Parece que la visita de Elon Musk al continente asiático le ha dejado bastante preocupado. Se podría considerar como un auténtico baño de realidad. Tal y como ha explicado en un pódcast: «La cantidad de gente inteligente y trabajadora que hay en China es increíble».
Personas increíblemente preparadas, ingenieros brillantes y mentes a otro nivel trabajan a un ritmo que en Silicon Valley parece haberse olvidado, comenta el magnate.
«La arquitectura china es mucho más impresionante que la de Estados Unidos», añade. Esto, como ya te puedes imaginar, le preocupa.
Lleva años advirtiendo de que la cultura del esfuerzo en los países occidentales se ha relajado demasiado, mientras que en Asia se vive una especie de fiebre del oro tecnológica donde las jornadas laborales interminables y la ambición por ser los mejores del mundo son la norma.
Además, no es solo que fabriquen más unidades de cualquier producto, es que lo hacen con un nivel técnico que está empezando a superar los estándares de calidad de los productos occidentales.
Silicon Valley comienza a quedarse muy pequeño ante el boom de China
Mientras las grandes empresas de Wall Street y las tecnológicas de Silicon Valley discuten con Donald Trump sobre regulaciones, sufren por la falta de mentes hiperespecializadas y se ahogan en procesos burocráticos, en Shenzhen o Pekín las cosas se mueven a otro ritmo.
El problema para EEUU es que la tecnología ya no es lo que era hace unos años. Ahora la inteligencia artificial necesita fábricas de chips, centros de datos gigantes, ordenadores de gran potencia y ahora se puede afirmar de forma rotunda que China es imbatible.
Por otro lado, China es de los países con mayor potencia de generación eléctrica, cosa que no tiene Estados Unidos. A pesar de que Trump haya puesto restricciones comerciales, no es suficiente para detener el desarrollo tecnológico que puede alcanzar el país liderado por Jinping.
Además, los bloqueos comerciales que le ha puesto al país asiático le han salido bastante mal. En vez de frenarlos, les han dado el empujón que necesitaban para fabricar sus propios componentes. Han aprendido que la independencia es su mejor baza.
Sin ir más lejos, Elon Musk ya afirmó hace un tiempo que si las cosas siguen tal y como van, Xi Jinping podría hacerle frente a Donald Trump con sus chips auténticos en menos de 5 años.
“China tendrá más poder que nadie y probablemente tendrá más chips”, afirmó Musk, según una entrevista en el podcast Moonshots with Peter Diamandis, fragmento tomado por Business Insider.
A pesar de que tenga limitaciones, va a llegar a un punto en el que “descubrirá las fichas” para crear sus propios semiconductores y, teniendo la ventaja energética que actualmente muchos subestiman, “superará con creces al resto del mundo en computación con IA”.
A esto hay que sumar la cantidad de datos que manejan. En Occidente se usa una aplicación para cada cosa: una para hablar, otra para pagar y otra para pedir comida. En China lo hacen todo con una sola aplicación: WeChat. Eso significa que sus empresas tienen una montaña de datos diarios listos para entrenar a sus máquinas y hacerlas más potentes, mucho más rápido que las de EEUU.
De ahí que ya, desde hace años, Elon Musk esté detrás de la idea de que X se convierta en el epicentro del mundo financiero, gestionando todos los aspectos relacionados con el dinero en la vida de las personas. Busca imitar a China.
Pese a todo esto, parece que la carrera está claramente liderada por los asiáticos (y con bastante ventaja). Por eso, muchos inversores están empezando a mirar a Asia con otros ojos. Silicon Valley sigue siendo una máquina de hacer dinero, pero se ha vuelto un sitio caro, lento y complejo a nivel burocrático, y eso es algo que Musk sabe y ha podido incluso comprobar con sus propios ojos.


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