Autor: admin

  • He dejado Linux tras 8 años por Windows 11″: la confesión de un experto que ha enfurecido a la comunidad: «Para ser claro, creo que solo soy un pragmático»

    He dejado Linux tras 8 años por Windows 11″: la confesión de un experto que ha enfurecido a la comunidad: «Para ser claro, creo que solo soy un pragmático»

    ​​

    Durante años, entre programadores y usuarios, la pelea entre Linux y Windows ha sido casi deporte nacional, con alguna que otra noticia de vez en cuando hablando de cómo el creador de X se mete con Linux o el experto Y pone a Windows como el peor sistema operativo del mundo.

    Lo cierto es que poco tienen que ver uno con el otro. Linux es para los que quieren control total, para trastear hasta el último hueco y personalizarlo todo. Windows, en cambio, es la opción cómoda, con más juegos, más soporte y, claro, menos dolores de cabeza para el usuario básico.

    El punto aquí es qué pasa cuando alguien que pasó ocho años en Linux decide cambiar a Windows. Eso es justo lo que pasó con un desarrollador que contó su experiencia en un hilo de Reddit. Con años de uso en distintas distribuciones como Ubuntu, Arch, Fedora e incluso NixOS, y acostumbrado a trabajar con Python, Rust y Neovim, pensaba regresar a Windows como algo temporal. Sin embargo, se sorprendió.

    «Hace poco volví a Windows 11 después de pasar los últimos 8 años como usuario (casi) a tiempo completo de Linux, y me ha impresionado muchísimo lo mucho que ha avanzado el sistema operativo», comenta. Reconoce que extraña algunas herramientas de Linux, como el gestor de archivos Dolphin o el terminal Konsole, pero las diferencias prácticas le hicieron quedarse.

    Una de las razones que más lo empujaron a todo este cambio fueron los videojuegos. Tal y como comenta, y a pesar de que Proton ha mejorado mucho, su experiencia con mods y sistemas antitrampas le hacía la vida imposible.

    «Solo quería descargar el juego, poner algunos mods y jugar sin pelearme con capas de compatibilidad», explica. Además, la realidad virtual reconoce que funciona mejor en Windows.

    Otro gran problema es la eterna transición entre Wayland y X11 en Linux, que le provocaba fallos cada dos por tres con el streaming en Discord. «Tenía problemas con el tinte verde o negro en la pantalla, pequeños cortes de audio y más», explica, frustrado por las complicaciones técnicas que, en Windows, simplemente no existen.

    Y no fueron solo esas las piedras en el camino, ya que también menciona pantallas negras tras la suspensión, software especializado que no funcionaba bien y errores con sistemas de archivos como Btrfs. Esto, sumado al desgaste de los años, lo llevó a probar Windows 11.

    Dos descubrimientos importantes en Windows 11 que le dieron una grata sorpresa

    Comenta que lo que realmente le cambió la experiencia fueron dos cosas: el gestor de paquetes Scoop y WSL2.

    «Probé winget y lo odié, me parecía un script torpe que deja basura por todos lados», explica. Pero Scoop, dijo, «es el verdadero gestor de paquetes. Instala aplicaciones portátiles en un solo directorio limpio y organiza todo de manera ordenada. Desde Neovim, Git, Python, hasta Rust, todo se instala con un simple comando. Simplemente funciona, sin líos».

    La segunda sorpresa fue WSL2, el Subsistema de Windows para Linux, que le ofrece un kernel real de Linux dentro de Windows, sin complicaciones ni errores de escritorio. Pese a que lo usó poco, comenta que valoró mucho poder ejecutar herramientas como adb o scripts Linux cuando lo necesitaba. «Apenas lo uso porque Scoop ya tiene versión nativa para casi todo», añade.

    «Después de limpiar un poco Windows para quitar ‘bloatware’ con ReviOS Playbook, instalé Scoop, configuré mis juegos y software, y el trasteo pasó de ser frustrante a divertido«, afirma.

    Con todo esto, su reflexión tras dar el paso es bastante clara. «Linux me obligaba a pasar más tiempo arreglando problemas que disfrutando. Con Windows, después de la configuración inicial, pasé a personalizar a gusto, instalar mods y optimizar flujos de trabajo».

    Si bien es cierto que reconoce que cada sistema operativo tiene sus defectos, parece que ahora tiene favorito: «Para ser claro, creo que solo soy un pragmático. No odio Linux. Todavía creo que el sistema de archivos de Windows apesta, y que depurar problemas ahí es más complicado que en Linux con sus herramientas como dmesg o journalctl».

    Pero al final eligió «la herramienta que menos fricción me genera para hacer mi trabajo y jugar». Que precisamente sea tan sencillo de ejecutar todo sin pelearse con el sistema le ha hecho quedarse en Windows 11 para su día a día.

    Otros artículos interesantes:

     

  • Lee Seung-hoon, técnico de electrodomésticos Samsung y LG: «Ahora mismo la gente rica ya no usa este tipo de lavadoras»

    Lee Seung-hoon, técnico de electrodomésticos Samsung y LG: «Ahora mismo la gente rica ya no usa este tipo de lavadoras»

    ​​

    Durante mucho tiempo, las lavadoras de tambor o de carga frontal fueron las grandes estrellas de los catálogos de electrodomésticos. Su diseño moderno, la posibilidad de integrar secado y su imagen de producto casi del futuro las convirtieron en la opción favorita de millones de hogares, especialmente aquellos con mayor presupuesto.

    Sin embargo, la tendencia ha dado un giro inesperado, incluso en los barrios más ricos de Corea del Sur, están perdiendo terreno frente a un modelo más clásico, como lo son las de tipo Tongdol (lavadora de carga superior), un electrodoméstico típico en Asia.

    El técnico Lee Seung-hoon y CEO de Good Day Care, que lleva décadas reparando equipos de marcas como Samsung o LG, afirma que hoy en día la gente rica ya no usan este tipo de lavadoras. Sus palabras apuntan a un cambio en las prioridades de los consumidores.

    Cabe señalar que el precio ya no es el factor decisivo, sino la eficacia y la fiabilidad, donde las lavadoras de carga frontal, con su atractivo estético y su ciclo de secado, dominaron el mercado durante la década pasada.

    Pero con el tiempo empezaron los problemas, con riesgos de incendio asociados a la función de secado, menor potencia de limpieza en prendas voluminosas y mayor fragilidad en los traslados. Debido a esto, los usuarios comenzaron a mirar hacia un tipo de lavadora que parecía superado.

    El regreso de las lavadoras tipo Tongdol o lavadora de carga superior

    Las Tongdol en Corea del Sur, conocidas como lavadoras de apertura superior, ahora regresan con fuerza.

    La razón es sencilla, puesto que ofrecen mayor poder de limpieza, algo que los consumidores valoran por encima del aspecto estético. Estas lavadoras resultan especialmente eficaces con ropa voluminosa como mantas, edredones o chaquetas de invierno.

    Incorporan además funciones modernas, como la ebullición, que garantiza un lavado más higiénico. Pese a que su capacidad interna ha aumentado, no ocupan más espacio exterior, lo que facilita su instalación en hogares de cualquier tamaño.

    En el terreno económico, la diferencia también pesa, donde las Tongdol suelen ser más baratas y con menor coste de reparación. Su sistema es más robusto, por lo que resisten mejor los traslados a diferencia de las de tambor, que utilizan contrapesos para equilibrarse y suelen dañarse con facilidad al moverlas.

    En redes sociales abundan testimonios de usuarios que aseguran haber recuperado la satisfacción de lavado tras volver a una Tongdol. Hablan de menos desgaste en las prendas, de la comodidad de lavar grandes volúmenes sin complicaciones y de la tranquilidad de contar con un equipo más fiable.

    Lavadoras: de lo mecánico a lo inteligente

    El caso de Corea del Sur no se entiende sin mirar hacia atrás. Las lavadoras han pasado por varias etapas tecnológicas que reflejan los cambios en la sociedad y en los hábitos de consumo, sobe todo donde las primeras máquinas, a mediados del siglo XX, eran puramente mecánicas.

    Movían el agua y el detergente, pero requerían supervisión constante y apenas ofrecían programas de lavado. Con los años llegaron las lavadoras automáticas, que introdujeron ciclos completos y se convirtieron en un aliado imprescindible en los hogares.

    La gran revolución fue el salto a los modelos de carga frontal en los años 2000. Con su diseño estilizado y la posibilidad de integrar secadora, se vendieron como el electrodoméstico premium. Durante un tiempo cumplieron esa promesa, pero la acumulación de averías y la limitación en el lavado de ciertas prendas empañaron su reputación.

    Hoy la tecnología vuelve a cambiar el panorama, ya que existen lavadoras inteligentes capaces de conectarse al móvil, ajustar el consumo de agua y electricidad según la carga o incluso dosificar automáticamente el detergente.

    Modelos con WiFi integrado permiten programar el inicio o recibir avisos de mantenimiento. La paradoja es que, a pesar de todos estos avances, muchos consumidores están optando por un formato más tradicional como la Tongdol.

    Otros mercados podrían seguir el mismo camino. Por ejemplo, en Europa y Estados Unidos, las lavadoras de carga frontal siguen dominando, pero los problemas de mantenimiento, la preocupación por el consumo energético y el auge de la ropa de gran tamaño podrían dar ventaja a formatos más prácticos en los próximos años.

     

  • Qué está ocurriendo si escuchas un zumbido en un enchufe y por qué nunca debes ignorarlo

    Qué está ocurriendo si escuchas un zumbido en un enchufe y por qué nunca debes ignorarlo

    ​​

    En cualquier casa hay pequeños sonidos, como los del frigorífico, el ventilador, el chasquido de la tele o el cargador del móvil conectado a la corriente; todos forman parte del ruido habitual del hogar.

    Sin embargo, hay un sonido que conviene tomar en serio, que es el zumbido que proviene de un enchufe. A primera vista puede parecer algo sin importancia, incluso un ruido puntual de un aparato.

    Pero en muchos casos ese pequeño y extraño ruido indica que algo no está funcionando correctamente en el sistema eléctrico de la vivienda.

    De hecho, un enchufe que emite zumbidos puede ser una señal temprana de problemas en el cableado, de sobrecarga en el circuito o de conexiones defectuosas.

    Cabe señalar que lo preocupante es que muchas personas tienden a ignorarlo. Y ahí es donde puede surgir el verdadero riesgo.

    Por qué un enchufe puede emitir un zumbido

    Un enchufe en buen estado no debería producir ningún sonido, y cuando aparece un zumbido, suele ser porque la electricidad no circula de forma estable por el circuito.

    En algunos casos se debe a pequeñas vibraciones provocadas por la corriente eléctrica al atravesar los componentes del enchufe. Sin embargo, también puede estar relacionado con un fenómeno conocido como arco eléctrico.

    Esto ocurre cuando la electricidad salta entre dos puntos conductores en lugar de fluir correctamente por el cableado.

    Un pequeño salto de corriente que genera calor y puede provocar desgaste en los materiales del enchufe o en los cables que forman parte de la instalación eléctrica.

    El resultado es un sonido que puede parecer leve, pero que en realidad es una señal de que el sistema eléctrico está operando en condiciones anómalas.

    Las causas más comunes detrás del problema

    Uno de los más habituales es la presencia de cables sueltos dentro del propio enchufe, lo que provoca resistencia eléctrica y pequeñas vibraciones cuando circula la corriente.

    Otra causa frecuente es una instalación eléctrica envejecida o mal realizada, especialmente en viviendas antiguas donde el sistema eléctrico no se ha renovado durante décadas.

    También puede aparecer este ruido cuando hay sobrecarga en el circuito, una situación bastante común en los hogares actuales.

    Y es que cada vez utilizamos más dispositivos electrónicos —televisores, ordenadores, cargadores, electrodomésticos— y, en muchos casos, varios de ellos comparten el mismo enchufe o regleta.

    En otras ocasiones el origen del problema no está en el enchufe en sí, sino en algún componente del circuito eléctrico o incluso en el cuadro eléctrico de la vivienda.

    En cualquiera de estos casos, el zumbido es una señal clara de que algo no funciona correctamente.

    Qué hacer si escuchas un zumbido en un enchufe

    Si un enchufe comienza a emitir ese ruido, lo más recomendable es actuar con precaución. Lo primero es dejar de utilizarlo y desconectar cualquier aparato conectado.

    Después, conviene comprobar si el enchufe está caliente al tacto o si presenta señales visibles de daño, como manchas oscuras, plástico deformado o marcas de quemadura.

    Si el zumbido continúa o se detecta algún signo de deterioro, lo más prudente es cortar la electricidad desde el cuadro eléctrico de la vivienda y contactar con un electricista.

    Intentar reparar el enchufe sin conocimientos puede resultar peligroso, ya que el sistema eléctrico de la casa maneja voltajes capaces de provocar lesiones graves.

    Este tipo de situaciones también pone sobre la mesa un problema bastante común en muchas viviendas: las instalaciones eléctricas obsoletas.

    En numerosos hogares el sistema eléctrico tiene varias décadas de antigüedad. Con el paso del tiempo, cables, enchufes y conexiones pueden deteriorarse debido al consumo eléctrico actual.

    Hoy utilizamos muchos más dispositivos electrónicos que hace veinte o treinta años, lo que incrementa la carga en los circuitos eléctricos del hogar.

    Por eso, realizar revisiones periódicas de la instalación eléctrica puede ayudar a detectar problemas antes de que se conviertan en una situación peligrosa.

    Un zumbido en un enchufe puede parecer un detalle sin importancia, pero en algunos casos ese sonido es la primera señal de que algo no está funcionando correctamente.

     

  • Microsoft podría retrasar o abandonar su objetivo de energía limpia para 2030 por el auge de la IA

    Microsoft podría retrasar o abandonar su objetivo de energía limpia para 2030 por el auge de la IA

    ​​

    Microsoft estaría reconsiderando uno de sus compromisos medioambientales más ambiciosos. Según un informe reciente, la compañía evalúa la posibilidad de retrasar o incluso abandonar su objetivo de 2030, que buscaba igualar el 100% de su consumo eléctrico con energía renovable en cada hora del día.

    Este posible cambio llega en un momento clave para la industria tecnológica, marcado por el crecimiento acelerado de los centros de datos impulsados por la inteligencia artificial. La expansión de servicios en la nube y herramientas basadas en IA está disparando la demanda energética a niveles que podrían hacer inviables algunos planes de sostenibilidad definidos hace apenas unos años.

    El objetivo original de Microsoft consistía en garantizar que toda la electricidad consumida por sus operaciones proviniera de fuentes renovables en tiempo real, una meta mucho más exigente que los modelos tradicionales de compensación anual. Sin embargo, el aumento exponencial en el consumo energético derivado de nuevas infraestructuras tecnológicas está obligando a replantear esa estrategia.

    A pesar de estas informaciones, la compañía ha matizado que no ha tomado una decisión definitiva. En declaraciones recientes, un portavoz ha asegurado que Microsoft sigue buscando fórmulas para mantener sus compromisos energéticos, incluyendo acuerdos con proveedores para ampliar su capacidad de energía libre de carbono.

    Entre estas iniciativas destaca la colaboración con We Energies para desarrollar proyectos energéticos en Wisconsin, que aportarán aproximadamente 1,2 gigavatios de capacidad adicional basada en energía solar y almacenamiento en baterías. Se espera que estos proyectos comiencen a operar a partir de 2028, contribuyendo a reforzar la red eléctrica con fuentes más sostenibles.

    El contexto, sin embargo, refleja un cambio más amplio en el sector tecnológico. Gigantes como Amazon y Alphabet también están aumentando de forma masiva sus inversiones en infraestructuras de inteligencia artificial, con presupuestos que alcanzan cientos de miles de millones de dólares.

    Este crecimiento está transformando la forma en que las grandes tecnológicas abordan el suministro energético. La necesidad de garantizar capacidad suficiente y estable entra en tensión con los objetivos climáticos más ambiciosos, abriendo un debate sobre la viabilidad de cumplir ciertos compromisos en el contexto actual.

    Por ahora, Microsoft se encuentra en una fase de evaluación interna. La decisión final podría marcar un punto de inflexión en la estrategia climática de la industria tecnológica.

     

  • La forma más barata de mejorar tu WiFi: reutilizar un móvil Android antiguo y convertirlo en un repetidor

    La forma más barata de mejorar tu WiFi: reutilizar un móvil Android antiguo y convertirlo en un repetidor

    ​​

    Si tu conexión WiFi es inestable o la señal no llega a todas las habitaciones de tu casa, y no quieres o no puedes gastar en un router mesh, hay una solución que probablemente ya tienes en casa: un móvil Android antiguo.

    Con la función de hotspot que incluye el propio sistema operativo, ese teléfono puede convertirse en un puente entre el router y cualquier rincón sin cobertura, sin instalar nada y en menos de cinco minutos.

    Lo que hace el móvil en este caso es conectarse a la red WiFi del router como cualquier otro dispositivo y, al mismo tiempo, emitir su propia red a la que se conectan los equipos que están en la zona sin señal.

    Cabe señalar que esto no amplifica la velocidad contratada con el operador ni mejora la señal del router. Lo que sí hace es extender el alcance físico de la red a zonas donde el router no llega por sí solo.

    Para navegación, streaming o trabajo remoto funciona perfectamente en la mayoría de los casos. Eso sí, el sistema genera lo que se conoce como doble NAT, dos capas de traducción de red entre internet y los dispositivos finales.

    En uso cotidiano no se nota, pero puede añadir latencia en videojuegos en línea o aplicaciones que requieren reenvío de puertos. Para esos casos, el hardware dedicado sigue siendo la mejor opción.

    Cómo configurarlo paso a paso

    Antes de empezar, si el móvil tiene una SIM con datos activos, desactívalos. De lo contrario, el sistema puede enrutar parte del tráfico a través de la tarifa móvil en lugar del WiFi del router.

    En en tu móvil Android, ya sea Google, Motorola, OnePlus y similares, sigue estos pasos:

    1. Abre Ajustes y entra en Redes e Internet.

    2. Selecciona Compartir Internet.

    3. Toca Configurar zona WiFi para establecer nombre y contraseña.

    4. En Velocidad y compatibilidad, elige 2,4 GHz para mayor alcance o 5 GHz si el móvil está cerca del área a cubrir.

    5. Guarda los cambios y deja el hotspot activo.

    6. Una vez configurado, conecta los dispositivos de la zona sin señal a la nueva red del móvil igual que lo harías con cualquier otra red WiFi.

    Dónde colocar el móvil para que funcione bien

    Cabe señalar que la posición del móvil es tan importante como la configuración, por lo que el teléfono necesita recibir buena señal del router para poder redistribuirla con calidad.

    Si lo colocas demasiado lejos del enrutador, lo que redistribuirá será una señal ya degradada y el resultado no mejorará.

    El punto ideal es a mitad de camino entre el router y la zona sin cobertura, en un lugar donde el indicador de WiFi del móvil muestre al menos dos o tres barras.

    Un pasillo, una estantería o una mesita auxiliar suelen funcionar bien, y es que como el móvil necesita estar enchufado de forma permanente, la proximidad a una toma de corriente también condiciona la elección del punto.

    Si piensas dejar el móvil funcionando como repetidor de forma continua, la batería es el principal punto de atención. Un hotspot activo consume energía, y mantener el teléfono enchufado al cien por cien durante días deteriora las celdas con el tiempo.

    Muchos Android permiten limitar la carga máxima al ochenta por ciento desde Ajustes, en la sección de batería o cuidado del dispositivo, según el fabricante.

    En dispositivos que soportan passthrough charging, la corriente alimenta el sistema directamente sin pasar por la batería, lo que reduce el desgaste de forma notable. Por ello, conviene verificar si tu modelo admite esta función antes de asumir que está disponible.

    Un repetidor WiFi básico cuesta entre 20 y 40 euros, y un nodo mesh adicional puede superar los 80 euros. Si tienes un Android antiguo a mano, esta solución no cuesta nada, está lista en minutos y resuelve el problema para el uso diario.

    Para hogares grandes o necesidades de red más exigentes, el hardware dedicado sigue siendo la opción más robusta, pero como primer paso ante un problema de cobertura, este método tiene más utilidad de la que suele reconocérsele.

     

  • Este mapa muestra la última vez que cada país estuvo en guerra: la fecha de España es controvertida

    Este mapa muestra la última vez que cada país estuvo en guerra: la fecha de España es controvertida

    ​​

    La guerra es el gran fracaso de la humanidad, y sin embargo, somos quienes somos, al menos como país, debido a los miles de conflictos armados que se han sucedido a lo largo de los siglos. Un mapa de The Data Drop recoge la última vez que cada país del mundo participó en un guerra.

    Es un mapa para el debate, porque en tiempos modernos, es difícil definir lo que es un conflicto armado. En realidad, eso es sencillo. Cuando un país ataca a otro con armas o debe defenderse de ellas, está en guerra. Lo complicado es definir cuando no lo está…

    En el caso de España, hay debate. Según este mapa, nuestro país estuvo en guerra hace solo 12 años. Vamos a ver si es verdad.

    La última batalla de cada país

    Solo dos países en el mundo nunca han enviado soldados a combatir. Son Islandia y Mongolia. Islandia no tiene ejército, ni armada ni fuerza aérea. En su Constitución no existe un mecanismo para declarar la guerra. Pero tiene una gran importancia geopolítica, por eso es el único país de la OTAN sin soldados.

    Mongolia es otro caso curioso. Allí nació Gengis Kan, uno de los más sanguinarios conquistadores de la historia. Batalla tras batalla, conquistó buena parte de lo que hoy es China, Rusia, y Asia central, para formar el imperio antiguo más grande de la historia. Pero desde que Mongolia se formó como nación moderna, en 1924, nunca ha entrado en guerra.

    El país de la Europa continental más pacífico, es Suecia. No ha participado activamente en un conflicto bélico desde 1814. Se salvó de Napoleón, y de las dos guerras mundiales. Pero como vamos a ver con España, el dato es relativo. Entre 1960 y 1964 participó en una misión de paz para las Naciones Unidas, en donde entró en combate con rebeldes congoleños, que querían independizarse. Murieron 20 soldados suecos. Técnicamente, no había ninguna guerra declarada.

    Llegamos así al caso de España. Según el mapa interactivo de The Data Drop, la última vez que España participó activamente en un conflicto, fue en la Guerra de Afganistán, en 2014. Hace 12 años.

    Técnicamente, puede decirse que es así. Aunque nuestro país no combatió directamente, sí envió tropas como parte de la OTAN. Su misión era garantizar la seguridad en las provincias de Herat y Badghis, y mantuvo enfrentamientos y situaciones de combate contra los rebeldes.

    Algo similar ocurrió en la Guerra de Irak (2004), en donde España se alió con Estados Unidos y el Reino Unido (la famosa foto de Aznar fumando un puro con George Bush). Las tropas españolas de la Brigada Plus Ultra II participaron en unos 40 combates, incluyendo ataques con morteros y emboscadas a patrullas en zonas como Nayaf.

    Si buscamos un conflicto de guerra clásica, en donde el ejército español era un objetivo directo, hay que retroceder a la guerra del Sáhara (años 70 del pasado siglo) y Sidi Ifni (1958), en donde España perdió todas las colonias africanas salvo Ceuta y Melilla.

    La mayoría de los españoles ve la guerra como algo lejano, pero la última fue hace solo 12 años, aunque muy lejos de nuestro país. Esperemos que esa fecha de 2014 se mantenga mucho tiempo. Puedes consulta el mapa interactivo en este enlace.

     

  • He añadido una barra de tareas al estilo Windows a mi móvil Android y me arrepiento de no haberlo hecho antes

    He añadido una barra de tareas al estilo Windows a mi móvil Android y me arrepiento de no haberlo hecho antes

    ​​

    Usar un móvil como un PC es algo que sería muy cómodo para las personas que trabajan en remoto. Solo imagina poder estar en cualquier lugar con tu teclado y ratón para usar tus herramientas favoritas desde este dispositivo.

    De hecho, hasta para aquellos que quieren probar algo distinto es una increíble idea. Aunque los smartphones no son compatibles con Windows, es posible añadir funciones de escritorio en tu teléfono y sin tener que hacer maravillas o pagar por algún servicio.

    En el caso de que ya hayas utilizado los mejores launchers para Android, los modos escritorio tipo Samsung DeX o las apps de personalización profunda, sabes que el teléfono puede ser mucho más que una simple pantalla con programas y juegos.

    Si tu objetivo realmente es aumentar la productividad con mayor multitarea y características que ofrezcan más eficiencia en la interfaz, quédate aquí, porque en esta guía vas a aprender paso a paso la forma sencilla de transformar tu móvil Android en un ordenador.

    Cómo usar una barra de tareas similar a la de Windows en Android

    Una de las cosas más prácticas y cómodas de Windows es su barra de tareas y el menú de inicio, ya que en estos apartados se distribuyen las aplicaciones de una manera productiva, mientras que hace que la interfaz sea más amplia.

    Aunque parezca una locura o algo demasiado complicado de hacer, es más sencillo de lo que crees y funciona de una manera similar a cualquier otro Launcher que cambia el estilo original de las pantallas principales del sistema operativo.

    Para no complicarte la vida, es justamente lo que necesitas: un lanzador que convierta el teléfono en un PC. Aunque hay varias herramientas que permiten hacer este cambio, una de las más recomendadas es Taskbar, la cual se encuentra disponible oficialmente en la Play Store.

    ¿Cómo funciona? Al igual que cualquier otro launcher, lo que hace es emplear una capa de personalización para que la interfaz fija se convierta en una completamente distinta. De esta manera, tienes la posibilidad de hacer uso de una barra de tareas o menú de inicio, ya sea en vertical u horizontal.

    Entonces, solo es cuestión de que la instales y confirmes los permisos para que pueda aplicar el diseño en cuestión, sin root o configuraciones difíciles.

    De hecho, algunas de sus funciones pueden ser personalizadas dependiendo de cómo quieras tu experiencia cercana al escritorio de ordenador.

    Esta se ubica en la parte inferior y ahí tienes acceso a las aplicaciones directas, apps abiertas y otras características que facilitan el movimiento a través de la pantalla principal del sistema.

    Es posible ajustar aplicaciones, buscar herramientas, generar apps flotantes y mucho más. El tamaño, transparencia, posición y acceso directos también pueden ser manipulados a tu gusto, lo cual expande más la productividad en caso de que tengas que responder correos, crear documentos o gestionar proyectos frecuentemente.

    En cuanto a los requisitos mínimos, no es tan exigente, siempre y cuando tengan una versión igual o superior a Android 5.0. cabe destacar que el sistema operativo fomenta el uso de interfaces adaptativas y multitarea desde su documentación oficial.

    ¿Por qué esta simple función mejora tanto tu productividad?

    Si tienes un smartphone de pantalla grande como Samsung Galaxy S26 Ultra, Google Pixel 10 Pro XL o Xiaomi 16 Ultra, seguro que va a servirte de mucho.

    En efecto, usar este tipo de cambios es una idea perfecta para los móviles plegables, ya que sería básicamente como tener un teléfono, tablet y ordenador a la vez.

    Lo cierto es que a simple vista parece difícil adaptarse después de que llevas años utilizando la misma interfaz todo el tiempo, pero pronto te das cuenta de que las acciones que normalmente requieren de varios pasos se resuelven en tan solo uno.

    Con una modificación pequeña en la apariencia, se obtiene una ventaja poderosa en la práctica y por eso es que deberías darle una oportunidad. Podría decirse que se asemeja mucho a lo que Samsung ofrece con el modo DeX, aunque no tan avanzado.

    En pocas palabras, es una decisión que aporta mucho a optimizar el rendimiento del móvil al máximo.

     

  • El puerto «secreto» de tu Smart TV: para qué sirve el HDMI ARC y por qué deberías usarlo siempre

    ​​

    Cualquier televisor de hoy en día, incluso los de gama media y baja, vienen con varios puertos HDMI, pero no todos ofrecen las mismas funciones. Algunos llevan etiquetas como ARC o incluso eARC, y ahí empiezan a surgir todas las dudas.

    La parte trasera de una tele suele parecer un panel técnico con múltiples entradas, con USB, óptico digital, Ethernet, salidas auxiliares y, por supuesto, varios HDMI. Este último es el más utilizado para conectar dispositivos externos como consolas, reproductores, ordenadores o barras de sonido.

    Pero aunque todos los puertos HDMI parecen iguales a simple vista e incluso en el nombre, hay diferencias clave que marcan cómo funcionan y para qué sirven.

    Algunas versiones permiten solo enviar imagen, otras también reciben sonido, y algunas más avanzadas gestionan señales de audio de alta fidelidad. Si no sabes cuál estás usando, puede que estés desaprovechando parte del potencial de tu televisor o sistema de sonido.

    Para qué sirve un puerto HDMI y por qué hay tantos

    El HDMI se ha convertido en el conector estándar para casi todo lo relacionado con el vídeo y el sonido. Reemplazó a los antiguos euroconectores, conectores RCA o VGA, y permite transmitir imagen y audio digital de forma limpia y en alta calidad.

    Con un solo cable puedes enviar contenido 4K, activar funciones HDR, gestionar sonido envolvente o aprovechar las tasas de refresco elevadas para videojuegos. Por eso lo encuentras en televisores, proyectores, portátiles, consolas o receptores AV. Aunque todos los puertos HDMI usan el mismo puerto, sus capacidades pueden variar según la versión.

    Algunos están pensados solo para entrada de señal, otros también pueden devolver el audio, e incluso hay modelos preparados para gestionar datos sin comprimir a través de HDMI 2.1. Por eso no todas las conexiones HDMI son iguales, aunque por fuera lo parezcan.

    HDMI estándar: el conector de toda la vida

    El HDMI tradicional es el que se usa habitualmente para enviar señal desde un dispositivo fuente hacia el televisor. Por ejemplo, conectas una consola o un reproductor Blu-ray, y tanto el vídeo como el sonido viajan al televisor a través de ese cable.

    La conexión es sencilla y funciona sin complicaciones, pero tiene una limitación importante: el audio solo va en una dirección. Si quieres que el sonido salga del televisor hacia otro equipo, como una barra de sonido, necesitas otro cable, normalmente óptico digital.

    Este tipo de HDMI está presente en prácticamente cualquier dispositivo multimedia, por lo que funciona perfectamente para ver contenidos, pero si tienes una configuración de sonido más compleja o buscas reducir cables, se queda corto.

    Cabe señalar que no gestiona devoluciones de señal ni integra funciones más avanzadas, por lo que no compatible con sistemas de sonido de alta gama, ni tampoco cuenta con características avanzadas como el control del volumen del equipo de audio desde el mando de la tele.

    HDMI ARC: una función clave si usas barra de sonido

    Aquí es donde entra en juego el HDMI ARC, que son las siglas de Audio Return Channel, y su función es permitir que el sonido del televisor viaje en dirección contraria por el mismo cable HDMI, desde la tele hacia un sistema de sonido externo.

    De esta forma, puedes ver contenido desde plataformas de streaming como Netflix, HBO o YouTube directamente en el Smart TV y enviar el audio a la barra de sonido sin necesidad de cables adicionales.

    Con ARC, el puerto HDMI se convierte en un canal bidireccional, pero solo para el audio. La imagen sigue fluyendo desde la fuente al televisor como siempre, pero ahora el sonido puede regresar por el mismo camino.

    Esta función es especialmente útil si tienes varios dispositivos conectados al televisor y quieres centralizar el audio en un único sistema. Evitas líos de cables, ahorras espacio y facilitas el control con un solo mando. Si usas una barra de sonido, lo más lógico es aprovechar la conexión para sacarle partido.

    Te permite controlar el volumen desde el televisor, reduce la latencia y elimina la necesidad de configurar salidas ópticas o auxiliares. Eso sí, solo funcionará si son compatibles con ARC.

    Cómo saber si tu televisor tiene ARC (y por qué importa)

    Identificar si tu televisor tiene esta función es sencillo, solo tienes que mirar junto a los puertos HDMI, si uno de ellos lleva la palabra ARC, ya lo tienes. También deberás asegurarte de que el equipo de sonido, ya sea barra o receptor, tenga entrada HDMI con soporte ARC. Ambos extremos deben ser compatibles para que funcione.

    No todos los televisores lo incluyen, sobre todo los modelos de gama baja. Ea por esta razón que saberlo puede marcar la diferencia entre sistema de sonido integrado o depender de soluciones externas y más engorrosas.

    Aunque ARC es útil, su evolución natural se llama eARC, la versión mejorada que forma parte del estándar HDMI 2.1. La diferencia principal está en la capacidad de enviar audio sin comprimir, lo que significa que puedes disfrutar de formatos como Dolby TrueHD o DTS-HD Master Audio con máxima calidad, algo imposible con el ARC tradicional.

    Sin duda, es la opción ideal si tienes un sistema de sonido potente o una barra de gama alta, como Sonos, que admita formatos de cine. Por supuesto, tanto el televisor como el equipo de sonido deben ser compatibles con eARC para que funcione.

    Otros artículos interesantes:

     

  • Estás usando mal el puerto HDMI en tu Smart TV y seguramente nadie te lo había contado hasta ahora

    Estás usando mal el puerto HDMI en tu Smart TV y seguramente nadie te lo había contado hasta ahora

    ​​

    La mayoría de televisores actuales incluyen varios puertos HDMI en la parte trasera que, a simple vista, parecen idénticos, con el mismo tamaño, misma forma, así como la misma función aparente.

    Esto a los usuarios los lleva a una conclusión lógica, que cualquier dispositivo puede conectarse a cualquier puerto sin diferencia, pero el problema es que esa suposición no se sostiene en la práctica.

    Los fabricantes distribuyen capacidades distintas entre los puertos, lo que significa que no todos ofrecen el mismo rendimiento. Algunos están preparados para funciones avanzadas y otros no.

    Este detalle pasa desapercibido para la mayoría de usuarios, ya que el televisor funciona, la imagen aparece y el sonido se reproduce. Pero en muchos casos lo hace por debajo de lo que realmente podría ofrecer.

    El error es que, cuando conectas una consola, una barra de sonido o un reproductor en el primer puerto disponible sin comprobar sus características, el sistema responde, pero no activa todas las funciones posibles, donde el resultado es una experiencia limitada.

    Por qué no todos los puertos HDMI son iguales

    Es importante mencionar que detrás de cada puerto hay una versión distinta del estándar HDMI. Algunos están preparados para manejar mayor ancho de banda, lo que permite resoluciones más altas, tasas de refresco superiores o tecnologías como HDR avanzado.

    Otros puertos, en cambio, están pensados para usos más básicos, que funcionan correctamente, pero no pueden activar determinadas funciones aunque el dispositivo conectado sí lo permita.

    También hay puertos específicos para audio, diseñados para enviar sonido de alta calidad a barras o sistemas externos. Si no se utilizan, esa mejora simplemente no entra en juego.

    En la parte trasera o lateral de cualquier Smart TV hay varios puertos HDMI idénticos. Junto a uno de ellos, o a varios en modelos más avanzados, hay una etiqueta que los diferencia del resto: ARC o eARC.

    Esas siglas indican que ese puerto tiene capacidades que los demás no tienen, y conectar el sistema de audio a cualquier otro significa renunciar a parte de la calidad que ese equipo puede ofrecer.

    Qué son ARC y eARC, y en qué se diferencian

    ARC son las siglas de Audio Return Channel; su función es permitir que el televisor y el sistema de audio externo se comuniquen en ambas direcciones a través de un único cable HDMI.

    Cuando reproduces contenido en la tele, el sonido viaja desde el televisor hasta la barra de sonido por ese mismo cable. Es cómodo y funcional, pero tiene un límite.

    Y es que el ancho de banda de ARC no es suficiente para transmitir formatos de audio avanzados sin comprimir, lo que significa que el sonido que llega al sistema externo ha sido procesado y reducido respecto al original.

    eARC, que es la versión mejorada de ese estándar, resuelve exactamente ese problema, y la diferencia fundamental respecto a ARC es la capacidad de transmisión.

    Cabe mencionar que eARC tiene un ancho de banda muy superior, lo que le permite enviar audio sin comprimir y en formatos de alta resolución como Dolby TrueHD, Dolby Atmos o DTS:X.

    Dolby Atmos y DTS:X son los estándares de sonido envolvente tridimensional que incluyen las producciones de mayor calidad en las plataformas de streaming actuales: crean la sensación de que el sonido se mueve a tu alrededor en tres dimensiones, no solo de lado a lado.

    Si el audio llega a tu barra de sonido por un puerto sin eARC, esa experiencia sonora se convierte en una versión comprimida de sí misma, aunque la barra sea compatible y el televisor también lo sea.

    Cuando reproduces Netflix, Disney+, Prime Video u otro servicio directamente desde las apps instaladas en tu Smart TV, es el propio televisor el que gestiona la señal y la envía al sistema de audio externo.

    Si esa señal viaja por un puerto HDMI estándar, el televisor no puede transmitir el audio en su formato original de alta calidad; lo comprime antes de enviarlo.

    El resultado es que estás pagando por una suscripción en calidad de audio superior y recibiéndola en un formato inferior, sin ningún aviso de que eso está ocurriendo.

    Con el puerto eARC correcto, el audio de esas mismas aplicaciones llega a tu barra de sonido o receptor en el formato completo, sin degradar, tal como fue masterizado originalmente.

    Cómo identificarlo y configurarlo correctamente

    El primer paso es localizar el puerto correcto. En la mayoría de televisores, la etiqueta ARC o eARC está impresa directamente junto al conector en la parte trasera del panel.

    Si no es visible a simple vista, el manual del fabricante o el menú de ajustes del televisor bajo la sección de audio lo indican. Además, conectar el cable en el puerto correcto no es suficiente.

    Asimismo, el cable también importa, ya que para que eARC funcione correctamente necesita un cable HDMI de alta velocidad, es decir, con certificación Ultra High Speed. Esta información suele estar impresa en el propio cable o en su embalaje.

    El rendimiento de una Smart TV no depende solo del panel o del sistema, sino también de cómo se utilizan sus puertos. Un detalle que parece menor puede limitar la experiencia sin que lo percibas.

     

  • El «limpiador oculto» de WhatsApp: cómo liberar gigas de basura de la papelera que no aparecen en tu galería

    El «limpiador oculto» de WhatsApp: cómo liberar gigas de basura de la papelera que no aparecen en tu galería

    ​​

    Muchos usuarios eliminan fotos, vídeos, documentos, archivos ocultos o audios en WhatsApp pensando que han liberado espacio, pero muchas veces el almacenamiento del móvil sigue lleno.

    Cabe señalar que no es un fallo puntual, sino la consecuencia de cómo la app de mensajería gestiona los archivos multimedia. Ya que parte de ese contenido no desaparece del todo y se queda almacenado en el sistema.

    Un auténtico cuarto de la basura donde se acumulan años de fotos de grupo, vídeos reenviados y audios que ya no recuerdas. La buena noticia es que puedes recuperar varios gigas con un truco muy sencillo.

    ¿Por qué WhatsApp acaba llenando la memoria del móvil?

    WhatsApp trabaja, por defecto, como una aspiradora, donde cada vez que recibes una foto, un vídeo o una nota de voz de un contacto, el archivo se descarga y se guarda en la memoria del teléfono.

    Si además tienes activada la descarga automática de multimedia, el proceso es completamente silencioso, ya que en este punto no eliges qué se guarda, simplemente se acumula.

    Con el tiempo, esa suma de pequeños archivos se convierte en una bola de nieve, donde los chats y otros datos siguen ocupando espacio en las entrañas de la aplicación.

    Ahí es donde se encuentra el cuarto de la basura o papelera, un conjunto de carpetas donde se almacenan archivos grandes, elementos reenviados y restos de conversaciones antiguas que ya ni recuerdas.

    En usuarios muy activos, especialmente en grupos de familia, trabajo o clase, no es raro que WhatsApp llegue a comerse varios gigabytes por sí solo. Por ello, vaciarlo tiene un impacto directo en el móvil.

    Y es que el sistema deja de mostrar avisos de almacenamiento lleno, las actualizaciones de apps se instalan sin dramas y el propio WhatsApp trabaja con menos lastre a la hora de cargar chats o gestionar copias de seguridad.

    Qué es exactamente el cuarto de la basura

    No se trata de una papelera con un icono a la vista, sino de varias zonas de almacenamiento que funcionan como tal. La primera está dentro de los ajustes de la propia app.

    WhatsApp agrupa ahí los archivos más pesados y los que se han reenviado muchas veces, porque son precisamente los que más espacio consumen. Es la puerta principal para entender a dónde se está yendo la memoria.

    Por otro lado, están las carpetas internas donde se guardan, ordenados por tipo, todos los contenidos que la app maneja. Imágenes, vídeos, notas de voz, audios enviados, documentos… todo queda organizado en subcarpetas dentro del sistema de archivos del móvil.

    Aunque nunca entres ahí, el sistema sí lo nota, por lo que cada foto de un cumpleaños de hace tres años y cada vídeo que llegó al grupo de amigos o familiares sigue ocupando megas.

    Si bien ambos niveles forman parte del funcionamiento normal de la app, desde el punto de vista del usuario son, en la práctica, un contenedor de residuos.

    Por ello, el objetivo del tutorial es precisamente abrir esa puerta, revisar qué hay y tirar lo que ya no tiene sentido guardar.

    Cómo encontrar y vaciar la papelera de WhatsApp paso a paso

    El primer sitio al que hay que ir está en la propia aplicación. Desde WhatsApp, se accede a los Ajustes y, dentro de ellos, al apartado de Almacenamiento y datos y luego a Administración de almacenamiento.

    Ahí aparece un resumen claro del espacio que ocupa la app en el dispositivo y un listado de categorías que suelen incluir los archivos grandes, los elementos muy reenviados y los chats que más memoria consumen.

    A partir de ese punto, el proceso es muy parecido a hacer limpieza en una carpeta de descargas. Se puede entrar, por ejemplo, en la sección de archivos grandes y revisar qué vídeos y documentos pesan más.

    La mayoría serán memes, clips que ya han pasado por varios grupos o documentos que han quedado desactualizados. Desde ahí, se pueden seleccionar en bloque y borrarlos sin tocar el resto de la conversación.

    Lo mismo ocurre con la categoría de elementos muy reenviados, que suelen ser cadenas, chistes y contenido duplicado que no aporta valor conservar en local.

    El siguiente paso es entrar en los chats que más espacio ocupan. WhatsApp los ordena por peso, lo que permite localizar de un vistazo los grupos y conversaciones que ocupan más.

    Dentro de cada chat, se pueden filtrar los contenidos por tipo (fotos, vídeos, audios, documentos) y borrar de golpe solo la parte que más lastra el almacenamiento, manteniendo los mensajes de texto si interesa.

    Los usuarios más avanzados, especialmente en Android, pueden dar un último repaso usando un gestor de archivos del sistema. En la ruta donde se almacenan los datos de WhatsApp se encuentran las carpetas de imágenes, vídeos y notas de voz.

    Tan solo debes pulsar en Ajustes, luego en Almacenamiento interno, Android, seleccionar la opción Media y dentro de esa carpeta elegir com.whatsapp. Por último, WhatsApp y en Media.

    Dentro de esa carpeta aparecen subcarpetas y revisarlas permite detectar, por ejemplo, carpetas de grupos ya eliminados que siguen ocupando sitio.

    Es importante mencionar que conviene, eso sí, actuar con cuidado para no borrar documentos relevantes ni tocar directorios que la app necesita para funcionar. Aquí está el paso a paso:

    • Primero, abre el gestor de archivos de tu móvil. Puede llamarse Archivos, Mis archivos o similar, dependiendo del fabricante.
    • Una vez dentro, entra en el almacenamiento interno del dispositivo. No uses la vista rápida, accede a la estructura completa.
    • Busca la carpeta llamada Android. Dentro, entra en Media.
    • En esa ubicación verás varias carpetas de aplicaciones, donde debes localizar com.whatsapp.
    • Accede a ella y entra en la carpeta WhatsApp y después abre Media.
    • En ese punto ya estás dentro del almacenamiento real de archivos de WhatsApp.
    • Entra en cualquiera de las carpetas para ver los archivos almacenados, donde encontrarás contenido que probablemente ya no aparece en tus chats.

    ¿Cuánto espacio se puede recuperar y qué cambia al hacerlo?

    El resultado de la limpieza depende mucho del uso. En móviles que llevan años con las mismas copias locales de WhatsApp, no es raro liberar varios gigabytes.

    Al reducir el volumen de datos que la app maneja, la app suele responder mejor en móviles justos de recursos: los chats cargan con más rapidez, las copias locales se generan sin problemas y se minimizan los errores ligados a falta de espacio.

    A nivel de sistema, el almacenamiento interno más despejado ayuda a que el teléfono pueda gestionar cachés, actualizaciones y procesos en segundo plano con menos fricción.

    El cuarto de la basura de WhatsApp es la consecuencia lógica de usar durante años una aplicación que vive de intercambiar fotos, vídeos y audios a todas horas.

    No obstante, el problema aparece cuando ese consumo silencioso de memoria choca con móviles que ya van justos de espacio y el usuario ignora que buena parte del lastre está ahí dentro.