La IA está arrasando con los chips de memoria de todo el mundo y tu próximo móvil «barato» podría costarte tanto como un iPhone de última generación

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El auge aparentemente imparable de la inteligencia artificial no sale gratis. Esto es algo que se encuentra en el foco de la polémica últimamente, y que podría tener consecuencias incluso para los bolsillos de la gente. Según un nuevo estudio, tu próximo teléfono móvil «barato» podría costar tanto como un iPhone de última generación.

¿El culpable de esta presumible subida de precios? Los chips de memoria. Unos componentes imprescindibles para que multitud de dispositivos como ordenadores, consolas o teléfonos funcionen con fluidez, y que cada vez resultan más escasos. Sobre todo desde que hay que entrenar y poner en marcha herramientas de IA como ChatGPT, Claude y demás.

El problema de los semiconductores

Hay que partir de la base, como bien señalan los expertos, que no todos los chips de memoria son iguales. Los hay de diferentes tipos, pero tienen un denominador común: resultan imprescindible a día de hoy para casi cualquier aparato electrónico. En el caso de los teléfonos modernos, estos son incapaces de mover aplicaciones o almacenar datos sin contar con ellos.

¿Cuál es el problema? Pues la irrupción de la IA en el panorama internacional, ni más ni menos. Al igual que sucede con los smartphones, la IA también requiere de estos chips para cumplir con su cometido, que no es otro que procesar grandes modelos de manera rápida y eficiente. Cuando se trata de IA masiva, el tipo de memoria es especialmente complicado de producir.

La situación es la siguiente: gigantes tecnológicos como Meta, Google, Microsoft y otras grandes empresas por el estilo están comprando ingentes cantidades de chips de memoria para alimentar centros de datos que gestionan IA a gran escala. Una demanda que ha acaparado una parte desproporcionada de la producción mundial, dejando menos unidades disponibles para la electrónica de consumo.

Así las cosas, es un simple tema de oferta y demanda. Puesto que los fabricantes apenas pueden seguir el creciente ritmo necesario para producir chips, su precio ha aumentado de manera considerable. En algunos casos, incluso duplicándose en unos pocos meses. Como es lógico, no hace falta pensar mucho para saber que esto afectará al precio de los móviles… incluso más de lo que se intuía.

Móviles baratos a precios de un iPhone último modelo

El impacto en los smartphones baratos también es lógico, a raíz de la cadena de circunstancias. Al aumentar el precio de los chips de memoria, también lo hacen los costes de producción. ¿El resultado? Que aquellos modelos de menor precio pueden ser los más afectados, por la simple razón de que van a tener mucho menos margen a la hora de lanzar sus productos.

Los cálculos, de hecho, están ahí. Informes recientes apuntan a que en 2026 las ventas de teléfonos móviles tendrán una caída histórica de un 13%. Y a la vez, se estima que los aumentos de precios ronden también el 14%, algo que tendrá un impacto considerable en el mercado. Al final, nadie saldrá beneficiado, y la culpable no es otra que la inteligencia artificial.

 

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