Adiós discos duros, este cuadro de vidrio puede almacenar 2 millones de datos 10.000 años

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Los sistemas de almacenamiento de datos tienen un problema que pocos conocen: se deterioran con el tiempo.

Cabe señalar que los discos duros donde se guardan hoy millones de datos tienen una vida útil de entre cinco y diez años y necesitan reemplazarse de forma continua para evitar que la información se pierda.

Al final es un coste constante que afecta a muchas empresas, gobiernos, pero sobre todo a millones de archivos históricos de todo el mundo.

Ante esta situación, Microsoft lleva años trabajando en una alternativa que rompe esa lógica desde la base.

Project Silica propone almacenar datos dentro de placas de vidrio con una durabilidad estimada de más de 10.000 años. Sin mantenimiento y sin consumo energético.

Qué puede guardar una placa de vidrio del tamaño de un posavasos

De acuerdo con un estudio publicado en la revista Nature, se menciona que la escala del sistema es lo primero que llama la atención.

Y es que se trata de una placa de sílice fundida de aproximadamente 12 centímetros cuadrados y dos milímetros de grosor que tiene capacidad para almacenar 4.84 terabytes de información.

Para hacernos una idea concreta es el equivalente a unos dos millones de libros impresos en un objeto más pequeño que un posavasos.

El material es vidrio de borosilicato, el mismo que se usa en los utensilios de cocina Pyrex. Lo que cambia es lo que se hace con él, donde el vidrio es químicamente inerte, lo que significa que no reacciona con el entorno ni se degrada con el tiempo.

Puede sobrevivir temperaturas de hasta 290 grados centígrados y estar en contacto con agua y pulsos electromagnéticos que destruirían cualquier disco duro convencional en cuestión de segundos.

Qué puede guardar una placa de vidrio del tamaño de un posavasos

El proceso de grabación utiliza un láser de femtosegundo que emite pulsos de luz extremadamente cortos y precisos. Cada pulso crea una modificación microscópica permanente dentro del material llamada vóxel.

La diferencia fundamental con un CD o un DVD es que esos formatos almacenan datos únicamente en la superficie, mientras que Project Silica los codifica en cientos de capas a lo largo de todo el grosor de la placa, multiplicando así la capacidad de almacenamiento de forma exponencial.

El proceso es eficiente, ya que dividiendo el haz en cuatro simultáneos, el sistema alcanza velocidades de grabación de casi 66 millones de bits por segundo.

Para recuperar la información, un microscopio automatizado escanea las capas del vidrio y un sistema de aprendizaje automático interpreta los patrones visuales y los convierte de nuevo en datos digitales.

Cabe señalar que no hay piezas móviles ni componentes que se desgasten con el uso, puesto que la tecnología no está pensada para el usuario doméstico ni para la oficina.

Su destino son los grandes proveedores de servicios en la nube y los archivos nacionales que necesitan guardar información crítica durante décadas sin los costes operativos actuales.

Sin embargo, hay un matiz que conviene no pasar por alto. Melissa Terras profesora de patrimonio cultural digital en la Universidad de Edimburgo advierte que la durabilidad del soporte no garantiza por sí sola que los datos sean útiles en el futuro.

Para que la información almacenada hoy sea legible dentro de siglos, también habrá que preservar el hardware y el software necesarios para interpretarla. El vidrio puede durar milenios, pero la pregunta es si la tecnología que lo rodea podrá hacer lo mismo.

 

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