resuelve el mismo problema que C++ pero 70 veces más lento»

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    La popularidad de Python no deja de crecer y hoy es uno de los lenguajes de programación más utilizados en inteligencia artificial, automatización, análisis de datos, desarrollo de software y mucho más.

    Su éxito se explica sobre todo porque permite programar más rápido, con menos complejidad, pero sobre todo, con una curva de aprendizaje mucho más accesible que otros lenguajes tradicionales.

    Sin embargo, esa facilidad de uso también tiene un coste importante, y eso es precisamente lo que ahora vuelve a criticar Bjarne Stroustrup, científico de la computación y creador de C++.

    El ingeniero danés asegura que Python puede resolver el mismo problema que C++ sin problema alguno, ya que es un lenguaje muy completo, pero al final lo hace hasta 70 veces más lento dependiendo de la tarea.

    Este comentario ha reabierto uno de los debates más antiguos dentro de la programación: hasta qué punto merece la pena sacrificar eficiencia y rendimiento a cambio de desarrollar software más rápido y con menos dificultad.

    Por qué Python suele ser más lento que C++

    Es importante señalar que Python fue diseñado por Guido van Rossum para simplificar la escritura de código, ya que su sintaxis es mucho más limpia, requiere menos líneas y permite construir apps de manera ágil.

    Eso ha hecho que millones de programadores y empresas lo adopten como lenguaje principal para proyectos modernos. Pero esa comodidad también implica más capas de ejecución y un funcionamiento menos cercano al hardware.

    Todo eso consume más recursos y reduce el rendimiento frente a lenguajes compilados como C++, donde el control sobre memoria, procesamiento y optimización es muchísimo mayor.

    Precisamente aquí sigue estando una de las grandes fortalezas de C++, ya que el lenguaje permite exprimir mejor el hardware y ejecutar tareas de forma mucho más eficiente, algo fundamental en sistemas donde cada milisegundo importa.

    Python domina actualmente gran parte del desarrollo relacionado con inteligencia artificial, por lo que muchas de las herramientas funcionan principalmente con este lenguaje y se ha convertido en el estándar de facto del sector.

    Sin embargo, gran parte de las operaciones más exigentes no se ejecutan realmente en este lenguaje. Muchas bibliotecas utilizadas en IA dependen internamente de código escrito en C o C++ para mantener el rendimiento necesario.

    Al final, esto crea una paradoja bastante clara, donde el lenguaje más popular en inteligencia artificial necesita apoyarse constantemente en tecnologías mucho más rápidas para funcionar a gran escala.

    La industria ha priorizado rapidez antes que eficiencia

    A pesar de sus limitaciones de rendimiento, Python sigue creciendo porque resuelve uno de los mayores problemas actuales de las empresas tecnológicas: desarrollar software rápido.

    Muchas compañías prefieren perder parte de la eficiencia si eso les permite reducir tiempos de desarrollo, simplificar mantenimiento y formar programadores más fácilmente. Durante años, el aumento de potencia del hardware ha permitido asumir esas pérdidas sin demasiadas consecuencias visibles.

    Pero el crecimiento de la inteligencia artificial y el enorme consumo de recursos computacionales están haciendo que la eficiencia vuelva a convertirse en un tema importante dentro del sector.

    ¿Quién es Bjarne Stroustrup?

    Cabe mencionar que Bjarne Stroustrup es uno de los ingenieros más influyentes de la historia de la programación e incluso es catedrático de Ciencias de la Computación en la Universidad A&M de Texas, Estados Unidos.

    Nacido en Dinamarca, creó C++ a finales de los años 70 mientras trabajaba en los laboratorios Bell, con la intención de desarrollar un lenguaje que combinara la velocidad y eficiencia de C con herramientas más avanzadas para construir software complejo.

    Décadas después, C++ sigue siendo una pieza fundamental en sectores donde el rendimiento resulta crítico, como motores gráficos, videojuegos, sistemas operativos, servidores, software financiero, infraestructuras industriales y aplicaciones de alto rendimiento.

    Todo lo anterior continúa dependiendo de este lenguaje de programación precisamente por su capacidad para trabajar muy cerca del hardware y aprovechar al máximo los recursos del sistema.

    Por ello, la opinión de Bjarne Stroustrup tiene peso porque no habla únicamente desde la teoría; su trabajo ayudó a construir gran parte de la informática moderna y todavía hoy sigue participando activamente en el desarrollo y evolución de C++.

    Además, ha trabajado durante años como investigador, profesor y referente técnico dentro de la industria. Así que cuando critica el rendimiento de Python, su objetivo no es atacar personalmente a los programadores que utilizan ese lenguaje.

    Lo que realmente intenta señalar es que la industria tecnológica lleva tiempo aceptando pérdidas enormes de eficiencia a cambio de mayor comodidad y rapidez de desarrollo.

    Desde su perspectiva, el rendimiento sigue siendo un factor decisivo, especialmente ahora que la inteligencia artificial y los grandes sistemas computacionales consumen cantidades cada vez mayores de recursos y energía.

    Los programadores siguen lejos de desaparecer

    Es importante señalar que el debate también aparece en pleno auge de herramientas de inteligencia artificial capaces de generar código automáticamente. Aun así, eso no significa que los programadores estén cerca de ser reemplazados.

    La IA todavía comete errores, tiene dificultades para comprender sistemas complejos y sigue necesitando supervisión humana constante. Si bien esta tecnología puede acelerar tareas concretas, está muy lejos de sustituir el trabajo de ingeniería más avanzado.

    Por eso lenguajes como C++ continúan siendo fundamentales en motores gráficos, videojuegos, sistemas financieros, servidores o software industrial, sectores donde el rendimiento y la estabilidad siguen siendo prioritarios.

    La reflexión de Stroustrup no busca destruir Python ni negar todo lo que ha aportado a la programación en la actualidad. Si no, lo que realmente plantea es algo mucho más amplio: la industria tecnológica se acostumbró durante años a priorizar comodidad y velocidad de desarrollo porque el hardware podía soportarlo.

    Ahora, con la explosión de la inteligencia artificial y el aumento masivo del consumo computacional, el rendimiento vuelve a ocupar un lugar central. Y aquí C++ sigue jugando en una categoría completamente distinta.

     

  • Expertos en programación sentencian: «Los programadores se niegan a trabajar sin IA, y eso podría volverse en su contra»

    Expertos en programación sentencian: «Los programadores se niegan a trabajar sin IA, y eso podría volverse en su contra»

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    Este debate sobre la inteligencia artificial en los proyectos de programación continúa y parece que no va a terminar muy pronto. Por un lado, está el grupo que apoya por completo el refuerzo de los asistentes virtuales en este ámbito laboral, pero por otro están los que se niegan continuamente a usarlos.

    Aunque el CEO de OpenAI, Sam Altman, ha admitido que no hay de qué preocuparse con respecto a las profesiones, eso no quiere decir que la IA deje de ser un factor influyente en la industria actual.

    En efecto, ahora es muy común que los desarrolladores utilicen herramientas como GitHub Copilot, Codex y similares. Muchas empresas también están implementando agentes autónomos para agilizar procesos básicos y mejorar la productividad.

    Sin embargo, ¿hasta qué punto es buena esta tecnología? Parece inevitable negarse por completo a los asistentes virtuales, pero los expertos advierten que depender de la IA para trabajar es una espada de doble filo.

    Dependencia creciente de la IA: más rapidez, pero no necesariamente mejores resultados

    Actualmente, la inteligencia artificial ya se encuentra lo bastante evolucionada como para ser utilizada profesionalmente en diversas compañías y es justo lo que se está haciendo en la industria.

    A medida que avanzan los modelos LLM, son cada vez más aptos para cumplir con las exigencias de muchos equipos, al menos para las tareas básicas generales o para servir como asistentes que beneficien en productividad a los empleados.

    Expertos han comprobado que adaptarse a esta tecnología es clave para mantener los puestos, pero todo tiene un límite. No está mal utilizar la IA, sino la manera en la que se implementa en los proyectos y la dependencia que se tiene hacia ella.

    Esto no solo está transformando la capacidad de realización de objetivos en cuanto a velocidad, sino también que influye en la forma en la que escribes, corriges errores y despliegas el código.

    ¿Estás realmente siendo más eficiente o solo estás trasladando los problemas a otra fase del desarrollo? Investigaciones recientes y declaraciones de expertos apuntan a una dependencia creciente que podría comprometer la calidad del software a largo plazo y es algo que hay que tener en cuenta antes de que sea demasiado tarde.

    El hallazgo proviene del laboratorio de investigación METR, donde se ha hecho un estudio en 2026 que revela como los desarrolladores ya no están dispuestos a trabajar sin herramientas de inteligencia artificial.

    En la actualidad, es muy complicado conseguir a alguien que se niegue rotundamente al uso de estos asistentes virtuales. Según las indicaciones, ni siquiera en los entornos controlados para experimentos aceptan estas condiciones de no tener modelos en proyectos.

    Esto apunta claramente que sector ya está cambiando la mentalidad porque la inteligencia artificial no se está considerando solamente un apoyo, si no que ahora es percibida como una necesidad básica para el flujo de trabajo, lo cual se vincula con la promesa de «escribir código más rápido».

    Evidentemente, es una de las cosas que se esperaban porque al tener la posibilidad de generar fragmentos de código en segundos y automatizar tareas repetitivas, se pueden acelerar las entregas.

    El costo oculto del código generado por IA y su impacto a largo plazo

    No obstante, lo curioso del estudio es que a pesar de que los desarrolladores afirmaron que son más productivos usando IA, las estadísticas apuntan en que en realidad tardan más en completar las tareas.

    Se podría pensar que es porque hacen «menos esfuerzo» y se toman el tiempo, pero en realidad es que la razón por la que tardan más se debe a que la mayoría suele depurar errores que dejan los asistentes virtuales.

    Desde interpretaciones incorrectas hasta mala estructuración de líneas, los minutos se acumulan y pueden convertirse en horas perdidas.

    Un punto interesante de todo esto es que hay grandes empresas que llegaron a implementar rankings internos basados en este método de trabajo, pero muchas retiraron la información debido a que se pensó que los empleados manipulaban el sistema para obtener mayor rendimiento.

    El programador y autor James Shore lo expresó de forma contundente: “Si escribes código el doble de rápido, más vale que hayas reducido a la mitad los costes de mantenimiento, o estarás en problemas”.

    Esta reflexión resume uno de los mayores riesgos actuales que se han generado por la integración de esta tecnología y es nada más y nada menos que las consecuencias del código de baja calidad.

    Cabe destacar que esto también se ha investigado a fondo por parte del equipo de Singapore Management University, donde, tras un exhaustivo análisis, han llegado a la conclusión de que cuando se utiliza inteligencia artificial, es posible que los gastos de mantenimiento sean mayores debido al tiempo de revisión que se le debe dedicar.

    Ante este panorama, la solución no es abandonar la IA, sino aprender a utilizarla con criterio. Los expertos coinciden en que debes entender profundamente en qué tareas la IA aporta valor y en cuáles no para obtener los verdaderos beneficios.

     

  • ¿2.000 euros por unas gafas de Snapchat? El problema no es el precio, es que nadie sabe para qué sirven

    ¿2.000 euros por unas gafas de Snapchat? El problema no es el precio, es que nadie sabe para qué sirven

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    Hace unos años, la aplicación de Snapchat era una absoluta reina. Sin embargo, el tiempo pasa, al igual que las modas y todo lo que sube baja. Cambiaron de nombre a Snap y pusieron en el horizonte nuevos objetivos como las gafas inteligentes.

    La compañía quiere recuperar la fama que un día su app tuvo, pero con otro producto: una nueva generación de gafas de realidad aumentada que cuestan 2.195 dólares. Vienen con pantallas transparentes, inteligencia artificial y, al igual que sucede con Meta, buscan mezclar el mundo digital con el real.

    El problema es que, a pesar de ese boom todavía esperado de este tipo de gafas que compañías como Meta están tratando aún de lograr, si mezclas esa marca con el concepto de gafas inteligentes, nada cuadra.

    Tanto es así que, tras la presentación, las acciones de Snap tuvieron una gran caída en bolsa. La sentencia ya estaba dictaminada por los propios inversores antes de que el público decidiera. Y es que, realmente, ¿quién estaba esperando unas gafas de Snapchat de casi 2.000 euros?

    Un nicho que no termina de despegar y que Snapchat definitivamente no va a conseguir lo que Meta lleva años trabajando

    Lo cierto es que varias empresas llevan más de 10 años persiguiendo que estos dispositivos realmente tengan una aceptación masiva. Meta, muy poco a poco, lo está consiguiendo y parece que tanto 2025 como 2026 se están convirtiendo en los años del cambio, pero lejos de ser el dispositivo de moda que todo el mundo lleva.

    Google lo intentó con sus Google Glass (ahora Android XR). Microsoft con las HoloLens. Meta sigue con todo apostando por gafas inteligentes cada vez más sencillas. Apple lanzó sus míticas y virales Vision Pro. Y ahora Snapchat aparece de la nada con sus Specs, pero con un precio extremadamente caro.

    Todas ellas tienen el mismo objetivo: que algún día sustituyas parte de las pantallas que usas hoy por información proyectada delante de tus ojos.

    En lugar de mirar el móvil, las indicaciones aparecen frente a ti. En vez de consultar una aplicación, la información la ves directamente en tu campo de visión. Sin embargo, y al igual que sucede con el metaverso, llevamos años escuchando exactamente el mismo discurso y todavía nadie ha conseguido demostrar que la gente realmente lo quiera.

    Evan Spiegel, CEO de Snap, afirma lo siguiente: «La mejor manera de entender qué son las Specs es compararlas con un ordenador. Por eso su precio es comparable con el de las notebooks de alta gama».

    Es cierto que vienen con más potencia, más funciones y van un paso más allá que el resto. Esto es innegable. Pero siguen sin responder a la duda de qué va a hacer realmente una persona con ellas puestas durante horas. Todavía no está claro si nuestra vida necesita realmente todo lo que prometen.

    El problema de las gafas inteligentes ya no es una cuestión de tecnología

    Esto ya ha quedado atrás, aunque durante años lo fue. Las baterías eran malas, los procesadores bastante escuetos y las pantallas llegaban hasta a marear. Ahora muchas de esas barreras ya ni existen. Lo que falta no es tecnología. No en pleno 2026.

    El problema es que ahora la pregunta ya no es si la tecnología puede hacerlo. La pregunta es si la gente realmente quiere usarlo. No hay una necesidad real que suplan, es puro capricho.

    Una cosa es que unas gafas sean capaces de mostrar direcciones en tu campo de visión, notificaciones o incluso traducir un texto en tiempo real, y otra es que esas funciones resulten tan útiles como para justificar llevar un dispositivo de este precio durante horas.

    Las gafas inteligentes todavía no han encontrado ese momento y menos si hablamos de estos precios y de una marca como Snapchat (ahora Snap).

     

  • He probado el Dreame Aero Straight Pro, el rival de Dyson que quiere acabar con la plancha tradicional

    He probado el Dreame Aero Straight Pro, el rival de Dyson que quiere acabar con la plancha tradicional

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    Soy muy maniática con mi pelo. Intento cuidarlo mucho con champús y acondicionadores de alta calidad que no engrasen el cuero cabelludo y que sean lo más naturales posibles. Pero este cuidado no está solo en el proceso previo, sino en el posterior. Es muy importante usar dispositivos que también protejan tu pelo en el proceso de secado y moldeado. En este punto, la industria de la belleza tecnológica vive uno de sus momentos más interesantes y una de las marcas que más despunta en este sentido es Dreame.

    Después de años dominados por secadores, planchas y rizadores convencionales, lo último es usar el flujo de aire como principal herramienta de peinado. En eso consiste la tecnología que integra el Dreame Aero Straight Pro, un alisador de aire que busca simplificar la rutina diaria combinando secado y alisado en un único paso.

    Aunque la propuesta no es nueva sí es bastante ambiciosa, ya que la marca ha construido una gran reputación en el campo de los electrodomésticos inteligentes y, desde hace unos meses, ahora quiere hacer lo mismo con el cuidado capilar. Este dispositivo incorpora sensores técnicos, conectividad móvil, en incluso, inteligencia artificial.

    ¿Conseguirá así separarse del resto de la competencia? Esta es mi opinión tras varias semanas de uso probando el Dreame Aero Straight Pro.

    Características del Dreame Aero Straight Pro

    Diseño premium con una ergonomía bien resuelta

    Lo primero por lo que llama la atención el Dreame Aero Straight Pro es por su diseño. Este dispositivo viene en un estuche de cuero en un tono rosado de cuero sintético que resulta muy agradable al tacto. Aquí viene guardada la plancha, el cable, un libro de instrucciones y una guía de inicio rápido.

    Como podéis ver en las especificaciones, las dimensiones de esta plancha-secador 2 en 1 no son especialmente compactas (38 x 51 x 330 mm). Es un equipo que resulta grande y que tendrás que hacerle un espacio en tu tocador. Para que te hagas una idea de la referencia, mi GHD abulta la mitad que el dispositivo de Dreame.

    En cuanto a la ergonomía, he de decir que, a pesar de abultar tanto, no resulta pesada, por lo que creo que este tema está bien resuelto por parte de la marca. A diferencia de una plancha convencional, hay que tener en cuenta que aquí encontramos una estructura diseñada para canalizar el flujo de aire alrededor del cabello.

    La pantalla integrada también merece una mención positiva. Permite visualizar de forma clara el modo seleccionado, la temperatura y otros parámetros relevantes, algo que facilita el uso incluso para quienes no están acostumbrados a herramientas avanzadas de estilismo -como yo misma-.

    Una app e IA para dominarlos a todos

    Lo primero que me llamó la atención al abrir la plancha es que te recomendaban descargarte su app Dreamehome. A continuación, tendrás que vincular el dispositivo mediante bluetooth. Una vez hecho eso, habrá que analizar tu cabello en el apartado Perfil capilar (mediante una foto o de forma manual).

    Yo elegí la segunda opción con estas opciones: medio largo/fino/liso/rubio/forma de cara cuadrada. Una vez hecho esto, te salen una serie de recomendaciones para tu tipo de pelo y rostro.

    En mi caso, recomendaba que en húmedo usara 80º, en seco 120º y en raíces 57º. Una vez hecho esto, puedes activar directamente el Modo IA -Auto- (mediante un par de clics en la pantalla) y, de esa forma, ajustará la temperatura en cuanto le marques que tienes el cabello húmedo o seco, así como si quieres usar la opción de frío.

    Además, podrás ver en tiempo real la humedad que hay en tu pelo en función de lo que detecte la plancha.

    Que una plancha de pelo tenga app ya me parece top, pero que además te recomiende peinados (con tutoriales en vídeo) que te favorecen según tu rostro y tipo de pelo, me ha parecido una idea genial por parte de Dreame, así como un punto diferencial con respecto a la competencia.

    Experiencia de uso: secar y alisar al mismo tiempo es una ventaja

    El dispositivo tiene una misión: eliminar el secador de tu día a día. Para ello tendrás que seguir una serie de pasos: secar tu pelo con una toalla hasta que dejen de caer gotas, usar el Modo Root para secar raíces, después el Wet mientras tengas el cabello mojado, darle un golpe de frío (Cold) para fijar y, finalmente, terminar de alisarlo con el calor cuando esté seco (Dry).

    Todas estas opciones son muy fáciles de manejar con la plancha con un solo clic, y aún más sencillas si utilizas la IA. Además, hay una opción que me ha gustado especialmente, que es la de pausado automático si el dispositivo detecta que lo has dejado encima de la encimera del baño (para, por ejemplo, recogerte el pelo e ir separando las partes húmedas de las secas).

    He de decir que no tenía mucha esperanza en ella, pero a la larga sí que he notado el pelo un poco más sano tras 3/4 semanas de uso. Además, si ya pensaba que yo tenía el pelo liso, no os podéis imaginar cómo lo tengo ahora cuando la uso: parece una tabla. Por lo que, si lo que buscas es un dispositivo que te deje el pelo sin mucho frizz (ojo, en este último punto no es perfecto) y sin una sola onda, este es tu equipo.

    También hay que reconocer que el enfoque del aire es más sano que el de una plancha tradicional para la salud capilar. El cabello conserva mejor la hidratación, mantiene más brillo y reduce el riesgo de daños asociados a exposiciones térmicas extremas. Evidentemente, ningún sistema de calor es completamente inocuo, pero la estrategia de Dreame es más respetuosa que la de una plancha convencional.

    ¿Merece la pena?

    El Dreame Aero Straight Pro es una de las propuestas de salud capilar más interesantes de este año. Por 349 euros puedes tener una plancha-secador que te hará ahorrar tiempo en tu estilismo de pelo.

    Además, el control inteligente de temperatura, la conectividad y el enfoque centrado en la salud capilar lo convierten en un producto especialmente atractivo para quienes utilizan herramientas térmicas de forma habitual.

    ¿Es perfecto? Casi. Quien persiga un acabado completamente liso tipo «tabla» lo encontrará, pero tardará más debido a que los resultados con una plancha tradicional son más rápidos. Sin embargo, también sufrirá más a nivel de salud capilar.

    Para la mayoría de usuarios que buscan suavizar ondas, controlar el encrespamiento y reducir tiempos de preparación, el Aero Straight Pro cumple lo que promete y se posiciona como uno de los lanzamientos más sólidos de Dreame en el segmento de la belleza tecnológica. Su mayor mérito es, precisamente, ese: hacer que el alisado diario sea más rápido, más cómodo y, probablemente, menos agresivo para el cabello.